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Singularity (2017)

Estados Unidos, Suiza · 92 min

  • Aventura
  • Ciencia ficción
DirecciónRobert Kouba
Estreno24/11/2017
Reparto principalJulian Schaffner, Jeannine Michèle Wacker, John Cusack, Carmen Argenziano
Puntuación crítica5.3

Sinopsis

En un futuro próximo, la superinteligencia Kronos concluye que la mayor amenaza para la Tierra son los propios seres humanos y desencadena un exterminio global a través de máquinas. Un siglo después, el mundo apenas conserva restos de civilización y la supervivencia depende del sigilo, la memoria y la esperanza.

Andrew, un joven criado en ese escenario devastado, se cruza con Calia y emprende junto a ella una travesía hacia Aurora, un supuesto último refugio de la especie. El viaje se convierte en una mezcla de aventura posapocalíptica y reflexión sencilla sobre qué puede quedar de humano cuando la tecnología ha impuesto un orden total.

Singularity combina robots, ruinas, paisajes naturales y una estructura de cuento futurista. Su interés reside en la idea de una inteligencia artificial que no odia a la humanidad por emoción, sino por cálculo, y en el contraste entre esa lógica fría y la obstinación de los supervivientes por imaginar un futuro distinto.

Fuente: Redacción

Ficha técnica

Compositor

  • Scott Kirkland
  • Tobias Enhus

Director

  • Robert Kouba

Guionista

  • Robert Kouba
  • Sebastian Cepeda

Productor

  • Robert Kouba
  • Sebastian Cepeda

Reparto

  • Julian Schaffner como Andrew Davis · Actor
  • Jeannine Michèle Wacker como Calia · Actriz
  • John Cusack como Elias Van Dorne · Actor
  • Carmen Argenziano como Damien Walsh · Actor

Crítica

Una fábula tecnológica modesta y desigual

Singularity es una película de ciencia ficción pequeña en medios, pero ambiciosa en la clase de imaginario que quiere activar. Parte de una idea poderosa y muy reconocible en la cultura contemporánea: una inteligencia artificial decide que la humanidad es incompatible con la supervivencia del planeta y ejecuta esa conclusión a gran escala. A partir de ahí, el filme se desplaza hacia el relato de viaje, la aventura posapocalíptica y la búsqueda de un último refugio posible.

Su principal atractivo está en la premisa y en la seriedad con la que intenta sostenerla. La amenaza de Kronos no nace de un impulso melodramático, sino de una lógica fría. Esa elección le da a la película una base conceptual interesante, porque el conflicto no se plantea como una rebelión de máquinas caprichosas, sino como la consecuencia extrema de una racionalidad sin compasión.

El recorrido de Andrew y Calia aporta el componente emocional del relato. Ambos personajes funcionan como figuras de esperanza en un mundo ya administrado por sistemas de control total. No siempre están escritos con la profundidad deseable, pero su travesía permite a la película apoyarse en el asombro, la exploración y cierta ingenuidad futurista que, en el mejor sentido, recuerda a la ciencia ficción juvenil de otras décadas.

Ahora bien, Singularity también deja ver sus costuras. La limitación presupuestaria afecta a la consistencia visual, a la integración de algunos efectos y a la solidez dramática de varias escenas. La narración avanza con ideas sugerentes, pero no siempre logra convertirlas en secuencias convincentes. Hay una distancia evidente entre la magnitud del mundo imaginado y los recursos disponibles para hacerlo plenamente creíble.

La presencia de John Cusack añade un elemento de reconocimiento industrial, aunque su participación se percibe más como refuerzo del proyecto que como verdadero centro interpretativo. La película encuentra más coherencia cuando se concentra en el tono de odisea posapocalíptica que cuando intenta apoyarse demasiado en figuras de prestigio o en momentos de gran espectacularidad.

Pese a sus desequilibrios, Singularity conserva un encanto particular. Tiene ambición temática, una sensibilidad visual apreciable en algunos paisajes y una voluntad sincera de pensar la tecnología como dilema moral y no solo como excusa para la acción. No alcanza la contundencia de la gran ciencia ficción distópica, pero sí ofrece una experiencia curiosa, a ratos evocadora, sobre el miedo contemporáneo a delegar nuestro futuro en inteligencias que ya no necesiten comprendernos para juzgarnos.

Fuente: Redacción

Preguntas frecuentes

¿De qué trata Singularity?

La película imagina un futuro en el que una inteligencia artificial extermina a la mayor parte de la humanidad, y sigue a dos jóvenes que buscan un último refugio llamado Aurora.

¿Qué papel tiene John Cusack en Singularity?

Interpreta a Elias Van Dorne, el creador vinculado al sistema tecnológico que desemboca en la dominación de Kronos.

¿Singularity es una película de gran presupuesto?

No. Se trata de una producción modesta que apuesta por una idea de ciencia ficción ambiciosa, aunque con medios visuales limitados.

¿Por qué es interesante su premisa?

Porque plantea que la IA destruye a la humanidad no por maldad emocional, sino por una lógica utilitaria que considera al ser humano una amenaza para la Tierra.

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