1990
Sinopsis
Alex Linden vive en Viena y ejerce como psicoanalista con una aparente serenidad intelectual que pronto se revela engañosa. Cuando conoce a Milena, una joven tan carismática como inestable, inicia con ella una relación intensa, errática y absorbente. La atracción mutua se convierte en dependencia, deseo de control y una espiral de heridas emocionales que nunca encuentra reposo.
La película no cuenta esa historia de forma lineal. En lugar de avanzar de manera convencional, recompone el vínculo a través de la investigación del inspector Netusil, que trata de esclarecer qué ocurrió realmente la noche en que Milena apareció al borde de la muerte tras una sobredosis. Cada interrogatorio, cada recuerdo y cada fragmento de intimidad añade una capa de ambigüedad moral a los hechos.
Lo que emerge es menos un misterio criminal que un retrato devastador del amor posesivo, del deterioro psicológico y de la incapacidad de los personajes para entenderse a sí mismos. Entre habitaciones cerradas, clubes nocturnos y conversaciones cargadas de resentimiento, la película dibuja un mapa emocional roto, donde pasión y violencia simbólica avanzan inseparables.
Contratiempo convierte esa reconstrucción de los hechos en una experiencia incómoda y absorbente, más interesada en las fisuras del deseo que en ofrecer respuestas tranquilizadoras.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Richard Hartley
Director
- Nicolas Roeg
Director de fotografía
- Anthony B. Richmond
Guionista
- Yale Udoff · Adaptación del relato de Costanzo Constantini
Montador
- Tony Lawson
Productor
- Jeremy Thomas
Reparto
- Art Garfunkel como Alex Linden
- Theresa Russell como Milena Flaherty
- Harvey Keitel como Inspector Netusil
- Denholm Elliott como Stefan Vognic
- Daniel Massey como Dr. Schneider
Crítica
Un rompecabezas emocional de gran audacia formal
Contratiempo es una de esas películas que no buscan agradar, sino dejar una marca incómoda. Nicolas Roeg construye aquí un melodrama psicológico que se disfraza de investigación criminal para diseccionar una relación dañina desde dentro, con una frialdad casi clínica y, al mismo tiempo, con una intensidad profundamente sensorial. La gran virtud de la película está en su estructura. Roeg fragmenta el tiempo, superpone recuerdos y convierte cada escena en una pieza emocional antes que narrativa. No se trata solo de averiguar qué pasó con Milena, sino de comprender cómo se deformó el vínculo entre ella y Alex hasta volverse asfixiante. Esa forma quebrada de contar no es un adorno: expresa con exactitud la naturaleza contradictoria del deseo, la culpa y la obsesión. Art Garfunkel ofrece un trabajo arriesgado, contenido en la superficie pero cada vez más turbio conforme la historia avanza. Frente a él, Theresa Russell domina la película con una mezcla de vulnerabilidad y desafío que impide reducir al personaje a un simple objeto de deseo o a una víctima pasiva. Harvey Keitel, en un registro mucho más sobrio de lo habitual, sirve como ancla moral y mirada externa, aunque la película evita darle un lugar cómodo de juez. También impresiona la puesta en escena. Viena aparece como un espacio elegante y hostil al mismo tiempo, una ciudad donde la intimidad nunca protege y donde cada habitación parece cargada de resentimiento. La fotografía de Anthony B. Richmond y el montaje de Tony Lawson refuerzan esa sensación de quiebre constante, de escenas que nunca terminan de cerrarse del todo. Incluso los silencios pesan. Lo más estimulante de Contratiempo es que rechaza la psicología simplificada. No ofrece explicaciones fáciles sobre la autodestrucción, la posesividad o la violencia afectiva. Prefiere mostrar cómo dos personas pueden leerse mal una y otra vez hasta fabricar una intimidad tóxica, hecha de necesidad, narcisismo y miedo a la pérdida. Esa mirada la vuelve incómoda, pero también mucho más honesta que otras películas que convierten la pasión turbulenta en espectáculo romántico. No todo resulta igual de equilibrado. Hay momentos en los que el dispositivo formal parece empeñado en desafiar al espectador más que en invitarlo a entrar, y cierta frialdad emocional puede generar distancia. Sin embargo, incluso esa incomodidad parece deliberada. Roeg no quiere que contemplemos esta historia con placer culpable, sino con una mezcla de fascinación y alarma. Vista hoy, la película conserva una fuerza notable. Sigue siendo provocadora, adulta y formalmente libre. Puede irritar, puede cansar a quien busque un thriller tradicional, pero su potencia como retrato del deterioro afectivo permanece intacta. Es cine de riesgo, de una época en la que algunas películas se atrevían a ser moralmente turbias sin pedir perdón.
Fuente: Redacción
Libro en el que se basa
- Ho tentato di vivere · Costanzo Constantini · Basada en
Premios y nominaciones
- Evening Standard British Film Awards (1980) · Best Actor · Ganador · Denholm Elliott
- Evening Standard British Film Awards (1980) · Best Film · Nominado
- London Film Critics Circle Awards (1980) · Best Director · Ganador · Nicolas Roeg
- Toronto International Film Festival (1980) · People's Choice Award · Ganador
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de Contratiempo?
Un psicoanalista estadounidense afincado en Viena se obsesiona con una mujer imprevisible mientras un inspector reconstruye, entre recuerdos fragmentados, la verdad de una sobredosis.
¿Quién es el director?
Nicolas Roeg
¿Cuál es el reparto principal?
Art Garfunkel, Theresa Russell, Harvey Keitel, Denholm Elliott
¿Cuánto dura Contratiempo?
122 minutos.
