“Este trabajo es el reflejo de una lucha hacia la libertad de expresión y de interpretación”. Son las palabras de Mónica Naranjo acerca de su nuevo álbum, "Tarántula", que se publica después de siete años sin lanzar nuevas canciones. Con una producción dirigida por Cristóbal Sansano y realizada por los escoceses Chris Gordon y Dave McClean, todas las canciones del disco están compuestas por Mónica y José Manuel Navarro, un tándem que ha conseguido todos los grandes éxitos de la artista de Figueras (Girona). Las mezclas finales las ha realizado en Londres Steve Fitzmaurice (
Depeche Mode,
Tina Turner, Seal...), que por primera vez ha trabajado con un artista de habla española, y la masterización ha corrido a cargo de Emily Lazar en los estudios The Lodge, de Nueva York.
Tarántula es el fruto de tres años de trabajo, con las canciones viajando a través de Internet de Barcelona a Glasgow en una intensa labor de preproducción. El álbum se ha grabado en estas dos ciudades y en Londres, en estudios familiares, buscando las esencias y no las apariencias. Sin prisas, sin presiones, en un camino hacia la libertad de expresión personal para sacar todo lo nuevo que Mónica tenía por decir. "Tarántula" no es álbum fácil, que entre a la primera. Es un mundo de sonidos, melodías, arreglos, timbres nuevos y mezcla de estilos, en los que hay que adentrarse sin miedo.
Canciones contra las mentiras del día a día ("Todo mentira"); cantos a la lucha contra los que ahogan a la juventud ("Diles que no"); al abuso de poder y la arrogancia de muchos sistemas ("Usted"); textos sin obviar el humor a la superficialidad reinante ("Amor y lujo"); a la esperanza ("Idilio")...
Son 11 canciones con nuevos conceptos dance, modernas y atrevidas estructuras rítmicas y un par de baladas para retomar fuerzas y poder deleitarse de la dulzura, de la también frágil y sensible naturaleza de una nueva Mónica Naranjo. Seguro que vuelve a sorprender.