2004
Sinopsis
La película imagina la continuidad de una misma alma o conciencia a través de distintos momentos de la historia humana. En cada uno de esos episodios, el personaje interpretado por Robin Williams aparece bajo una nueva forma, un nuevo contexto y nuevas relaciones, pero arrastra siempre una experiencia básica de deseo, vulnerabilidad y búsqueda. Desde mundos remotos y casi míticos hasta escenarios más cercanos a la modernidad, la narración propone que ser humano implica repetir, con variaciones, ciertas preguntas esenciales.
Más que seguir una trama lineal, la película se organiza como una serie de variaciones sobre el amor, la pérdida, la culpa, la ambición y la necesidad de pertenecer. Cada segmento explora una vida posible, una herida distinta y un modo particular de fracasar o de comprender algo demasiado tarde. La propuesta tiene un tono entre fabuloso, melancólico y filosófico, y se apoya menos en el suspense narrativo que en la idea de continuidad espiritual entre cuerpos, épocas y experiencias.
Un hombre perdido en el tiempo se presenta así como una reflexión amplia, casi abstracta, sobre la condición humana. Bill Forsyth intenta unir humor, ternura y ambición metafísica en una estructura poco convencional que no busca tanto explicar el sentido de la existencia como mostrar su reiteración, su extrañeza y su persistente necesidad de vínculo. El resultado es una película de riesgo, más interesada en pensar y sentir que en ajustarse a los cauces narrativos más cómodos.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Michael Gibbs · Banda sonora original
Director
- Bill Forsyth
Director de fotografía
- Michael Coulter
Guionista
- Bill Forsyth · Guion original
Montador
- Michael Ellis
Productor
- Robert F. Colesberry
- David Puttnam
Reparto
- Robin Williams como Hector · Actor
- John Turturro como Lucinnius · Actor
- Bill Nighy como Julian · Actor
- Vincent D''Onofrio como The Priest · Actor
- Vincent D'Onofrio como Moses · Actor
- Robert Carlyle como The prehistoric Shaman · Actor
- Hector Elizondo como Dom Paulo · Actor
- Theresa Russell como The Storyteller · Actriz
- Simon McBurney como Hermes · Actor
- Lorraine Bracco como Anna · Actriz
- Anna Galiena como Beatrice · Actriz
- Jonathan Hyde como Francisco · Actor
- Ewan McGregor como Alvarez · Actor
- Lindsay Crouse como Janet · Actriz
Crítica
Una ambición noble que no termina de cuajar
Un hombre perdido en el tiempo es una de esas películas que resultan más fáciles de admirar por su ambición que de defender plenamente por sus resultados. Bill Forsyth se aparta aquí del terreno donde su sensibilidad había dado lo mejor de sí para embarcarse en una propuesta mucho más abierta, filosófica y alegórica. Quiere hablar de la continuidad de la experiencia humana a través de distintas vidas, épocas y situaciones, y lo hace con una estructura fragmentada que privilegia la idea sobre la progresión dramática convencional. El gesto es audaz. La película, en cambio, se queda a menudo en una tierra de nadie entre la fábula metafísica y el drama episódico. Robin Williams asume el desafío central con una entrega genuina. Su presencia sostiene el proyecto porque aporta humanidad inmediata incluso en los tramos más abstractos. Pero el film no siempre sabe cómo convertir esa energía en unidad dramática. A veces la sucesión de episodios produce más curiosidad conceptual que verdadera implicación emocional. John Turturro, Bill Nighy y los demás secundarios enriquecen el conjunto, aunque muchos personajes aparecen más como figuras funcionales dentro del experimento que como presencias plenamente desarrolladas. Lo más interesante del film es su intuición de fondo: que ciertas formas de deseo, pérdida, violencia y ternura atraviesan los siglos y reaparecen bajo distintas máscaras. Forsyth busca una película sobre el ser humano en un sentido amplio, casi antropológico y poético a la vez. Hay momentos en los que esa búsqueda roza algo genuinamente hermoso, especialmente cuando la película deja de forzar el simbolismo y se concentra en el temblor íntimo de una escena o de una relación. Sin embargo, el conjunto acusa una falta de cohesión evidente. Los distintos segmentos no siempre encuentran el mismo tono ni la misma intensidad, y el paso de uno a otro a menudo deja más sensación de discontinuidad que de resonancia interna. La película parece querer ser ligera y trascendente al mismo tiempo, accesible y elevada, y no termina de resolver esa tensión. Lo que en otros trabajos de Forsyth era delicadeza aquí se vuelve, por momentos, dispersión. Formalmente, hay hallazgos y también una cierta indefinición. La puesta en escena acompaña con corrección la diversidad de tiempos y espacios, pero no construye una identidad visual lo bastante fuerte como para soldar el conjunto. La película depende entonces aún más de su idea matriz, y esa idea, aunque noble, no basta siempre para producir verdadera emoción. Vista hoy, Un hombre perdido en el tiempo conserva interés como rareza ambiciosa, como intento sincero de pensar el cine comercial desde una escala metafísica poco habitual. No es una obra conseguida, pero sí una película curiosa, imperfecta y extrañamente honesta en su deseo de decir algo grande sobre la vida. A veces eso basta para que, pese a sus tropiezos, permanezca en la memoria con una simpatía particular.
Fuente: Redacción
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de Un hombre perdido en el tiempo?
A través de distintas épocas y encarnaciones, un mismo ser humano atraviesa siglos de deseo, error, pérdida y aprendizaje sin dejar de buscar algo parecido a una vida plena.
¿Quién es el director?
Bill Forsyth
¿Cuál es el reparto principal?
Robin Williams, John Turturro, Bill Nighy, Vincent D''Onofrio
¿Cuánto dura Un hombre perdido en el tiempo?
122 minutos.
