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Tienda de unicornios (2017)

Título original: Unicorn Store · Estados Unidos · 92 min

  • Comedia
  • Drama
  • Fantasía
DirecciónBrie Larson
Estreno11/09/2017
Reparto principalBrie Larson, Samuel L. Jackson, Joan Cusack, Bradley Whitford
Puntuación crítica6.1

Sinopsis

Kit es una joven creativa que no logra encajar en los caminos convencionales. Tras fracasar en la escuela de arte, vuelve a casa de sus padres y acepta un trabajo de oficina que parece negar todo lo que ella desea ser. En medio de esa crisis, recibe una invitación misteriosa para visitar una tienda donde se le ofrece algo imposible: un unicornio.

El vendedor le explica que podrá obtenerlo si demuestra que es capaz de ofrecerle un hogar adecuado. La promesa, entre fantasía y metáfora, obliga a Kit a reorganizar su vida, asumir responsabilidades y enfrentarse a la distancia entre la imaginación infantil y la madurez adulta. En el proceso conoce a Virgil, que la ayuda a construir el espacio físico para esa criatura soñada.

La película funciona como fábula sobre la creatividad, la presión social y el derecho a conservar una mirada excéntrica sobre el mundo. Su universo colorido y deliberadamente ingenuo no pretende resolver si la magia es literal o emocional. Lo importante es el trayecto de Kit: aceptar que crecer no significa renunciar a lo extraño, sino aprender a sostenerlo sin esconderse de la realidad.

Fuente: Redacción

Ficha técnica

Compositor

  • Alex Greenwald

Director

  • Brie Larson

Director de fotografía

  • Brett Pawlak

Guionista

  • Samantha McIntyre

Montador

  • Jennifer Vecchiarello

Productor

  • Brie Larson
  • David Bernad
  • Terry Dougas
  • Lynette Howell Taylor

Reparto

  • Brie Larson como Kit
  • Samuel L. Jackson como The Salesman
  • Joan Cusack como Gladys
  • Bradley Whitford como Gene
  • Mamoudou Athie como Virgil
  • Karan Soni como Kevin

Crítica

Una fábula colorida sobre crecer sin matar la imaginación

Tienda de unicornios es una película pequeña, excéntrica y deliberadamente vulnerable. El debut de Brie Larson como directora no busca una sofisticación irónica, sino una defensa casi frontal de la imaginación como refugio y como problema. Su protagonista, Kit, vive atrapada entre la fantasía que la define y el mundo adulto que le exige utilidad, eficacia y una identidad más fácilmente clasificable.

El mayor riesgo de la película es también su rasgo más reconocible: la apuesta por una ingenuidad estética sin demasiados filtros. Los colores, los objetos, los gestos y el propio concepto de la tienda fantástica pueden resultar encantadores o excesivos según la disposición del espectador. Larson no intenta esconder esa fragilidad; al contrario, la convierte en el tono dominante. La película parece hecha desde la pregunta de qué ocurre cuando alguien se niega a dejar de creer en aquello que los demás consideran ridículo.

Como actriz, Larson dota a Kit de una mezcla de torpeza, tristeza y obstinación que evita convertirla en simple caricatura. El personaje puede ser inmaduro, pero la película no lo reduce a burla. Su incapacidad para adaptarse al empleo de oficina o a las expectativas familiares revela una angustia reconocible: la de quien siente que crecer equivale a traicionarse. Samuel L. Jackson, en un registro más lúdico, funciona como figura de tentación, maestro de ceremonias y espejo de lo imposible.

El guion de Samantha McIntyre se mueve mejor en el terreno emocional que en la construcción narrativa. Algunas escenas parecen bocetos de una idea más potente y ciertos personajes secundarios quedan definidos por una función antes que por una evolución completa. Aun así, la relación de Kit con Virgil aporta una ternura discreta y necesaria. Él no aparece para corregirla, sino para acompañar la materialización de su fantasía, lo que da al relato una textura más amable.

La película puede frustrar a quienes esperen una sátira afilada sobre la generación millennial o una fantasía con reglas claras. Su propósito es otro: hablar de la creatividad como una fuerza incómoda, a veces infantil, pero también profundamente ligada a la identidad. El unicornio importa menos como criatura que como símbolo de una promesa interior: la posibilidad de no reducir la vida a productividad y obediencia.

Tienda de unicornios es irregular, sí, y por momentos demasiado obvia en sus metáforas. Pero posee una sinceridad poco habitual. Su encanto no está en la perfección formal, sino en la valentía de sostener un tono que podría caer fácilmente en el ridículo. Larson firma una película imperfecta, colorista y sensible, capaz de conectar con quienes han sentido que hacerse adulto implicaba pedir disculpas por imaginar demasiado.

Fuente: Redacción

Preguntas frecuentes

¿Tienda de unicornios fue el debut como directora de Brie Larson?

Sí. Unicorn Store marcó el debut de Brie Larson como directora de largometraje, además de contar con ella como protagonista y productora.

¿Cuándo se estrenó Tienda de unicornios?

La película se presentó en el Festival Internacional de Cine de Toronto el 11 de septiembre de 2017 y Netflix la lanzó en 2019.

¿Qué papel interpreta Samuel L. Jackson en Tienda de unicornios?

Samuel L. Jackson interpreta al Vendedor, una figura enigmática que ofrece a Kit la posibilidad de conseguir un unicornio.

¿Tienda de unicornios es una fantasía literal o una metáfora?

La película juega con ambas lecturas: el unicornio funciona como promesa fantástica y como metáfora del deseo de conservar la imaginación adulta.

¿Brie Larson y Samuel L. Jackson habían trabajado juntos antes?

Sí. Ambos coincidieron en el universo Marvel, y en Unicorn Store vuelven a compartir pantalla en un registro mucho más íntimo y excéntrico.

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