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Cinco días un verano (1982)

Título original: Five Days One Summer · Estados Unidos · 108 min

  • Drama
  • Romance
DirecciónFred Zinnemann
Estreno07/11/1982
Reparto principalSean Connery, Betsy Brantley, Lambert Wilson, Jennifer Hilary
Puntuación crítica6.7

Sinopsis

En la Suiza de los años treinta, Douglas Meredith llega a un hotel de montaña acompañado por Kate, una joven a la que todos creen su esposa. La diferencia de edad entre ambos despierta miradas incómodas, pero la pareja parece decidida a vivir unos días de aislamiento, pasión y ascenso alpino lejos de las convenciones sociales.

La llegada de Johann Biari, guía local de carácter noble y físico imponente, altera el equilibrio. Mientras prepara con Douglas nuevas rutas por la montaña, Johann se siente atraído por Kate y percibe una tensión que va más allá del simple adulterio. Poco a poco, la relación entre Douglas y la joven revela una verdad familiar que convierte el romance en un territorio moralmente asfixiante.

El paisaje alpino actúa como espejo de los personajes: bello, severo y peligroso. Fred Zinnemann construye un drama contenido, más interesado en la culpa y el deseo que en el melodrama abierto. La montaña ofrece aire puro, pero también obliga a mirar de frente aquello que los protagonistas han intentado ocultar.

Fuente: Redacción

Ficha técnica

Compositor

  • Elmer Bernstein · Música original

Director

  • Fred Zinnemann · Dirección

Director de fotografía

  • Giuseppe Rotunno · Fotografía

Guionista

  • Michael Austin · Guion basado en el relato de Kay Boyle

Montador

  • Stuart Baird · Montaje

Productor

  • Fred Zinnemann · Producción

Reparto

  • Sean Connery como Douglas Meredith
  • Betsy Brantley como Kate Meredith
  • Lambert Wilson como Johann Biari
  • Jennifer Hilary como Sarah Meredith
  • Isabel Dean como Madre de Kate
  • Gerard Buhr como Brendel
  • Anna Massey como Jennifer Pierce
  • Sheila Reid como Gillian Pierce

Crítica

Pasión alpina y culpa en la despedida de Zinnemann

Cinco días un verano conserva hoy el interés de una obra que no se limita a cumplir las expectativas de su género. Su primera virtud está en la claridad con la que propone un conflicto reconocible y, al mismo tiempo, lo lleva hacia una zona más incómoda, donde el espectáculo importa menos que la tensión moral, el tono y la forma de mirar a sus personajes.

La película funciona mejor cuando acepta sus propias rarezas. No busca una perfección pulida, sino una identidad concreta: un drama romántico severo, de ritmo pausado y atmósfera alpina, que transforma el paisaje en un espejo de la culpa y del deseo prohibido. Esa decisión le da personalidad y explica que siga siendo recordada incluso cuando algunos pasajes revelan el paso del tiempo o una construcción dramática menos flexible que la del cine contemporáneo.

La presencia de Sean Connery resulta decisiva. Más allá del carisma evidente, su interpretación añade peso físico y una cierta ambigüedad emocional a escenas que podrían haber quedado en mero vehículo de estrella. Connery ocupa la pantalla con autoridad, pero también deja aparecer fisuras: cansancio, ironía, deseo de control o vulnerabilidad, según exige cada relato.

En lo formal, la dirección no siempre avanza con la misma fluidez. Hay momentos de gran precisión visual y otros en los que la narración se vuelve más irregular, como si la película estuviera negociando entre la tradición clásica y unas ambiciones menos cómodas. Esa irregularidad, sin embargo, puede jugar a favor cuando refuerza la sensación de mundo inestable.

También destaca el modo en que los secundarios amplían el alcance del protagonista. No están ahí únicamente para acompañarlo, sino para poner en crisis sus certezas. Cuando la película encuentra el equilibrio entre diálogo, atmósfera y acción, el resultado adquiere una densidad poco común dentro de su marco comercial.

No es una obra perfecta. Algunas soluciones dramáticas se sienten bruscas y determinados elementos de época pueden resultar hoy discutibles. Pero su valor está precisamente en no ser un producto neutro. Tiene una textura, un pulso y una intención reconocibles, algo que permite revisarla con más curiosidad que nostalgia.

Vista en conjunto, Cinco días un verano merece ser recuperada como una película con personalidad propia, marcada por sus decisiones estéticas y por una lectura adulta de sus materiales. Puede que no sea la cima de las filmografías implicadas, pero sí una pieza significativa, con escenas memorables y una capacidad persistente para generar conversación.

Fuente: Redacción

Libro en el que se basa

  • Maiden, Maiden · Kay Boyle · Basada en

Preguntas frecuentes

¿Cinco días un verano fue la última película de Fred Zinnemann?

Sí. Fue el último largometraje dirigido por Fred Zinnemann, cineasta asociado a clásicos como Solo ante el peligro y De aquí a la eternidad.

¿En qué relato está basada Cinco días un verano?

La película se basa en el relato Maiden, Maiden, escrito por Kay Boyle y publicado originalmente en 1929.

¿Qué papel interpreta Sean Connery en Cinco días un verano?

Sean Connery interpreta a Douglas Meredith, un médico escocés que viaja a los Alpes con Kate, una joven con la que mantiene una relación secreta.

¿Por qué es importante Lambert Wilson en la película?

Lambert Wilson interpreta a Johann Biari, el guía alpino cuya presencia introduce un triángulo sentimental y obliga a revelar las tensiones ocultas entre Douglas y Kate.

¿Dónde se desarrolla la acción principal de Cinco días un verano?

La historia se sitúa principalmente en los Alpes suizos, un entorno que la película utiliza como espacio de belleza, aislamiento y peligro moral.

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