1. Boogie Nights (1997)
Supuso el gran salto interpretativo de Wahlberg y sigue siendo una pieza decisiva para entender el inicio de su madurez como actor. Su personaje combina ambición, ingenuidad y vulnerabilidad, alejándolo de cualquier imagen prefabricada y situándolo en un registro dramático mucho más complejo. La película lo presentó como una presencia capaz de sostener relatos adultos, incómodos y de fuerte personalidad autoral.