1994
Sinopsis
En plena Ley Seca, un hombre solitario llamado John Smith llega a Jericho, una localidad polvorienta y medio muerta en la frontera de Texas. El pueblo vive sometido a una guerra soterrada entre dos bandas rivales, una irlandesa y otra italiana, que han convertido sus calles en un territorio sin ley. Smith, lacónico y desconfiado, entiende enseguida que la violencia no es una amenaza futura, sino la moneda corriente con la que se compra cada minuto de calma.
Sin dinero, sin aliados y con la intuición de que Jericho solo ofrece ruina o negocio, el recién llegado empieza a vender sus servicios como pistolero. Lo hace con frialdad calculada, desplazándose de un bando a otro y alimentando una espiral de recelos, traiciones y represalias. Cada acuerdo que parece acercarlo a una salida también lo hunde más en una red de ambiciones torcidas, lealtades compradas y venganzas pendientes.
A medida que el enfrentamiento se recrudece, Smith descubre que en el corazón de esa guerra hay víctimas atrapadas por la codicia de los jefes y la cobardía de quienes prefieren mirar hacia otro lado. Su presencia altera el equilibrio de Jericho, pero también lo obliga a decidir si seguirá siendo un superviviente sin raíces o si, por una vez, tomará partido en un lugar donde la vida vale poco y la violencia parece inevitable.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Ry Cooder
Director
- Walter Hill
Director de fotografía
- Lloyd Ahern II · Acreditado como Lloyd Ahern II
Guionista
- Walter Hill
Montador
- Freeman A. Davies
Productor
- Walter Hill
- Arthur Sarkissian
- Arthur M. Sarkissian
Reparto
- Bruce Willis como John Smith · Actor
- Christopher Walken como Hickey · Actor
- Bruce Dern como Sheriff Ed Galt · Actor
- Alexandra Powers como Lucy Kolinski · Actriz
- David Patrick Kelly como Doyle · Actor
- Karina Lombard como Felina · Actriz
- William Sanderson como Joe Monday · Actor
- Ned Eisenberg como Fredo Strozzi · Actor
- Michael Imperioli como Giorgio Carmonte · Actor
- Alex Zonn como Ramón · Actor
- R. D. Call como Jack McCool · Actor
Crítica
Un noir seco y violento con la sombra de Walter Hill
El último hombre es una película que no intenta agradar a todo el mundo y quizá ahí reside buena parte de su personalidad. Walter Hill toma la estructura de un relato muy conocido, la desplaza al paisaje áspero de la frontera tejana durante la Ley Seca y la filma como si quisiera vaciarla de cualquier adorno sentimental. El resultado es un ejercicio de estilo severo, casi mineral, que se sostiene por la atmósfera, por el peso de los silencios y por una violencia seca que nunca busca parecer festiva.
Bruce Willis encaja bien en esa propuesta. Su John Smith habla poco, observa mucho y se mueve como alguien que ha decidido reducir el mundo a una suma de impulsos básicos: cobrar, disparar, sobrevivir. No es un héroe clásico ni tampoco un villano puro. Es, más bien, una figura cansada que atraviesa un escenario podrido aprovechándose de la codicia de todos. Willis entiende esa lógica y compone un protagonista distante, casi fantasmagórico, cuya inexpresividad funciona como una máscara eficaz dentro del tono general.
Uno de los mayores aciertos del filme está en la construcción del espacio. Jericho aparece como un pueblo suspendido entre el western crepuscular y el cine negro, un lugar detenido en el tiempo donde cada esquina parece anunciar una emboscada. Hill conoce muy bien ese tipo de territorios narrativos y los explota con precisión. La fotografía de Lloyd Ahern II acentúa el polvo, la madera gastada y la suciedad moral del entorno, mientras la música de Ry Cooder acompaña con una cadencia seca que evita cualquier énfasis innecesario.
También ayuda un reparto secundario muy bien elegido. Christopher Walken aporta una amenaza elegante y venenosa, Bruce Dern se mueve con soltura en la ambigüedad y Karina Lombard introduce una veta trágica que humaniza por momentos un relato dominado por hombres armados y relaciones de poder brutal. No todos los personajes están desarrollados con la misma profundidad, pero sí poseen la presencia suficiente para reforzar la sensación de que Jericho es un tablero lleno de piezas peligrosas.
La película, sin embargo, no está exenta de límites. Su apuesta por la repetición de duelos, traiciones y maniobras cruzadas puede resultar monocorde para quienes esperen mayor variedad dramática. Hay momentos en los que la narración parece complacerse demasiado en su propio hieratismo, como si la frialdad expresiva fuese un valor por sí mismo. Esa rigidez reduce el impacto emocional de algunas escenas y hace que ciertos conflictos queden más sugeridos que verdaderamente vividos.
Aun así, El último hombre conserva un atractivo singular. No es una obra redonda, pero sí una reinterpretación robusta y coherente de un mito narrativo revisitado muchas veces. Hill no busca reinventar la historia, sino filtrarla a través de su universo de profesionales cansados, violencia ritual y códigos morales deteriorados. Vista hoy, sigue funcionando como una pieza dura, sombría y estilizada, más interesante por su tono y su convicción formal que por su capacidad de sorpresa. Esa consistencia le permite mantenerse en pie con una dignidad áspera y reconocible.
Fuente: Redacción
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de El último hombre?
Un forastero llega a un pueblo fronterizo dominado por dos bandas criminales y decide jugar con ambas para sobrevivir y sacar provecho del caos.
¿Quién es el director?
Walter Hill
¿Cuál es el reparto principal?
Bruce Willis, Christopher Walken, Bruce Dern, Alexandra Powers
¿Cuánto dura El último hombre?
101 minutos.
