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Joan Manuel Serrat
BienaventuradosLa vida te la dan pero no te la regalan. La vida se paga por más que te pene. Así ha sido desde que Dios echó al hombre del Edén, por confundir lo que está bien con lo que le conviene. Si a plazos o al contado la vida pasa factura rebaña y apura hasta las migajas. Que si en cada alegría hay una amargura todo infortunio esconde alguna ventaja. Bienaventurados los necios que se arriesgan a prestar consejos porque sern sabios a costa de los errores ajenos. Bienaventurados los pobres porque saben, con certeza, que no ha de quererles nadie por sus riquezas. Bienaventurados los adictos a emociones fuertes porque corren buenos tiempos para la gente marchosa. Bienaventurados los dueños del poder y la gloria porque pueden informarnos de que va la cosa. Bienaventurados los que alcancen la cima porque ser cuesta abajo el resto del camino. Bienaventurados los que catan el fracaso porque reconocerán a sus amigos. En cualquier circunstancia por lastimosa que sea busca la manera de comer perdices que a pesar de lo alto que nos coloquen el listón, hay que brincar con la intención de ser felices. Bienaventurados los castos porque tienen la gracia divina y la ocasión de dejar de serlo a la vuelta de la esquina. Bienaventurados los que aman porque tienen a su alcance más de un cincuenta por ciento de un gran romance. Bienaventurados los que están en el fondo del pozo porque de ahí en adelante sólo cabe ir mejorando. Bienaventurados los que presumen de sus redaños porque tendrán ocasiones para demostrarlo. Bienaventurados los que contrajeron deudas porque alguna vez, alguien hizo algo por ellos. Bienaventurados los que lo tienen claro porque de ellos es el reino de los ciegos.
La Rana Y El PrincipeEl era un auténtico príncipe azul más estirado y puesto que un maniquí, que habitaba un palacio como el de Sissí y salía en las revistas del corazón. Que cuando tomaba dos copas de más la emprendía a romper maleficios a besos. más de una vez, con anterioridad, tuvo Su Alteza problemas por eso. Un reflejo que a la luna se le escapó, en la palma de un nenúfar la descubrió. Y como en él era frecuente inmediatamente la reconoció. Ella era una auténtica rana común que vivía ignorante de tal redentor, cazando al vuelo insectos de su alrededor sin importarle un rrábano el porvenir. Escuchaba absorta a un macho croar con la sangre alterada por la primavera, cuando a traición aquel monstruoso animal en un descuido la hizo prisionera. A la luz de las estrellas le acarició tiernamente la papaba y la besó. Pero salió rana la rana y Su Alteza en rana se convirtió. Con el agua a la altura de la nariz descubrió horrorizado que para una vez que ocurren esas cosas, funcionó al reves y desde entonces sólo hace que brincar y brincar. Es difícil su reinserción social. No se adapta a la vida de los batracios y la servidumbre, como es natural no le permite la entrada en palacio. Y en el jardín frondoso de sus papás hoy hay un príncipe menos y una rana más.
Los Fastasmas Del RoxySepan aquellos que no estén al corriente, que el Roxy, del que estoy hablando, fue un cine de reestreno preferente que iluminaba la Plaza de Lesseps. Echaban NO-DO y dos películas de esas que tu detestas y me chiflan a mí, llenas de amores imposibles y pasiones desatadas y violentas. Villanos en cinemascope. Hermosas damas y altivos caballeros del Sur tomaban té en el Roxy cuando apagaban la luz. Era un típico local de medio pelo como el Excelsior, como el Maryland al que a mi gusto le faltaba el gallinero, con bancos de madera, oliendo a zotal. No tuvo nunca el sabor del selecto ni la categoría del Kursaal. pero allí fue donde a Lauren Bacall Humphrey Bogart le juró amor eterno mirándose en sus ojos claros. Y el patio de butacas aplaudió con frenesí en la penumbra del Roxy, cuando ella dijo que sí. Yo fui uno de los que lloraron cuando anunciaron su demolición, con un cartel de "Nuñez y Navarro, próximamente en este salón". En medio de una roja polvareda el Roxy dio su última función, y malherido como King-Kong se desplomó la fachada en la acera. Y en su lugar han instalado la agencia nmero 33 del Banco Central. Sobre las ruinas del Roxy juega al palé el capital. Pero de un tiempo acá, en el banco, ocurren cosas a las que nadie encuentra explicación. Un vigilante nocturno asegura que un trasatlántico atravesó el hall. y en cubierta Fred Astaire y Ginger Rogers se marcaban "el continental" Atravesó la puerta de cristal y se perdió en dirección a Fontana. Y como pólvora encendida por Gracia y por La Salud está corriendo la voz que los fantasmas del Roxy son algo más que un rumor. Cuentan que al ver a Clark Gable en persona en la cola de la ventanilla dos con su sonrisa ladeada y socarrona, una cajera se desparramó. Y que un oficial de primera, interino, sorprendió al mismísimo Glenn Ford, en el despacho del inventor abofeteando a una rubia platino. Así que no se espante, amigo, si esperando el autobúss le pide fuego George Raft. Son los fantasmas del Roxy que no descansan en paz.
