2012
Sinopsis
En la Alabama de mediados de los sesenta, Lucille Vinson decide romper de la forma más extrema posible con una vida marcada por el abuso. Tras matar a su marido y echarse a la carretera con una mezcla de pánico, alivio y fantasía, convierte su fuga en una odisea tan absurda como liberadora. Sueña con llegar a Hollywood, reinventarse y dejar atrás un entorno que durante años la ha asfixiado.
Mientras Lucille atraviesa el país con una determinación caótica y llena de incidentes, su sobrino Peejoe Bullis observa desde su pequeño mundo sureño cómo el paisaje moral que lo rodea empieza a resquebrajarse. El racismo cotidiano, la brutalidad policial y la hipocresía de una comunidad que presume de decencia se vuelven imposibles de ignorar cuando un hecho trágico sacude al pueblo.
La película alterna así dos recorridos que parecen opuestos pero acaban reflejándose el uno en el otro. Por un lado, la fuga excéntrica de Lucille, teñida de humor negro y espíritu de fábula. Por otro, el despertar de Peejoe, que comprende que la madurez no llega de forma plácida, sino al enfrentarse al miedo, a la mentira y a la injusticia. Entre sátira, melodrama y relato iniciático, la historia dibuja un retrato irregular pero vivo de un sur convulso y de personajes que buscan una salida, aunque sea imperfecta, hacia una vida más libre.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Mark Snow
Director
- Antonio Banderas · Debut como director de largometraje.
Director de fotografía
- Julio Macat
Guionista
- Mark Childress · Guion adaptado por el propio autor de la novela homónima.
Montador
- Robert C. Jones
- Maysie Hoy
Productor
- Debra Hill
Reparto
- Melanie Griffith como Lucille Vinson
- David Morse como Dove Bullis
- Lucas Black como Peejoe Bullis
- Cathy Moriarty como Earlene Bullis
- Meat Loaf como Sheriff John Doggett
- Rod Steiger como Judge Mead
- Richard Schiff como Norman
- John Beasley como Nehemiah Jackson
Crítica
Un debut irregular, valiente y extrañamente entrañable
Locos en Alabama es una película difícil de encerrar en una sola casilla, y precisamente ahí reside parte de su singularidad y de sus problemas. Antonio Banderas debuta en la dirección con una obra que mezcla comedia negra, cuento sureño, denuncia social y relato de iniciación. No siempre consigue que todas esas capas encajen con armonía, pero sí deja la sensación de estar ante una mirada personal, con curiosidad real por los personajes y por las contradicciones de la época que retrata.
La película se articula alrededor de dos trayectorias paralelas. La de Lucille, interpretada por Melanie Griffith, funciona como una escapada grotesca y liberadora, casi como una fantasía de emancipación pasada por el filtro del exceso. Griffith entiende bien ese tono y compone un personaje desbordado, frágil y cómico a la vez, capaz de sostener los momentos más inverosímiles sin que el conjunto se derrumbe del todo. Hay algo magnético en su presencia, incluso cuando el guion se abandona a episodios caprichosos o a cambios de registro demasiado bruscos.
En contraste, la parte protagonizada por Lucas Black se apoya en un registro más sobrio. Su Peejoe observa cómo el racismo y la violencia institucional contaminan la vida cotidiana de su comunidad, y esa línea dramática aporta al film una gravedad que lo distingue de una simple excentricidad sureña. Black transmite con naturalidad el desconcierto de un niño que empieza a comprender el mundo adulto, mientras el relato conecta su aprendizaje íntimo con un contexto histórico marcado por la lucha por los derechos civiles.
El principal obstáculo de la película está en la costura entre ambos universos. El humor macabro de la fuga de Lucille y la dureza del retrato social no siempre dialogan de manera fluida. A ratos parece que asistimos a dos películas que se alternan sin terminar de fundirse. Sin embargo, incluso en esos desequilibrios hay una energía apreciable. Banderas arriesga con el tono, no busca un producto plano ni complaciente, y eso acaba dando al film una personalidad que se recuerda más de lo que cabría esperar por su recepción crítica inicial.
Formalmente, la película tiene oficio. La fotografía de Julio Macat aporta calidez y contraste a los distintos espacios del viaje, y el montaje ayuda a que el relato conserve agilidad pese a su estructura bifronte. Mark Snow firma una música funcional, discreta, que acompaña sin imponerse. El reparto secundario, además, refuerza el carácter coral del conjunto con rostros muy reconocibles que enriquecen el ambiente de fábula amarga.
En conjunto, Locos en Alabama no es una obra redonda, pero sí una película con pulso, ideas y una extraña honestidad. Sus excesos la hacen tambalearse, aunque también impiden que resulte indiferente. Como debut, revela a un director interesado en los márgenes, en los personajes rotos y en los tonos incómodos. Puede que no siempre acierte, pero cuando lo hace deja imágenes y emociones que justifican plenamente el viaje.
Fuente: Redacción
Libro en el que se basa
- Crazy in Alabama · Mark Childress · Adaptación de
Premios y nominaciones
- ALMA Award (2000) · ALMA Award - Outstanding Director of a Feature Film · Ganador · Reconocimiento a Antonio Banderas por su debut en la dirección de largometraje.
- Razzie Award (2000) · Razzie Award - Worst Actress · Nominado · Nominación para Melanie Griffith.
- Young Artist Award (2000) · Young Artist Award - Best Performance in a Feature Film - Leading Young Actor · Nominado · Nominación para Lucas Black.
- European Film Award (1999) · European Film Award - Outstanding European Achievement in World Cinema · Ganador · Premio concedido a Antonio Banderas por su proyección internacional como cineasta europeo.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de Locos en Alabama?
En la Alabama profunda de 1965, una mujer harta de los malos tratos emprende una huida disparatada hacia Hollywood mientras su joven sobrino descubre, en medio de la tensión racial del sur, que crecer también significa enfrentarse a la violencia y a la injusticia.
¿Quién es el director?
¿Cuál es el reparto principal?
Melanie Griffith, David Morse, Lucas Black, Cathy Moriarty
¿Cuánto dura Locos en Alabama?
111 minutos.
