2015
Sinopsis
Cal Weaver creía tener una vida razonablemente resuelta hasta que su esposa Emily le confiesa que ha sido infiel y quiere divorciarse. De repente, el matrimonio estable, la rutina familiar y la comodidad de lo conocido se desmoronan. Incapaz de adaptarse al mundo de las citas, Cal se convierte en un hombre perdido, melancólico y torpe, condenado a repetir su historia personal ante desconocidos en un bar.
Allí conoce a Jacob Palmer, un conquistador elegante y seguro de sí mismo que decide tomarlo como proyecto personal. Jacob le enseña a vestirse, a moverse y a recuperar cierta confianza. Pero mientras Cal ensaya una nueva identidad y Emily intenta comprender qué quiere realmente, la película abre otras líneas sentimentales que acaban conectándose de forma inesperada: deseos adolescentes, amores no correspondidos, romances nacientes y crisis maduras que se cruzan con humor y cierta amargura.
Lejos de limitarse a la comedia de transformación masculina, la historia termina observando cómo cada personaje lidia con la vulnerabilidad afectiva. Nadie parece tener del todo claro qué significa amar bien, ni cómo sostener una relación cuando el ideal romántico choca con la realidad. Entre chistes, malentendidos y revelaciones, la película construye un mosaico ligero pero atento a las contradicciones del deseo, la nostalgia y la segunda oportunidad.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Christophe Beck
- Nick Urata
Director
- Glenn Ficarra
- John Requa
Director de fotografía
- Andrew Dunn
Guionista
- Dan Fogelman
Montador
- Lee Haxall
Productor
- Steve Carell
- Denise Di Novi
Reparto
- Steve Carell como Cal Weaver · Actor
- Ryan Gosling como Jacob Palmer · Actor
- Julianne Moore como Emily Weaver · Actriz
- Emma Stone como Hannah Weaver · Actriz
- Marisa Tomei como Kate Tafferty · Actriz
- Kevin Bacon como David Lindhagen · Actor
Crítica
Una comedia romántica coral con oficio y nervio emocional
Crazy, Stupid, Love funciona porque entiende muy bien qué clase de comedia quiere ser. No aspira a reinventar el género, pero sí a hacerlo respirar con una mezcla eficaz de ingenio, ternura y vergüenza ajena. Glenn Ficarra y John Requa convierten un material que en otras manos podría haber derivado hacia la fórmula en una película ágil, simpática y bastante más sensible de lo que aparenta. El punto de partida es clásico: un hombre herido por una ruptura intenta reconstruirse. Sin embargo, la película evita encerrarse en la peripecia individual y se abre hacia una estructura coral que le permite jugar con generaciones, expectativas y formas de entender el deseo. Esa amplitud narrativa le sienta bien. Lo que empieza como una historia de renacimiento sentimental acaba siendo una red de relaciones donde casi todos están un poco desorientados. Steve Carell sostiene el centro emocional del film con una mezcla muy afinada de patetismo y dignidad. Su Cal no es un simple muñeco cómico: detrás de la torpeza hay una tristeza reconocible, la de quien descubre que su identidad estaba demasiado ligada a una vida que ya no existe. Ryan Gosling, por contraste, aporta el brillo, el ritmo y una vis cómica notable. Su Jacob entra como arquetipo del seductor infalible, pero el guion acierta al darle grietas, vulnerabilidad y margen de transformación. Julianne Moore y Emma Stone completan con solidez dos líneas esenciales del relato. Moore evita que Emily quede reducida al rol de detonante del conflicto, y Stone encuentra el equilibrio entre encanto y carácter. La película, además, administra con buen pulso los secundarios y reserva algunos momentos de auténtica comicidad física y verbal. Hay una secuencia de revelaciones encadenadas que resume muy bien sus virtudes: precisión de tempo, caos controlado y personajes llevados al límite sin perder humanidad. No todo es perfecto. En ciertos tramos, la película parece querer tocar demasiados registros a la vez, y alguna subtrama adolescente resulta más funcional que plenamente convincente. Aun así, incluso cuando se acerca a la sentimentalidad prefabricada, logra salir airosa gracias al ritmo del montaje y a un reparto muy bien ensamblado. El guion de Dan Fogelman sabe alternar el gag con la confesión dolorosa. Esa combinación le permite no quedarse en la superficie del romance ni en la caricatura del desencanto. La película habla de la imagen que proyectamos, del miedo al rechazo, del peso de la costumbre y de la necesidad de sentirnos deseados, pero lo hace sin volverse solemne. Formalmente es una propuesta limpia, funcional, muy apoyada en los actores y en la música como acompañamiento ligero. No hay una gran ambición visual, pero tampoco la necesita. Su mayor hallazgo está en el tono, en esa capacidad para pasar del ridículo a la emoción sin romperse. Crazy, Stupid, Love quizá no sea una obra mayor, pero sí una de esas comedias románticas poco frecuentes que consiguen gustar sin ser complacientes del todo. Tiene gracia, ritmo y corazón. Y sobre todo sabe que el amor, cuando se observa con un mínimo de honestidad, siempre tiene algo de ridículo, de imprevisible y de dolorosamente humano.
Fuente: Redacción
Premios y nominaciones
- Critics' Choice Movie Awards (2012) · Mejor comedia · Nominado
- Globos de Oro (2012) · Mejor actor - Comedia o musical · Nominado · Ryan Gosling
- People's Choice Awards (2012) · Película cómica favorita · Nominado
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de Crazy, Stupid, Love?
Tras separarse de su esposa, un hombre corriente aprende a reinventarse sentimentalmente con la ayuda de un seductor profesional.
¿Quién es el director?
Glenn Ficarra, John Requa
¿Cuál es el reparto principal?
Steve Carell, Ryan Gosling, Julianne Moore, Emma Stone
¿Cuánto dura Crazy, Stupid, Love?
118 minutos.
