1995
Sinopsis
Blue in the Face regresa a la tabaquería de Auggie Wren, pero lo hace desde un impulso muy distinto al de Smoke. Aquí el argumento tradicional se diluye para dar paso a una cadena de encuentros, monólogos y situaciones improvisadas que celebran el azar, la charla y la personalidad inconfundible del barrio. La tienda vuelve a ser el centro gravitatorio, aunque lo importante ya no es tanto la trama como el placer de estar allí.
Personajes recurrentes, visitantes inesperados y celebridades que entran y salen del relato convierten la película en una especie de collage urbano. Brooklyn aparece como territorio verbal, musical y excéntrico, un lugar donde cada esquina puede abrir una digresión absurda o una observación reveladora. El filme se alimenta de esa libertad estructural y de una energía casi documental, como si quisiera capturar la vibración de una comunidad antes que contar una historia cerrada.
Más ligera, caprichosa y deshilachada que su predecesora, la película funciona como apéndice juguetón y experimento informal. Su valor está menos en la cohesión narrativa que en el retrato de un espacio cultural y humano definido por el habla, el humor y la convivencia de voces muy distintas.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- John Lurie
Director
- Wayne Wang
- Paul Auster
Director de fotografía
- Adam Holender · Codirector de fotografía junto a Harvey Wang.
- Harvey Wang · Codirector de fotografía junto a Adam Holender.
Guionista
- Wayne Wang
- Paul Auster
Montador
- Maysie Hoy · Codirectora de montaje con Christopher Tellefsen.
- Christopher Tellefsen · Codirector de montaje con Maysie Hoy.
Productor
- Peter Newman
- Greg Johnson
- Diana Phillips
Reparto
- Harvey Keitel como Augustus 'Auggie' Wren · Actor
- Victor Argo como Vinnie · Actor
- Giancarlo Esposito como Tommy Finelli · Actor
- Roseanne como Dot · Actriz
- Michael J. Fox como Pete Maloney · Actor
- Lily Tomlin como Waffle Eater · Actriz
- Mira Sorvino como Young Lady · Actriz
Crítica
Un apéndice juguetón que convierte Brooklyn en conversación
Blue in the Face es una rareza encantadora y desigual. Nace a la sombra de Smoke, pero no intenta repetir su tono ni su arquitectura emocional. Allí donde la película anterior organizaba con precisión un puñado de vidas alrededor de un estanco de Brooklyn, esta opta por desarmar el relato y entregarse a una lógica mucho más libre. Lo que aparece en pantalla es menos una narración convencional que una deriva, un cuaderno de apuntes filmado, una celebración del barrio como espacio verbal y performativo.
Esa condición improvisada es al mismo tiempo su mayor atractivo y su principal límite. Wayne Wang y Paul Auster parecen entender que el universo de Smoke aún contenía ecos, bromas, personajes secundarios y conversaciones posibles, y deciden explorarlos sin demasiadas ataduras. El resultado tiene algo de película-cómplice, hecha desde la confianza entre los creadores y sus intérpretes. Se nota en la soltura de Harvey Keitel, en la manera en que algunos cameos se integran con descaro y en la sensación permanente de que la cámara está disponible para capturar cualquier desvío.
Cuando funciona, Blue in the Face desprende una gracia muy singular. No porque cada gag sea brillante ni porque todas las escenas encuentren el mismo nivel de inspiración, sino porque la película cree de verdad en el valor de la conversación. Hablar aquí es una forma de ocupar el espacio, de construir identidad, de inventar una ciudad a través de sus voces. Brooklyn aparece como un mosaico verbal donde conviven lo absurdo, lo nostálgico, lo teatral y lo íntimo. Esa mezcla le otorga una personalidad muy definida, incluso cuando la película parece no saber exactamente a dónde va.
Harvey Keitel vuelve a ser el eje del conjunto, aunque esta vez Auggie opera más como anfitrión que como centro dramático. A su alrededor orbitan apariciones memorables y curiosidades de todo tipo: rostros conocidos, monólogos extravagantes, chistes internos, pequeñas cápsulas de humor observacional. Hay algo irresistible en esa confianza con la que el filme abraza la digresión. No teme parecer menor ni episódico, y en ese descaro encuentra una identidad propia.
Sin embargo, la comparación con Smoke es inevitable y no siempre favorece a Blue in the Face. La película carece de la densidad emocional y de la precisión narrativa de su precedente. Algunas escenas parecen esbozos más que secuencias terminadas, y no todas las improvisaciones justifican su duración. En varios momentos, el encanto de la espontaneidad se confunde con una cierta autocomplacencia, como si bastara con disfrutar del ambiente para dar por resuelta la forma. Ese desequilibrio hace que el filme avance a trompicones y que el conjunto dependa demasiado de la simpatía del espectador hacia su método.
Aun así, conviene juzgarla por lo que quiere ser y no por lo que podría haber sido. Blue in the Face no aspira a la hondura dramática, sino a capturar una temperatura humana, una forma de estar juntos, una comicidad lateral que nace del roce cotidiano entre personas y voces. Vista así, funciona como una coda libre, anárquica y afectuosa. Es una película menor, sí, pero también una pieza muy viva, hecha con un espíritu lúdico que se contagia. No alcanza la altura de Smoke, pero prolonga su universo desde otro lugar: menos literario, más callejero; menos preciso, más festivo. Y en esa deriva irregular reside, justamente, su interés.
Fuente: Redacción
Premios y nominaciones
- American Comedy Awards (1996) · Funniest Supporting Actress in a Motion Picture · Nominado · Nominación para Lily Tomlin.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de Blue in the Face?
Una deriva cómica y libre por Brooklyn prolonga el universo de Smoke con improvisaciones, cameos y confesiones extravagantes.
¿Quién es el director?
Wayne Wang, Paul Auster
¿Cuál es el reparto principal?
Harvey Keitel, Victor Argo, Giancarlo Esposito, Roseanne
¿Cuánto dura Blue in the Face?
89 minutos.
