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Dora y la Ciudad Perdida (2019)

Título original: Dora and the Lost City of Gold · Australia, Estados Unidos · 102 min

  • Aventura
  • Comedia
  • Familiar
DirecciónJames Bobin
Estreno09/08/2019
Reparto principalIsabela Merced, Eugenio Derbez, Jeff Wahlberg, Michael Peña
Puntuación crítica7.1

Sinopsis

Dora ha crecido en la selva junto a sus padres, arqueólogos y exploradores, en un entorno donde orientarse, resolver acertijos y sobrevivir a lo inesperado forman parte de la vida cotidiana. Cuando es enviada a la ciudad para asistir al instituto con su primo Diego, descubre que el mundo adolescente puede resultar más desconcertante que cualquier expedición tropical.

La adaptación no tarda en llevar esa incomodidad escolar hacia una aventura a gran escala. Dora, Diego y varios compañeros se ven arrastrados a una búsqueda peligrosa relacionada con la desaparición de los padres de la protagonista y con la leyenda de una ciudad de oro escondida en la selva. Entre trampas, acertijos y persecuciones, el grupo debe aprender a funcionar como equipo.

La película mezcla guiños al universo de la serie con una reformulación en clave de comedia de aventuras. Mantiene el espíritu optimista del personaje, pero lo traslada a un relato de acción real que juega con el choque entre inocencia, ironía y espectáculo familiar. El resultado busca conectar tanto con quienes crecieron con Dora como con una nueva audiencia juvenil.

Fuente: Redacción

Ficha técnica

Compositor

  • John Debney
  • Germaine Franco

Director

  • James Bobin

Director de fotografía

  • Javier Aguirresarobe

Guionista

  • Nicholas Stoller
  • Matthew Robinson

Montador

  • Mark Everson

Productor

  • Kristin Burr

Reparto

  • Isabela Merced como Dora
  • Eugenio Derbez como Alejandro Gutiérrez
  • Jeff Wahlberg como Diego
  • Michael Peña como Cole
  • Eva Longoria como Elena
  • Danny Trejo como Boots (voz)

Crítica

Una adaptación sorprendentemente simpática y consciente de sí misma

Dora y la Ciudad Perdida partía de una desventaja evidente: convertir un icono preescolar en heroína de aventura real sin caer en la parodia cruel ni en la blandura inofensiva. Lo inesperado es que la película encuentra una tercera vía bastante eficaz. En lugar de avergonzarse de su material de origen, lo abraza con ironía amable y con una energía muy juguetona. James Bobin entiende que el principal activo del proyecto no es la escala de la acción, sino el tono. La película funciona cuando deja que Dora siga siendo Dora, con su entusiasmo incorregible, su lógica frontal y su manera de hablar al mundo como si cada situación fuera un problema resoluble con optimismo. Esa fidelidad no impide la actualización; al contrario, le da una gracia particular al choque entre la pureza del personaje y el escepticismo adolescente que la rodea. Isabela Merced sostiene el filme con muchísimo carisma. Su interpretación evita tanto el exceso de caricatura como la tentación de convertir a Dora en una heroína genérica. Mantiene la ingenuidad esencial del personaje, pero le añade una presencia física y cómica que vuelve verosímil la transición a la acción real. A su alrededor, Eugenio Derbez aporta una vis cómica muy funcional, mientras que Michael Peña y Eva Longoria enriquecen la parte familiar sin sobrecargarla. El guion sabe introducir referencias para los espectadores que conocen la serie, pero las integra en una narración que puede funcionar por sí misma. Boots, el mapa, los acertijos y los guiños visuales aparecen con una mezcla de afecto y distancia humorística que evita el fan service automático. Hay momentos en los que la película incluso juega a comentar lo extraño de su propio punto de partida, y ahí es donde resulta más encantadora. Como aventura, no reinventa nada, pero cumple. Hay persecuciones, ruinas, trampas y un ritmo ligero que no se encalla. La puesta en escena busca más la agilidad que la grandilocuencia, y eso le sienta bien. No pretende competir con grandes sagas de exploración, sino ofrecer una versión familiar, colorista y razonablemente ingeniosa de ese molde. La fotografía y el diseño de producción ayudan a construir un universo amable, reconocible y suficientemente vistoso. Sus límites también son claros. Algunos secundarios juveniles están dibujados con menos precisión de la deseable, y el tramo final resuelve ciertos conflictos con demasiada rapidez. Además, el film depende mucho de que el espectador acepte su tono híbrido de aventura, comedia meta y relato de crecimiento. Quien espere una adaptación completamente solemne o una sátira más afilada puede quedarse a medias. Sin embargo, la película tiene algo que muchos productos de franquicia no consiguen: personalidad. Es consciente de lo improbable de su existencia y convierte esa rareza en una ventaja expresiva. No ridiculiza el legado de Dora, sino que lo reinterpreta con cariño y sentido del juego. Al final, más que una simple explotación nostálgica, termina siendo una aventura familiar eficaz, divertida y bastante más lista de lo que parecía prometer. Su mejor mérito es que entiende que la sinceridad del personaje sigue siendo su mayor superpoder.

Fuente: Redacción

Preguntas frecuentes

¿Está basada Dora y la Ciudad Perdida en la serie de animación?

Sí. Es una adaptación en imagen real inspirada en Dora la Exploradora, aunque presenta a la protagonista como una adolescente y expande el tono hacia la aventura familiar.

¿Quién interpreta a Dora en la película?

La protagonista está interpretada por Isabela Merced, cuya actuación fue uno de los aspectos más celebrados de la película por su carisma y capacidad para trasladar al personaje al formato real.

¿Aparecen personajes clásicos como Diego y Boots?

Sí. Diego tiene un papel importante en la aventura y Boots aparece como personaje muy reconocible dentro de la adaptación, manteniendo el vínculo con la serie original.

¿Por qué sorprendió a parte de la crítica?

Porque muchos esperaban una adaptación puramente infantil y terminó siendo una aventura familiar con humor autoconsciente, referencias bien integradas y una protagonista muy convincente.

¿Dónde se rodó Dora y la Ciudad Perdida?

El rodaje tuvo lugar principalmente en Australia y también en Perú, lo que ayudó a construir su imaginario selvático y arqueológico.

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