1. Uno de los nuestros (1990)
Si hay una película inseparable de Ray Liotta es esta. Su Henry Hill convirtió al actor en un rostro esencial del cine criminal moderno, con una interpretación que combina fascinación, ambición y deterioro moral sin perder humanidad. Bajo la mirada de Martin Scorsese, Liotta encontró el papel que definió su imagen pública y lo instaló para siempre en el imaginario del gran cine de mafias.