2019
Sinopsis
Lisa Cohen es una estudiante de instituto en Nueva York que presencia un accidente de autobús en el que una mujer muere después de quedar atrapada bajo las ruedas. La escena la sacude de forma irreversible. Lo que en principio parece un hecho aislado pronto se convierte para ella en una obsesión moral: siente que su intervención previa, su testimonio contradictorio y su incapacidad para comprender del todo lo sucedido la han dejado ligada íntimamente a esa muerte.
A partir de ese momento, la vida de Lisa se fragmenta. Su relación con su madre, una actriz absorbida por su propio mundo emocional, se vuelve todavía más tensa. Las discusiones familiares, los vínculos con sus profesores, sus amigos y sus primeros impulsos sexuales quedan atravesados por una sensibilidad herida que la lleva a reaccionar con violencia, confusión y una necesidad desesperada de encontrar una verdad estable en medio del caos.
Margaret acompaña a su protagonista mientras intenta dar forma a un dolor que no sabe nombrar. La película convierte la ciudad, la escuela, los restaurantes y los tribunales en espacios donde chocan la culpa, la conciencia política, el deseo, la inmadurez y la necesidad de consuelo. Más que un simple drama sobre un accidente, es el retrato febril de una adolescencia que descubre, de golpe y sin preparación, la complejidad moral del mundo adulto.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Nico Muhly
Director
- Kenneth Lonergan
Director de fotografía
- Ryszard Lenczewski
Guionista
- Kenneth Lonergan
Montador
- Anne McCabe
- Michael Fay
Productor
- Sydney Pollack
- Gary Gilbert
- Scott Rudin
Reparto
- Anna Paquin como Lisa Cohen
- J. Smith-Cameron como Joan Cohen
- Jean Reno como Ramon Cameron
- Jeannie Berlin como Emily Smith
- Allison Janney como Monica Patterson
- Matthew Broderick como John Andrew Van Tassel
- Mark Ruffalo como Gerald Maretti
- Matt Damon como Aaron Caije
- Kieran Culkin como Paul Hirsch
Crítica
Un torbellino moral y emocional de una lucidez desarmante
Margaret es una de esas películas que parecen vivas, no en el sentido trivial de la palabra, sino en uno mucho más raro y exigente: el de una obra que respira con la imprevisibilidad, la contradicción y el desorden de la experiencia humana. Kenneth Lonergan construye aquí un drama de crecimiento, culpa y conciencia moral que se resiste a las formas limpias del relato convencional. No busca la armonía, sino la fricción. No aspira a clausurar el conflicto, sino a dejar que el conflicto se expanda hasta invadir cada conversación, cada gesto y cada rincón de la vida cotidiana de su protagonista.
La película parte de un accidente de tráfico, pero sería un error describirla como una historia sobre sus consecuencias legales o emocionales en un sentido estricto. Lo que de verdad le interesa a Lonergan es cómo una conciencia joven, todavía inestable y ferozmente egocéntrica, intenta enfrentarse de golpe a la brutalidad del dolor ajeno, a la ambigüedad moral y a la insuficiencia del lenguaje. Lisa Cohen no sabe qué hacer con lo que ha visto, con lo que ha dicho ni con lo que siente. Y de esa incapacidad nace una deriva emocional que se vuelve al mismo tiempo exasperante, conmovedora y extraordinariamente reconocible.
Anna Paquin realiza un trabajo descomunal. Su interpretación evita cualquier complacencia y convierte a Lisa en un personaje de una complejidad poco habitual: brillante, odiosa, vulnerable, arrogante, infantil y profundamente herida. Es difícil pensar en muchas actuaciones adolescentes que acepten con tanta valentía la fealdad emocional del personaje sin pedir disculpas al espectador. Paquin no busca gustar, y precisamente por eso logra algo más valioso: hacer visible una conciencia en combustión.
Lonergan acompaña esa energía con una escritura riquísima. Los diálogos de Margaret tienen una densidad inusual, a veces casi novelística, pero nunca resultan decorativos. La gente habla mucho porque necesita imponerse, justificarse, impresionar, desviar el tema o simplemente no sabe callarse. En ese flujo verbal aparece un retrato muy fino de la clase media ilustrada neoyorquina, de sus neurosis y de sus aspiraciones, pero también de la imposibilidad de que las palabras reparen de verdad una herida ética.
Una de las mayores virtudes del film es su negativa a simplificar. La culpa no tiene una sola dirección. La víctima no se convierte automáticamente en santa. El dolor no ennoblece a nadie. Y la búsqueda de justicia convive con la vanidad, el deseo de protagonismo y la confusión afectiva. Margaret entiende que el crecimiento moral no es lineal ni edificante. A menudo es humillante, contradictorio y caótico.
Formalmente, la película puede parecer desbordada. Su estructura se expande en múltiples direcciones, algunas escenas se prolongan hasta rozar la incomodidad y el montaje conserva una aspereza poco frecuente en el cine estadounidense contemporáneo. Pero esa aparente falta de contención forma parte de su verdad estética. Lonergan no quiere una película bien peinada; quiere una película que se sienta atravesada por la vida, por sus interrupciones, sus asociaciones extrañas y sus desajustes.
Ese desorden, sin embargo, nunca es gratuito. Bajo la superficie caótica hay una mirada de una precisión extraordinaria sobre la adolescencia, el duelo, la responsabilidad y la fragilidad de los adultos. Lisa observa a los mayores esperando de ellos alguna forma de autoridad moral y encuentra, casi siempre, cansancio, narcisismo, evasión o impotencia. Esa decepción es uno de los núcleos secretos de la película.
Margaret no es cómoda ni pretende serlo. A veces irrita, a veces abruma y a veces parece rozar el exceso. Pero justamente ahí reside su fuerza. Es una obra que se atreve a ser difícil para ser honesta, y que encuentra en esa honestidad una grandeza rara. Pocas películas han captado con tanta intensidad el momento en que una joven descubre que el mundo es irreparablemente complejo y que vivir en él exige una forma de lucidez dolorosa. Lonergan convierte ese descubrimiento en cine de alto voltaje moral.
Fuente: Redacción
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de Margaret?
Tras presenciar un atropello mortal, una adolescente neoyorquina entra en una espiral de culpa, rabia y confusión moral que altera todas sus relaciones.
¿Quién es el director?
Kenneth Lonergan
¿Cuál es el reparto principal?
Anna Paquin, J. Smith-Cameron, Jean Reno, Jeannie Berlin
¿Cuánto dura Margaret?
150 minutos.
