2012
Sinopsis
Dominic Matei es un profesor rumano envejecido, agotado por el tiempo y por la sensación de haber dedicado la vida entera a una investigación imposible. Cuando está a punto de rendirse, un hecho extraordinario lo cambia todo: un rayo lo alcanza y, en lugar de matarlo, transforma su cuerpo y su mente. De repente, Dominic recupera la juventud física mientras su conciencia parece expandirse hacia territorios que desbordan la lógica común.
Ese renacimiento lo convierte en objeto de fascinación y amenaza. En la Europa previa a la Segunda Guerra Mundial, su nueva condición despierta el interés de médicos, curiosos y agentes del poder, que intuyen en él un fenómeno excepcional. Dominic huye mientras intenta comprender qué significa realmente esa segunda oportunidad, si se trata de un regalo, de una condena o de una ilusión pasajera.
En su camino aparece una mujer que remite al gran amor perdido de su pasado. A través de ella, la película abre una deriva sentimental y metafísica en la que memoria, deseo, identidad y lenguaje se entrelazan. El protagonista se enfrenta entonces a una pregunta más grande que su propia supervivencia: si el conocimiento absoluto merece el precio de sacrificar la vida compartida, el cuerpo vulnerable y el tiempo humano.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Osvaldo Golijov · Música original
Director
- Francis Ford Coppola
Director de fotografía
- Mihai Mălaimare Jr.
Guionista
- Francis Ford Coppola · Guion adaptado de la novela corta de Mircea Eliade
Montador
- Walter Murch
Productor
- Francis Ford Coppola
Reparto
- Tim Roth como Dominic Matei · Actor
- Alexandra Maria Lara como Laura / Veronica · Actriz
- Bruno Ganz como Profesor Stanciulescu · Actor
- André Hennicke como Josef Rudolf · Actor
- Marcel Iureș como Profesor Giuseppe Tucci · Actor
- Adrian Pintea como Pandit · Actor
- Matt Damon como Ted Jones · Actor
Crítica
Un regreso libre, extraño y profundamente personal de Coppola
El hombre sin edad no se parece a un regreso convencional. Después de una década lejos de la dirección, Francis Ford Coppola volvió con una película que parece hecha a contracorriente de casi todo: del mercado, de la narrativa lineal y hasta de la expectativa nostálgica de quien esperaba otra obra monumental en clave clásica. Lo que entrega aquí es algo más arriesgado y también más vulnerable: una ficción filosófica, romántica y onírica que se mueve con la libertad de un director que ya no quiere demostrar nada, sino explorar.
La premisa es fascinante. Un profesor anciano, agotado por la vida y por una investigación que siente inconclusa, es alcanzado por un rayo y rejuvenece. Pero Coppola no trata ese punto de partida como un simple milagro fantástico ni como un mecanismo de intriga. Le interesa más el modo en que ese accidente altera la relación entre cuerpo, memoria, deseo y conocimiento. La película se convierte así en una meditación sobre el tiempo: el que perdemos, el que creemos recuperar y el que jamás vuelve del todo.
Tim Roth sostiene el film con una mezcla de fragilidad, ironía y ensimismamiento muy precisa. Su Dominic no es un héroe triunfante, sino un hombre dividido entre la euforia intelectual y la sospecha de que toda segunda juventud encierra una trampa. Alexandra Maria Lara aporta una presencia esencial para que el relato no quede reducido a puro concepto. Cuando la historia se desplaza hacia el vínculo amoroso y hacia las reencarnaciones simbólicas del pasado, la actriz consigue que la abstracción emocional tenga cuerpo, mirada y temblor.
Visualmente, Coppola encuentra momentos de una belleza indiscutible. La fotografía de Mihai Mălaimare Jr. crea una atmósfera elegante, casi hipnótica, en la que cada encuadre parece buscar un estado mental más que un decorado. La película pasa del melodrama al misterio, del ensayo metafísico al sueño romántico, y en ese vaivén reside buena parte de su singularidad. Walter Murch, en el montaje, ayuda a que esa deriva no se rompa del todo, aunque el film asuma el riesgo permanente de desconcertar.
Porque desconcierta, y bastante. Hay pasajes en los que la densidad simbólica amenaza con imponerse a la emoción. Algunas ideas aparecen formuladas de manera enfática, y no todos los episodios alcanzan la misma fuerza. Quien entre buscando una narración cerrada o un drama convencional probablemente se sienta expulsado por su estructura sinuosa y por sus diálogos a veces deliberadamente crípticos. Pero incluso en sus desajustes hay algo estimulante: la sensación de estar viendo a un cineasta grande probando caminos otra vez.
Ese es, quizá, el mayor valor de El hombre sin edad. No funciona siempre, pero casi nunca se limita a repetir fórmulas. Es una obra imperfecta, ensimismada y por momentos excesiva, sí, pero también genuinamente ambiciosa. Coppola filma como quien vuelve al cine para preguntarse de nuevo por qué filma. Y en esa pregunta, llena de melancolía, curiosidad y deseo de reinventarse, la película encuentra su verdad más perdurable.
Fuente: Redacción
Libro en el que se basa
- Youth Without Youth · Mircea Eliade · Basada en · Ver libro
Premios y nominaciones
- Independent Spirit Awards (2008) · Mejor fotografía · Nominado · Nominación para Mihai Mălaimare Jr. por la fotografía de la película.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de El hombre sin edad?
Un anciano profesor rumano recupera la juventud tras ser alcanzado por un rayo y se ve arrastrado a una búsqueda íntima y filosófica en plena Europa convulsa del siglo XX.
¿Quién es el director?
Francis Ford Coppola
¿Cuál es el reparto principal?
Tim Roth, Alexandra Maria Lara, Bruno Ganz, André Hennicke
¿Cuánto dura El hombre sin edad?
124 minutos.
