2012
Sinopsis
John Hobbes cree haber resuelto un caso brutal cuando presencia la ejecución del asesino en serie al que perseguía. Sin embargo, poco después comienzan a producirse nuevos crímenes con el mismo patrón, la misma violencia y la misma perturbadora sensación de familiaridad. Lo que parecía un cierre se convierte entonces en una amenaza mucho más extraña.
La investigación conduce a Hobbes hacia un terreno incómodo en el que la lógica policial deja de ser suficiente. La película introduce una idea sobrenatural precisa y muy efectiva: la posibilidad de que el mal cambie de cuerpo y continúe avanzando de una persona a otra sin dejar un rostro fijo. Esa premisa transforma el thriller criminal en una pesadilla de contagio, identidad y paranoia.
Gregory Hoblit desarrolla el relato con una atmósfera sombría y urbana, apoyándose en la presencia de Denzel Washington y en una inquietud creciente que nace de lo cotidiano. El enemigo no es solo un asesino, sino una fuerza que puede hablar a través de cualquiera y convertir el contacto humano en amenaza. Fallen se apoya así en una combinación de procedural, terror metafísico y fatalismo moral. Más que una simple intriga demoníaca, la película propone una persecución en la que la idea de vencer al mal parece cada vez más inestable, y donde el tono termina aproximándose a una visión amarga de la lucha entre la voluntad humana y una oscuridad persistente.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Tan Dun
Director
- Gregory Hoblit
Director de fotografía
- Newton Thomas Sigel
Guionista
- Nicholas Kazan
Montador
- Lawrence Jordan
Productor
- Charles Roven
- Dawn Steel
Reparto
- Denzel Washington como Detective John Hobbes · Actor
- John Goodman como Jonesy · Actor
- Donald Sutherland como Lt. Stanton · Actor
- Embeth Davidtz como Gretta Milano · Actriz
- James Gandolfini como Lou · Actor
- Elias Koteas como Edgar Reese · Actor
Crítica
Pesadilla policial con una idea demoníaca muy eficaz
Fallen parte de una premisa muy potente y sabe explotarla con bastante inteligencia durante gran parte de su metraje. Lo que comienza como un thriller policial con ecos de serial killer se convierte poco a poco en una película de posesión sin necesidad de recurrir a los códigos más convencionales del exorcismo. Su gran hallazgo consiste en trasladar el mal a lo cotidiano, al contacto, a la multitud, a la posibilidad de que cualquiera pueda ser el otro durante unos segundos.
Gregory Hoblit dirige con pulso firme y un sentido clásico de la narración. La película está construida con claridad, sin exhibicionismo visual, pero con una atmósfera sostenida que combina investigación criminal, fatalismo religioso y amenaza invisible. Le sienta bien ese tono serio, casi procedural, porque refuerza el contraste entre el realismo inicial y la deriva sobrenatural que acaba dominando el relato.
Denzel Washington sostiene la película con autoridad. Su interpretación evita el histrionismo y mantiene al personaje anclado en una humanidad reconocible. Hobbes no es un héroe mesiánico, sino un hombre que intenta entender un fenómeno que desborda por completo su experiencia. Esa mezcla de profesionalidad, incredulidad y desgaste moral le da a la película un centro dramático sólido.
El reparto secundario añade densidad. John Goodman aporta cercanía y complicidad, Donald Sutherland introduce una gravedad casi ritual y Embeth Davidtz encarna el vínculo con la dimensión espiritual del conflicto sin convertirlo en mera exposición. James Gandolfini y Elias Koteas completan un conjunto muy eficaz dentro de una película que entiende bien el valor de los rostros y las presencias.
Su debilidad principal aparece en ciertos tramos explicativos y en una tendencia a subrayar sus ideas sobre el mal, la fe y la corrupción moral. Hay momentos en los que el guion parece verbalizar más de lo necesario. Aun así, incluso cuando explica demasiado, conserva una cualidad inquietante gracias a la lógica de su amenaza central. La transmisión del demonio por el tacto, el gesto o la proximidad sigue siendo una de las imágenes más perturbadoras del cine comercial de los noventa.
También ayuda mucho la música de Tan Dun, que aporta una textura poco convencional y evita que la película suene como un thriller genérico más. Fallen tiene personalidad, y esa personalidad nace de la combinación entre clasicismo formal y una idea fantástica muy bien situada en un contexto urbano reconocible.
Vista hoy, mantiene buena parte de su fuerza. No es perfecta, pero sí singular, atmosférica y mucho más recordable que muchos thrillers sobrenaturales de su época. Su final, además, remata con contundencia una visión amarga del mal, una visión en la que la victoria moral no siempre coincide con la derrota del enemigo. Ese pesimismo es parte esencial de su identidad y de su atractivo duradero.
Fuente: Redacción
Preguntas frecuentes
¿Por qué Fallen es recordada por su final?
Porque remata su historia con un desenlace sombrío que refuerza la idea de un mal persistente y difícil de derrotar.
¿Qué personaje interpreta Denzel Washington en Fallen?
Denzel Washington da vida al detective John Hobbes, eje de la investigación sobrenatural.
¿Es Fallen un thriller policial o una película sobrenatural?
Es ambas cosas: combina una investigación criminal clásica con una amenaza demoníaca y fantástica.
¿Quién compuso la música de Fallen?
La banda sonora fue compuesta por Tan Dun.
