Sinopsis
En un futuro próximo, la humanidad ha conseguido domesticar el clima mediante una compleja red de satélites capaz de contener huracanes, sequías y tormentas extremas. El sistema, conocido como Dutch Boy, parecía la gran respuesta tecnológica a los desastres globales. Pero cuando comienzan a producirse anomalías imposibles, la confianza en esa infraestructura se resquebraja.
Jake Lawson, uno de los ingenieros responsables del proyecto, es llamado de nuevo cuando se sospecha que algo dentro del sistema está saboteando su funcionamiento. Mientras él asciende al espacio para investigar lo que ocurre en la estación orbital, en la Tierra su hermano Max descubre que la amenaza no es solo técnica, sino también política.
Lo que empieza como una cadena de fallos aislados se transforma en una cuenta atrás contra un colapso planetario. Ciudades devastadas por fenómenos extremos, decisiones militares opacas y alianzas inestables convierten la crisis climática en un thriller de conspiración con escala global.
Geostorm combina el cine de catástrofes con la paranoia tecnológica para plantear una pregunta simple y efectiva: qué sucede cuando el sistema diseñado para proteger el mundo puede destruirlo. Entre persecuciones, sabotajes y carreras contrarreloj, la historia enfrenta a sus personajes a la fragilidad de una civilización que depende por completo de sus propias máquinas.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Lorne Balfe
Director
- Dean Devlin
Director de fotografía
- Roberto Schaefer
Guionista
- Dean Devlin
- Paul Guyot
Montador
- Ron Rosen
- Chris Lebenzon
- John Refoua
Productor
- David Ellison
- Dean Devlin
- Dana Goldberg
Reparto
- Gerard Butler como Jake Lawson
- Jim Sturgess como Max Lawson
- Abbie Cornish como Sarah Wilson
- Ed Harris como Leonard Dekkom
- Andy García como Presidente Andrew Palma
- Alexandra Maria Lara como Ute Fassbinder
- Daniel Wu como Cheng Long
Crítica
Espectáculo de desastre puro: desmesura, caos y entretenimiento irregular
Geostorm pertenece a una tradición muy concreta del cine comercial estadounidense: la del gran espectáculo de catástrofes que abraza el exceso con una seriedad casi conmovedora. Dean Devlin, heredero directo de esa escuela de destrucción global asociada al entretenimiento noventero, no intenta disimularlo. Desde sus primeras secuencias, la película se presenta como una montaña rusa de tormentas imposibles, conspiraciones de altos despachos y decisiones urgentes tomadas al borde del colapso planetario.
Su premisa es tan eficaz como disparatada: una red de satélites controla el clima mundial, pero ese prodigio tecnológico empieza a comportarse como un arma de destrucción. Lo interesante no es que el planteamiento resulte creíble en sentido estricto, sino que activa inmediatamente una fantasía de vulnerabilidad contemporánea. Dependemos de sistemas invisibles, complejos y globales; Geostorm convierte esa dependencia en una pesadilla visual de escala total.
La película funciona mejor cuando se entrega a esa lógica del caos. Las secuencias de desastre tienen energía y un sentido del movimiento bastante claro, aunque los efectos visuales no siempre alcanzan la espectacularidad que el presupuesto y la ambición prometían. Hay momentos vistosos, sí, pero también una cierta sensación de artificio televisivo en algunos tramos. Aun así, el film sabe administrar la variedad geográfica del peligro y mantener una ansiedad narrativa suficiente como para que el siguiente colapso resulte esperable y atractivo.
En el apartado humano, el libreto es mucho más endeble. Gerard Butler desempeña el papel de héroe técnico con su habitual mezcla de brusquedad y simpatía, mientras Jim Sturgess carga con la parte conspirativa del relato. Los personajes están dibujados con trazos mínimos y la mayoría funcionan como piezas de una maquinaria de urgencia, más que como seres con densidad. Ed Harris, por ejemplo, aporta presencia y oficio a un rol que no tiene demasiado margen psicológico pero sí el peso justo para sostener cierta gravedad institucional.
El gran problema de Geostorm es que a veces quiere ser demasiadas películas a la vez. Disaster movie, thriller político, relato familiar de hermanos enfrentados y aventura espacial compiten dentro del mismo metraje sin integrarse siempre con naturalidad. Esa dispersión debilita las transiciones y vuelve algunos giros más mecánicos que impactantes. Sin embargo, también forma parte de su identidad exuberante: la película no teme mezclar tonos, lugares y amenazas si eso la acerca al siguiente clímax.
Vista con disposición lúdica, ofrece exactamente lo que promete: tensión apocalíptica, conspiraciones sencillas y un desfile de situaciones límite que nunca aspiran al realismo estricto. No es un film refinado ni especialmente memorable en su escritura, pero sí una pieza honesta dentro del cine de evasión catastrófica. Su principal virtud reside en esa voluntad de llevarlo todo al límite, incluso cuando el resultado roza lo absurdo. Y, a veces, en ese terreno de exceso controlado también hay una forma legítima de diversión popular.
Fuente: Redacción
Preguntas frecuentes
¿De qué trata Geostorm?
Geostorm imagina un futuro en el que una red de satélites controla el clima mundial. Cuando ese sistema empieza a fallar, una conspiración amenaza con desencadenar catástrofes globales.
¿Qué papel interpreta Ed Harris en Geostorm?
Ed Harris interpreta a Leonard Dekkom, el secretario de Estado de Estados Unidos. Es una figura clave en la dimensión política de la conspiración que rodea al sistema de control climático.
¿Quién dirigió Geostorm?
La película fue dirigida por Dean Devlin, conocido sobre todo por su trabajo previo como guionista y productor de grandes relatos de ciencia ficción y catástrofes. Fue su debut como director de largometrajes.
¿Geostorm es una película de ciencia ficción o de catástrofes?
Es ambas cosas. Parte de una premisa tecnológica propia de la ciencia ficción, pero su desarrollo responde claramente al modelo clásico del cine de catástrofes globales y conspiración política.
¿Por qué Geostorm es conocida dentro del cine comercial reciente?
Porque apuesta por un espectáculo apocalíptico a gran escala, con fenómenos climáticos extremos y una trama de sabotaje internacional. Se ha convertido en un ejemplo muy reconocible del blockbuster de desastre tecnológico.
