1. Sexo, mentiras y cintas de vídeo (1989)
Esta película cambió la conversación sobre el cine independiente norteamericano y convirtió a Soderbergh en una figura central de su generación. Más allá del impacto histórico, sigue siendo una obra fundamental por su control del tono, su inteligencia emocional y su capacidad para hacer del deseo, la incomunicación y la puesta en escena un mismo lenguaje. Es el punto de partida imprescindible para entender todo lo que haría después como director inquieto y renovador.