Llegar A ViejoSi se llevasen el miedo y nos dejasen lo bailado para enfrentar el presente. Si se llegase entrenado y con ánimos suficientes. Y después de darlo todo -en justa correspondencia- todo estuviese pagado y el carné de jubilado abriese todas las puertas. Quizás llegar a viejo sería más llevadero, más confortable más duradero. Si el ayer no se olvidase tan aprisa. Si tuviesen más cuidado en donde pisan. Si se viviese entre amigos que al menos de vez en cuando pasasen una pelota. Si el cansancio y la derrota no supiesen tan amargo. Si fuesen poniendo luces en el camino, a medida que el corazón se acobarda y los ángeles de la guarda diesen señales de vida. Quizás llegar a viejo sería más razonable, más apacible más transitable. Si la veteranía fuese un grado. Si no se llegase huérfano a ese trago. Si tuviese más ventajas y menos inconvenientes. Si el alma se apasionase, el cuerpo se alborotase y las piernas respondiesen. Y del pedazo de cielo reservado para cuando toca entregar el equipo, repartiesen anticipos a los más necesitados. Quizás llegar a viejo sería todo un progreso, un buen remate un final con beso. En lugar de arrinconarlos en la historia convertidos en fantasmas con memoria. Si no estuviese tan oscuro a la vuelta de la esquina. O simplemente si todos entendiésemos que todos llevamos un viejo encima.
Detras, Esta La GenteDetrás de los héroes y de los titanes, detrás de las gestas de la humanidad y de las medallas de los generales. Detrás de la Estatua de la Libertad. Detrás de los himnos y de las banderas. Detrás de la hoguera de la Inquisicion. Detrás de las cifras y de los rascacielos. Detrás de los anuncios de neón. Detrás, está la gente con sus pequeños temas, sus pequeños problemas, sus pequeños amores. Con sus pequeños sueldos, sus pequeñas campañas, sus pequeñas hazañas, y sus pequeños errores. Detrás del Quijote y de Corín Tellado, de Miss Universo y del Escorial. Detrás de Hiroshima y del Vaticano, detrás de la víctima y del criminal. Detrás de la mafia y de la policía. detrás del Mesías y de Wall Street. Detrás del Columbia y de la heroína. detrás de Goliat y de David. Cada uno a su manera cada quien con sus modos, detrás estamos todos, usted, yo y el de enfrente. Detrás de cada fecha, detrás de cada cosa, con su espina y su rosa detrás, está la gente.
Lecciones De UrbanidadCultive buenas maneras para sus malos ejemplos si no quiere que sus pares le señalen con el dedo. Cubra sus bajos instintos con una piel de cordero. El hábito no hace al monje pero da el pego. Muéstrese en público cordial, atento, considerado, cortés, cumplido, educado, solícito y servicial. Y cuando la cague, haga el favor de engalanar la boñiga. Que, admirado, el mundo diga Que lindo caga el señor!" Hágame caso y tome ya lecciones de urbanidad. Tenga a mano una sonrisa cuando atice el varapalo. Reparta malas noticias envueltas para regalo. Dígale al mundo con flores que va a arrasar el planeta. Firme sentencias de muerte pero con buena letra. Ponga un testigo a Dios y mienta convincentemente. Haga formar a la gente pero sin alzar la voz. Que a simple vista no se ve el charol de sus entrañas. Las apariencias engañan en beneficio de usted. Hhágame caso y tome ya lecciones de urbanidad. Cultive buenas maneras donde esconder sus pecados. Vista su mona de seda y compruebe el resultado. Que usted ser lo que sea -escoria de los mortales- un perfecto desalmado, pero con buenos modales. Insulte con educación, robe delicadamente asesine limpiamente y time con distinción. Calumnie pero sin faltar traicione con elegancia perfume su repugnancia con exquisita urbanidad.
Especialmente En AbrilEspecialmente en abril se echa a la calle la vida. Cicatrizan las heridas y al corazón, como al sol, se le alegra la mirada y se abre paso entre las nubes. Al paisaje se le suben los colores a la cara. Y apetece ir donde cubre a nadar contra corriente. En abril especialmente -en Buenos Aires, octubre-. Se ruega al señor "fulano de tal" -dice la voz de la conciencia malherida- que haga el favor de personarse urgentemente en la salida. Que el día mas insospechado y de cualquier manera en el lugar más imprevisto se puede aparecer la primavera. Especialmente en abril la razón se indisciplina y como una serpentina se enmaraña por ahí. Van buscando los rincones, sofocadas, las parejas. Hacen planes y se dejan llevar por las emociones. Sin atender, imprudentes, el consejo de Neruda: "que las nieves son más crudas en abril especialmente".
No Me ImportaNo me importa qué nombre tiene esa estrella ni a cuantos años luz de mi pueblo está, con tal que cada noche se encienda y yo la vea titiritar. No me importa lo lejos que éste la meta siempre que me den tiempo para llegar ni ser mal recibido. Me encanta hacer maletas y viajar. No me importa tomarme la vida en serio mientras conserve el sentido del humor; ni equivocarme de medio a medio si da buen resultado el error. No me importa, si es para empezar de nuevo, meter la marcha atrás y retroceder; ni dar con la cabeza en el suelo siempre que pueda ponerme en pie. No me importa seguir las reglas del juego en tanto las respete el otro también. Ni, en un desliz, pillarme los dedos según de qué manera y con quién. No me importa la gloria, se lo prometo, si para ir de su abrazo se ha de sufrir; ni el más allá con todo respeto mientras me dejen seguir aquí. Ni enseñar el culo cuando el guión lo exija ni dar la cara aunque deje cicatriz. Ni la muerte, si no corre prisa, ni cambiar para ser más feliz.
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