1. No es país para viejos (2007)
Aunque su aparición no ocupa el centro del relato, su Carson Wells encaja de forma perfecta en una película dominada por la amenaza, el silencio y la fatalidad. Harrelson aporta una inteligencia seca, casi resignada, que amplía el mapa moral de la historia. Su presencia demuestra su capacidad para dejar huella en pocos minutos, sin necesidad de subrayar el personaje ni competir con la atmósfera implacable de la obra.