2018
Sinopsis
Best of Times es un piloto televisivo emitido por ABC en 1981 que intentaba observar la adolescencia desde una forma híbrida entre comedia, espectáculo musical y programa de variedades. Su estructura no responde a la de un largometraje convencional, sino a una sucesión de escenas, canciones y sketches organizados alrededor de jóvenes intérpretes.
La propuesta se recuerda sobre todo por reunir, en una etapa muy temprana de sus carreras, a nombres que más tarde serían reconocibles. Crispin Glover y Nicolas Cage aparecen antes de consolidarse como actores de cine, mientras Jill Schoelen y Julie Piekarski encarnan el tono juvenil del proyecto. El resultado funciona como una cápsula televisiva de comienzos de los años ochenta, interesada en la transición entre infancia y edad adulta.
Aunque el piloto no derivó en una serie, su rareza lo ha convertido en una pieza buscada por aficionados a las primeras apariciones de actores célebres. Su valor principal está en el contexto: muestra una televisión que tanteaba formatos adolescentes antes de que el cine juvenil de la década encontrara sus códigos más populares.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Michael Warren · Música
Director
- Don Mischer · Dirección principal
Guionista
- Bob Arnott · Guion
- Carol Hatfield Sarasohn · Guion
- Lane Sarasohn · Guion
Montador
- Ken Morrisey · Montaje
Productor
- Don Mischer · Producción
Productor ejecutivo
- George Schlatter · Producción ejecutiva
Reparto
- Crispin Glover como Crispin
- Jill Schoelen como Jill
- Nicolas Cage como Nicolas
- Julie Piekarski como Julie
- Kevin Cortes como Kevin
- Lisa Hope Ross como Lisa
- David Rambo como David
- Janet Robin como Janet
- Jackie Mason como Mr. O'Reilly
Crítica
Una cápsula televisiva más curiosa que redonda
Best of Times conserva interés porque permite mirar el cine y la televisión juvenil de comienzos de los años ochenta desde un punto de vista muy concreto. No se limita a contar una historia, sino que refleja una sensibilidad cultural marcada por la música, la rebeldía, la imagen pública de los jóvenes y el deseo de encontrar una voz propia.
Su mayor virtud está en la relación entre tono y contexto. Allí donde otras obras de la época simplificaban la adolescencia como pura fantasía o como problema moral, esta propuesta permite observar contradicciones: personajes que quieren parecer más seguros de lo que son, adultos que no siempre comprenden lo que ocurre y espacios cotidianos convertidos en escenarios de conflicto.
También hay límites evidentes. Algunas decisiones narrativas responden a convenciones muy visibles de su tiempo y ciertos secundarios funcionan más como tipos culturales que como personajes plenamente desarrollados. Sin embargo, esa misma cualidad ayuda a entender por qué estas películas siguen siendo consultadas: son documentos de época tanto como relatos de ficción.
El reparto aporta buena parte de la energía. En muchos casos, las interpretaciones muestran actores jóvenes antes de alcanzar su madurez artística o su fama posterior. Esa condición añade un atractivo adicional: se puede ver cómo empiezan a configurarse presencias que después serían centrales en el cine estadounidense.
Visualmente, la obra se apoya en recursos reconocibles, pero no siempre intercambiables. La puesta en escena, el uso de la música y el retrato de espacios juveniles ayudan a fijar un mundo concreto. Esa atmósfera resulta fundamental para que la película no dependa solo del argumento.
Como experiencia contemporánea, puede sentirse irregular, pero su valor histórico y emocional permanece. Funciona mejor cuando se contempla como una pieza de transición: entre televisión y cine, entre inocencia y desencanto, entre el relato juvenil clásico y las formas más complejas que el género adoptaría durante la década.
Por todo ello, merece una valoración equilibrada. No todas sus partes envejecen con la misma fuerza, pero el conjunto conserva personalidad, interés cultural y momentos capaces de explicar por qué estos títulos siguen presentes en la memoria cinéfila.
Fuente: Redacción
Preguntas frecuentes
¿Best of Times de 1981 es una película o un piloto televisivo?
Best of Times es un piloto televisivo emitido por ABC en 1981. No fue recogido como serie, aunque suele catalogarse como telefilme o especial televisivo.
¿Por qué Best of Times es importante para los fans de Nicolas Cage?
Es una de las primeras apariciones acreditadas de Nicolas Cage, que todavía figuraba en algunos materiales tempranos asociado a su nombre de nacimiento, Nicolas Coppola.
¿También aparece Crispin Glover en Best of Times?
Sí. Crispin Glover aparece interpretando a un personaje llamado Crispin, en una etapa muy temprana de su carrera audiovisual.
¿Qué formato tiene Best of Times?
Su formato mezcla sketches, canciones y escenas juveniles, más cerca de un piloto de variedades adolescente que de un relato cinematográfico clásico.
¿Best of Times llegó a tener serie propia?
No. El piloto fue emitido, pero no fue desarrollado como serie regular.
¿Quién dirigió Best of Times?
La dirección corrió a cargo de Don Mischer, figura vinculada a producciones televisivas y especiales de entretenimiento.
