Sinopsis
Che, Guerrilla arranca cuando Ernesto Guevara ya se ha convertido en un símbolo internacional. Después de ocupar un lugar central en la revolución cubana, abandona la visibilidad pública y regresa a la clandestinidad con una misión más incierta y mucho más arriesgada: abrir en Bolivia un nuevo frente guerrillero que sirva de detonante para una transformación política de alcance continental.
La película sigue ese proceso sin grandilocuencia, atendiendo a la logística de la lucha armada, a la fragilidad de las alianzas y a la erosión cotidiana de un proyecto revolucionario que avanza entre enfermedades, escasez, errores estratégicos y una geografía cada vez más hostil. Soderbergh observa el deterioro de la expedición con una mirada seca, casi procedimental, donde cada desplazamiento, cada reunión y cada enfrentamiento refuerzan la sensación de encierro.
Benicio del Toro interpreta a un Che menos mitificado que en otras aproximaciones, marcado aquí por la disciplina, la obstinación y una creciente conciencia de aislamiento. A medida que el grupo pierde apoyos y el ejército boliviano estrecha el cerco, la narración se convierte en el retrato de una derrota anunciada.
Más que una biografía total, la película funciona como el estudio de una campaña condenada por sus condiciones materiales, por su desconexión con el entorno y por el desgaste humano de quienes la sostienen hasta el final.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Alberto Iglesias
Director
Director de fotografía
- Peter Andrews
Guionista
- Peter Buchman
- Benjamin A. van der Veen
Montador
- Pablo Zumárraga
Productor
- Laura Bickford
- Benicio del Toro
Productor ejecutivo
- Gregory Jacobs
Reparto
- Benicio del Toro como Ernesto 'Che' Guevara
- Franka Potente como Tania (Haydée Tamara Bunke Bider)
- Joaquim de Almeida como René Barrientos
- Lou Diamond Phillips como Mario Monje
- Julia Ormond como Lisa Howard
- Carlos Bardem como Moisés Guevara
- Yul Vazquez como Alejandro Ramírez
Crítica
La derrota como forma cinematográfica
Che, Guerrilla es una película que renuncia de manera deliberada al confort del biopic clásico. Steven Soderbergh no busca aquí una recapitulación sentimental ni una glorificación mecánica del personaje, sino algo más áspero: mostrar cómo una idea política se enfrenta a la intemperie de la realidad. Esa decisión marca todo el metraje y convierte la segunda parte del díptico en una obra más severa, más seca y, en muchos sentidos, más desafiante que su predecesora.
Lo primero que llama la atención es el modo en que la puesta en escena transforma la experiencia del espectador. El film no se construye a partir de grandes discursos ni de escenas concebidas para subrayar la dimensión legendaria del Che, sino mediante una acumulación de gestos, rutinas, desplazamientos y errores. Hay marchas extenuantes, mapas, discusiones tácticas, enfermedades, silencios. Soderbergh filma la guerrilla como un mecanismo precario que se atasca poco a poco, y en esa observación minuciosa encuentra una potencia dramática muy particular.
Benicio del Toro sostiene el centro moral y físico de la película con una interpretación extraordinariamente contenida. Su Che no es un icono inmóvil, sino un hombre que impone disciplina incluso cuando el entorno empieza a desmoronarse. Del Toro trabaja desde la resistencia: la respiración fatigada, la mirada alerta, la autoridad que no necesita elevar el tono para hacerse sentir. El resultado es una presencia magnética precisamente porque evita el exhibicionismo.
También es notable la coherencia formal del conjunto. La fotografía atribuida a Peter Andrews y el montaje de Pablo Zumárraga refuerzan una sensación de desgaste continuo. No hay épica luminosa, sino una imagen terrosa, tensa, cada vez más opresiva, que acompaña el agotamiento de los personajes. La música de Alberto Iglesias aparece con contención y deja que el peso principal recaiga en el espacio, en el sonido y en el roce entre cuerpos y paisaje.
Uno de los mayores aciertos del film está en su negativa a simplificar el fracaso. La película no presenta la campaña boliviana como una mera tragedia heroica, pero tampoco como un ajuste de cuentas cínico. Lo que muestra es la fricción entre convicción ideológica y realidad histórica. La falta de apoyos, la incomunicación con el entorno local, la presión militar y las limitaciones del propio grupo aparecen como capas de una derrota que nunca depende de una sola causa. Esa complejidad vuelve la propuesta intelectualmente estimulante.
Es cierto que su rigor puede alejar a parte del público. Quien espere una narración más emocional o una estructura de ascenso y caída marcada con claridad quizá encuentre el conjunto distante. Hay momentos en que la estrategia observacional roza la sequedad extrema y reduce el acceso a la intimidad de los personajes secundarios. Pero incluso esa reserva parece responder a una idea precisa: la de una revolución convertida en procedimiento, cansancio y espera.
Por eso Che, Guerrilla resulta tan valiosa. En lugar de explotar la figura histórica como estampita o como consigna, la examina bajo presión y la sitúa dentro de una maquinaria política y militar que termina devorándola. Es una obra austera, exigente y muy consciente de su propia forma. No busca la adhesión instantánea, pero recompensa con una mirada madura sobre el mito, la estrategia y la derrota. Pocas películas políticas contemporáneas han sido tan rigurosas al convertir el fracaso en materia de puesta en escena.
Fuente: Redacción
Premios y nominaciones
- Premios Goya (2010) · Mejor dirección de producción · Nominado · Nominación oficial a Mejor dirección de producción para Cristina Zumárraga en los Premios Goya.
- Festival de Cannes (2008) · Mejor actor · Ganador · Premio concedido a Benicio del Toro por Che en su exhibición íntegra en Cannes, aplicable al díptico del que forma parte Che, Guerrilla.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de Che, Guerrilla?
Tras la revolución cubana, Ernesto Che Guevara reaparece en Bolivia con una nueva identidad para intentar encender una insurrección continental que acabará convertida en una campaña de desgaste, aislamiento y derrota.
¿Quién es el director?
¿Cuál es el reparto principal?
Benicio del Toro, Franka Potente, Joaquim de Almeida, Lou Diamond Phillips
¿Cuánto dura Che, Guerrilla?
135 minutos.
