1. El fugitivo (1993)
Su interpretación del mariscal Samuel Gerard convirtió esta película en un punto de inflexión para su carrera. Le permitió unir dureza, inteligencia y un seco sentido del humor en un personaje que podía haber sido puramente funcional, pero que acabó teniendo una energía propia. La película reforzó su prestigio popular y confirmó su capacidad para dominar el relato incluso desde una posición secundaria.