Sinopsis
La segunda entrega de la trilogía retoma el viaje de Bilbo Bolsón y los enanos de Thorin cuando la aventura deja atrás la presentación y entra de lleno en el territorio del peligro. El grupo se interna en el Bosque Negro, donde la orientación se rompe, la fatiga altera el juicio y cada paso parece empujarles hacia una trampa distinta.
Desde ahí, la película encadena una serie de episodios que amplían el mapa moral y físico de la historia. Aparecen los elfos del reino del bosque, la tensión política en la Ciudad del Lago y las señales de que un mal más antiguo está despertando fuera del relato inmediato de los enanos. Bilbo, cada vez más expuesto, empieza a asumir un papel decisivo dentro del grupo.
Mientras Thorin se obsesiona con recuperar Erebor y restaurar su linaje, la narración deja ver el coste íntimo de esa ambición. La cercanía del tesoro y del dragón transforma la misión en algo más turbio: ya no se trata solo de volver a casa, sino de medir cuánto puede corromper el deseo de poder a quienes se consideran herederos legítimos.
La llegada a la Montaña Solitaria conduce al gran enfrentamiento con Smaug, criatura inmensa, inteligente y devastadora, cuya presencia eleva el tono del film hacia la amenaza total. El resultado es una aventura expansiva, de pulsión épica, en la que el viaje exterior sirve también para examinar el miedo, la codicia y la fragilidad de las alianzas.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Howard Shore
Director
- Peter Jackson
Director de fotografía
- Andrew Lesnie
Guionista
- Peter Jackson
- Fran Walsh
- Philippa Boyens
- Guillermo del Toro · Coautor del argumento acreditado en la adaptación
Montador
- Jabez Olssen
Productor
- Carolynne Cunningham
- Zane Weiner
- Peter Jackson
- Fran Walsh
Reparto
- Martin Freeman como Bilbo Bolsón
- Richard Armitage como Thorin Escudo de Roble
- Ian McKellen como Gandalf
- Evangeline Lilly como Tauriel
- Luke Evans como Bardo
- Lee Pace como Thranduil
- Orlando Bloom como Legolas
- Benedict Cumberbatch como Smaug / El Nigromante
Crítica
Más músculo narrativo y un dragón memorable
El Hobbit: La desolación de Smaug encuentra algo que a la primera entrega le costaba sostener: impulso. Peter Jackson convierte esta segunda parte en un relato mucho más fluido, menos pendiente de justificar su propia escala y más dispuesto a disfrutarla. La película sigue siendo grande, aparatosa y por momentos excesiva, pero aquí ese exceso trabaja mejor al servicio de la aventura.
La estructura, fragmentada por naturaleza, consigue sin embargo una sensación de avance continuo. Cada bloque abre un nuevo entorno, una amenaza distinta o una variación tonal que evita el estancamiento. El Bosque Negro introduce una atmósfera malsana y delirante, el paso por el reino élfico añade fricción política y la Ciudad del Lago devuelve la historia a un espacio humano, pobre y vulnerable. El film entiende que la épica necesita contraste para respirar.
Martin Freeman vuelve a ser el centro emocional más fiable. Su Bilbo conserva la torpeza razonable de alguien que no nació para la gesta, pero ya no es solo una figura arrastrada por los acontecimientos. Aquí observa, decide, miente cuando hace falta y aprende a sostener el peso moral de la misión. Freeman aporta una calidez muy útil en una película donde casi todos los demás personajes se expresan desde la herida, la sospecha o la ambición.
Richard Armitage endurece a Thorin con convicción, subrayando cómo la restauración de un reino puede convertirse en una coartada para el orgullo. Esa deriva obsesiva le da a la película un conflicto interno interesante, porque el enemigo no está únicamente fuera. También Evangeline Lilly, incluso como personaje incorporado a esta adaptación, funciona como elemento de tensión entre deber, compasión y desencanto. Luke Evans, por su parte, da a Bardo una presencia sobria que prepara bien lo que está por venir.
Visualmente, Jackson y Andrew Lesnie mantienen una ambición colosal. Hay secuencias concebidas para el puro asombro, pero las mejores son aquellas en las que el espectáculo y la geografía se entienden con claridad. No todo tiene la misma eficacia: algunos pasajes de acción se alargan demasiado y, en ocasiones, la dependencia del artificio digital rebaja el impacto físico de lo que vemos. Aun así, la película ofrece una escala pocas veces discutible.
El gran triunfo es Smaug. La combinación entre animación, diseño sonoro y la voz de Benedict Cumberbatch produce una criatura verdaderamente imponente. No es solo una bestia monumental, sino una inteligencia vanidosa, cruel y juguetona. El diálogo entre Bilbo y el dragón contiene la mejor electricidad dramática del metraje y justifica por sí solo la expectativa construida durante toda la película.
Howard Shore acompaña con una partitura que refuerza la continuidad con la Tierra Media sin caer en la simple repetición. La música da espesor emocional y, cuando la película acelera, ayuda a convertir el movimiento en destino. La desolación de Smaug no corrige todas las tendencias expansivas de esta trilogía, ni elimina la sensación de que algunas decisiones existen para preparar la siguiente entrega. Pero sí ofrece una aventura más viva, más precisa y bastante más emocionante. Dentro de una empresa irregular, es el capítulo que mejor recuerda el placer de contar una odisea fantástica.
Fuente: Redacción
Libro en el que se basa
- The Hobbit · J. R. R. Tolkien · Basada en · Ver libro
Premios y nominaciones
- Premios BAFTA (2014) · Mejor maquillaje y peluquería · Nominado
- Premios BAFTA (2014) · Mejores efectos visuales · Nominado
- Premios Óscar (2014) · Mejor mezcla de sonido · Nominado
- Premios Óscar (2014) · Mejor montaje de sonido · Nominado
- Premios Óscar (2014) · Mejores efectos visuales · Nominado
- Visual Effects Society Awards (2014) · Mejor personaje animado en una película de acción real · Ganador · Reconocimiento a Smaug como personaje animado.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de El Hobbit: La desolación de Smaug?
Bilbo Bolsón, Gandalf y la compañía de Thorin atraviesan bosques embrujados, reinos élficos y ciudades al borde del colapso mientras se acercan a la Montaña Solitaria y despiertan la amenaza de Smaug.
¿Quién es el director?
Peter Jackson
¿Cuál es el reparto principal?
Martin Freeman, Richard Armitage, Ian McKellen, Evangeline Lilly
¿Cuánto dura El Hobbit: La desolación de Smaug?
161 minutos.
