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Sufridos ciudadanos (1983)

Título original: The Survivors · Estados Unidos · 102 min

  • Comedia
  • Drama
DirecciónMichael Ritchie
Estreno22/06/1983
Reparto principalWalter Matthau, Robin Williams, Jerry Reed, James Wainwright
Puntuación crítica6.7

Sinopsis

Sufridos ciudadanos arranca como una comedia de infortunios urbanos y pronto deriva hacia una sátira nerviosa sobre la paranoia contemporánea. Donald Quinelle, ejecutivo despedido y cada vez más desquiciado, y Sonny Paluso, dueño de una gasolinera al que todo le sale mal, se cruzan por accidente y forman una pareja improbable unida por el desastre. Lo que empieza como una sucesión de humillaciones cotidianas termina convirtiéndose en una espiral de miedo, violencia y masculinidad herida.

La historia se acelera cuando ambos se ven implicados en un robo y pasan a ser objetivo de un delincuente decidido a vengarse. En vez de encontrar refugio en la normalidad, los protagonistas se hunden en una lógica de supervivencia grotesca: cursos paramilitares, acumulación de armas y fantasías de autodefensa que ridiculizan la inseguridad social. La película observa así cómo el temor puede deformar por completo el sentido común.

Michael Ritchie utiliza el choque entre Walter Matthau y Robin Williams para construir una comedia amarga, llena de fricción verbal y de situaciones incómodas. Bajo el tono ligero asoma una crítica clara a la cultura del miedo y a la facilidad con que la frustración individual se convierte en espectáculo. El resultado es una obra extraña y muy ochentera, a medio camino entre la buddy movie, la sátira social y la farsa de nervios desatados.

Fuente: Redacción

Ficha técnica

Compositor

  • Paul Chihara

Director

  • Michael Ritchie

Director de fotografía

  • Billy Williams

Guionista

  • Michael J. Leeson

Montador

  • Richard A. Harris

Productor

  • William Sackheim

Reparto

  • Walter Matthau como Sonny Paluso
  • Robin Williams como Donald Quinelle
  • Jerry Reed como Jack Locke
  • James Wainwright como Wes Huntley
  • Kristen Vigard como Candace Paluso
  • Annie McEnroe como Doreen

Crítica

Una sátira nerviosa sobre el miedo convertido en costumbre

Sufridos ciudadanos parte de una premisa muy fértil: dos perdedores urbanos, unidos por accidente, responden al caos del entorno con más caos todavía. Michael Ritchie aprovecha esa base para construir una comedia amarga que se ríe de la paranoia, del culto a las armas y de la fragilidad masculina cuando se siente amenazada. El resultado no siempre es redondo, pero sí lo bastante singular como para resultar más interesante que muchas comedias convencionales de su época.

El gran atractivo del filme está en el choque entre Walter Matthau y Robin Williams. Matthau aporta su cansancio irónico, su capacidad para convertir cada réplica en un gesto de derrota inteligente. Williams, por su parte, empuja la película hacia una energía más neurótica, verbal y descontrolada. No siempre se equilibran del todo, pero precisamente de esa descompensación nace buena parte del interés. La cinta parece vivir en la fricción entre dos velocidades cómicas distintas, y de ahí brota una incomodidad muy productiva.

Ritchie entiende bien la tradición de la sátira americana. No le interesa solo provocar risa, sino exhibir la facilidad con que una sociedad insegura puede abrazar soluciones ridículas con una seriedad absoluta. La deriva del relato hacia los cursos de supervivencia y la fantasía armada tiene una potencia burlona evidente. La película no necesita discursos programáticos: le basta con mostrar a personajes normales transformados en caricaturas de sí mismos cuando el miedo se vuelve una identidad.

El guion de Michael Leeson funciona mejor en las situaciones que en la arquitectura general. Hay escenas con mucha gracia, sobre todo cuando el absurdo invade el comportamiento cotidiano, pero también tramos en los que la narración da la impresión de dispersarse. Esa irregularidad no destruye el conjunto, aunque sí impide que la película alcance una precisión más punzante. A ratos parece debatirse entre la sátira social, la comedia de colegas desastrosos y la farsa criminal.

Donde sí acierta con claridad es en el retrato de un clima cultural. Vista hoy, la película adquiere un interés adicional por su manera de anticipar debates sobre el miedo como industria, la mercantilización de la inseguridad y el atractivo de las soluciones extremas. No lo hace con solemnidad, sino a través del disparate, lo cual vuelve más incisivo su comentario. En ese sentido, algunas de sus exageraciones se sienten menos caducas de lo esperado.

También ayuda una puesta en escena sin adornos, funcional, atenta a los cuerpos y a la fricción entre los actores. Ritchie evita estilizar en exceso y deja que el humor nazca de la situación y del deterioro psicológico progresivo de los personajes. No todo envejece igual de bien, y ciertos gestos cómicos responden de forma muy marcada a su tiempo, pero la película conserva una personalidad reconocible.

Sufridos ciudadanos no es una obra maestra perdida, pero sí una pieza curiosa, incómoda y con más veneno del que aparenta. Entre el slapstick crispado, la sátira de costumbres y la ansiedad urbana, deja un retrato burlón de una sociedad que confunde autoprotección con delirio. Y en esa mezcla de nervio, rareza y desajuste encuentra una identidad propia que todavía merece una mirada.

Fuente: Redacción

Preguntas frecuentes

¿Quiénes protagonizan Sufridos ciudadanos?

La película está encabezada por Walter Matthau y Robin Williams, que interpretan a dos hombres muy distintos obligados a compartir una cadena de desastres y paranoia.

¿De qué trata Sufridos ciudadanos?

Narra la desventura de dos neoyorquinos que, tras un robo violento, caen en una espiral de miedo, armas y supervivencia. La trama mezcla humor incómodo con sátira social.

¿Sufridos ciudadanos es una película típica de Robin Williams?

No del todo. Aunque aprovecha su energía cómica, el filme la orienta hacia una neurosis más amarga y satírica que la de sus comedias más populares.

¿Qué critica social plantea Sufridos ciudadanos?

La película ridiculiza la paranoia urbana, la obsesión con la autodefensa y la facilidad con que el miedo puede convertirse en negocio, espectáculo y forma de vida.

¿Quién dirigió Sufridos ciudadanos?

La dirigió Michael Ritchie, cineasta conocido por su capacidad para combinar comedia, sátira y observación social dentro del cine estadounidense de los años setenta y ochenta.

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