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Ajuste de cuentas (1997)

Título original: City of Industry · Estados Unidos · 97 min

  • Cine negro
  • Drama
  • Thriller
DirecciónJohn Irvin
Estreno14/03/1997
Reparto principalHarvey Keitel, Stephen Dorff, Timothy Hutton, Famke Janssen
Puntuación crítica6.8

Sinopsis

Roy Egan es un criminal curtido que creía haber dejado atrás los trabajos más peligrosos. Sin embargo, la llamada de su hermano menor y la promesa de un atraco rápido y rentable lo devuelven a un mundo donde la lealtad es siempre provisional y el error se paga caro. Lo que parecía un robo calculado acaba convirtiéndose en una emboscada devastadora.

Tras el golpe, Roy comprende que no solo ha perdido el botín, sino también cualquier resto de confianza en quienes lo rodeaban. Herido, perseguido y cada vez más aislado, inicia una búsqueda implacable de los responsables. La ciudad, fotografiada como un territorio árido y hostil, se convierte en un mapa de deudas pendientes, viejas alianzas y decisiones tomadas demasiado tarde.

La película avanza como una crónica seca de fatalidad criminal. Cada encuentro estrecha el cerco sobre un protagonista que ya no persigue una redención auténtica, sino una forma de equilibrio personal, aunque sea a través de la violencia. En ese trayecto, Ajuste de cuentas dibuja un noir tardío en el que la familia, la codicia y el cansancio moral se mezclan hasta hacer imposible cualquier salida limpia.

Fuente: Redacción

Ficha técnica

Compositor

  • Stephen Endelman

Director

  • John Irvin

Director de fotografía

  • Thomas Burstyn

Guionista

  • Ken Solarz

Montador

  • Mark Conte

Productor

  • Evzen Kolar
  • Ken Solarz

Reparto

  • Harvey Keitel como Roy Egan
  • Stephen Dorff como Skip Kovich
  • Timothy Hutton como Lee Egan
  • Famke Janssen como Rachel Montana
  • Wade Dominguez como Jorge Montana
  • John Turturro como Murray

Crítica

Un noir seco, áspero y sin ilusiones

Ajuste de cuentas se mueve dentro del noir contemporáneo con una convicción poco ornamental. John Irvin no intenta modernizar el género a base de artificios, sino devolverlo a un terreno de mugre moral, mala suerte y relaciones corroídas por el interés. Desde esa perspectiva, la película encuentra su mejor tono: el de una historia criminal en la que casi nadie parece sorprenderse ya por la traición, porque todos han vivido demasiado cerca de ella.

El principal acierto del film está en Harvey Keitel. Su Roy Egan no necesita grandes discursos para transmitir desgaste, lucidez y una violencia apenas contenida. Keitel compone a un hombre que conoce las reglas del juego y, precisamente por conocerlas, entiende que está condenado desde el momento en que acepta volver. Hay cansancio en su mirada, pero también un orgullo terco, casi suicida, que le da peso a cada escena.

La estructura narrativa tiene algo clásico: un golpe, una traición y un ajuste personal de cuentas. Sin embargo, la película no busca la elegancia geométrica del thriller de robo perfecto, sino la sensación de que todo estaba roto antes incluso de empezar. Ese matiz la vuelve más amarga. Aquí no hay romanticismo del delincuente profesional, sino tipos que avanzan por inercia, impulsados por una mezcla de ambición y desesperación.

El reparto secundario sostiene bien esa atmósfera. Stephen Dorff y Timothy Hutton aportan nervio y amenaza desde registros distintos, mientras Famke Janssen introduce una ambigüedad útil para un relato donde nadie ocupa un lugar completamente seguro. John Turturro, en un papel más breve, añade presencia y densidad a un universo de criminales menores, oportunistas y supervivientes.

Visualmente, Irvin apuesta por un acabado sobrio. La ciudad no aparece como un decorado glamuroso, sino como un paisaje funcional, casi desangelado, donde la violencia se produce con una frialdad cotidiana. Esa sequedad beneficia al conjunto, aunque también explica parte de sus límites: el film renuncia a cualquier exceso estilístico y, por momentos, esa contención resta personalidad a escenas que podrían haber alcanzado un impacto mayor.

También el guion presenta algunas irregularidades. La película es eficaz cuando se concentra en la persecución emocional y física de Roy, pero menos precisa en ciertos desvíos y personajes que prometen más de lo que finalmente ofrecen. No llega a desarmarse, aunque sí deja la impresión de que un pulso narrativo algo más concentrado la habría convertido en una pieza más poderosa.

Aun así, Ajuste de cuentas tiene virtudes muy apreciables. No dulcifica a sus personajes, no trivializa la violencia y mantiene una tristeza de fondo que la distingue de tantos thrillers criminales intercambiables de la época. Es una película modesta, pero honesta en su pesimismo. Su mejor logro es ese: hacer sentir que, en este mundo, la última bala no corrige nada, apenas confirma que todo estaba perdido desde mucho antes.

Fuente: Redacción

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la sinopsis de Ajuste de cuentas?

Un ladrón veterano regresa para participar en un último golpe y descubre que la traición de su propio entorno lo empuja a una violenta espiral de venganza.

¿Quién es el director?

John Irvin

¿Cuál es el reparto principal?

Harvey Keitel, Stephen Dorff, Timothy Hutton, Famke Janssen

¿Cuánto dura Ajuste de cuentas?

97 minutos.

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