2003
Sinopsis
Nixon aborda la vida del presidente estadounidense desde la infancia marcada por la dureza familiar hasta la cúspide del poder y su derrumbe a raíz del Watergate. La película no se limita a enumerar hitos políticos: intenta penetrar en la psicología de un hombre brillante, resentido, complejo y obsesionado por el reconocimiento, cuya relación con el poder aparece siempre atravesada por la inseguridad.
Oliver Stone construye un mosaico de memorias, conversaciones privadas, episodios públicos y fantasmas personales para explicar cómo Nixon llegó a ser quien fue. En ese recorrido se cruzan la política exterior, los enemigos internos, la relación con su esposa Pat, la sombra de Kennedy y la percepción de estar siempre a un paso de la humillación o de la grandeza definitiva.
La película propone así una lectura trágica del personaje. Más que un retrato objetivo o un juicio simple, Nixon funciona como una meditación sobre la ambición y el resentimiento en la vida pública estadounidense. El resultado es un drama político denso, expansivo y profundamente interesado en la contradicción humana de su protagonista.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- John Williams
Director
- Oliver Stone
Director de fotografía
- Robert Richardson
Guionista
- Stephen J. Rivele
- Christopher Wilkinson
- Oliver Stone
Montador
- Hank Corwin
- Brian Berdan
Productor
- Clayton Townsend
- Oliver Stone
- Andrew G. Vajna
Reparto
- Anthony Hopkins como Richard Nixon · Actor
- Joan Allen como Pat Nixon · Actriz
- Powers Boothe como Alexander Haig · Actor
- Ed Harris como E. Howard Hunt · Actor
- Bob Hoskins como J. Edgar Hoover · Actor
- James Woods como H. R. Haldeman · Actor
- Mary Steenburgen como Hannah Nixon · Actriz
Crítica
Stone convierte la política en tragedia psicológica
Nixon es una de las películas más ambiciosas de Oliver Stone y también una de las más subestimadas de su filmografía. Lejos de limitarse a reconstruir hechos históricos o a explotar el escándalo del Watergate, Stone intenta algo más complejo: convertir a Richard Nixon en personaje trágico, en figura shakesperiana del resentimiento, la astucia y la autodestrucción. Esa apuesta da lugar a una película excesiva, sí, pero también intensamente viva.
Anthony Hopkins no busca una imitación servil del Nixon real, y ahí está parte del acierto. Su interpretación se orienta más a capturar una energía moral y emocional que una copia mimética. El resultado puede sorprender al principio, pero termina imponiéndose por la densidad con que hace visible la mezcla de brillantez, paranoia, dolor y vanidad del personaje. Joan Allen, por su parte, aporta una serenidad compleja que da a Pat Nixon una presencia mucho más rica de lo que podría haber sido en un biopic convencional.
Stone filma la política como teatro de fantasmas. El pasado irrumpe constantemente sobre el presente, la memoria familiar dialoga con los despachos del poder y las decisiones geopolíticas aparecen atravesadas por heridas íntimas. Esa dimensión quizá moleste a quien busque una narración más lineal o más periodística, pero es precisamente lo que vuelve singular a la película. Nixon no explica solo una presidencia; intenta explicar una personalidad hecha de carencia y voluntad feroz.
La puesta en escena está llena de recursos típicos de Stone —mezcla de formatos, montaje vibrante, rupturas tonales—, pero aquí esos procedimientos no son mero adorno. Expresan bien el caos mental y político que rodea al protagonista. La fotografía de Robert Richardson y la partitura de John Williams elevan todavía más el carácter elegíaco y ominoso del conjunto.
Por supuesto, la película no es equilibrada en sentido clásico. Es larga, enfática, a ratos discursiva y claramente interpretativa. Pero su grandeza nace precisamente de no fingir neutralidad. Stone mira a Nixon con dureza, fascinación y una forma muy particular de compasión. Lo considera responsable de sus actos, pero también producto de una cultura política feroz y de un temperamento incapaz de descansar.
Nixon sigue siendo una obra monumental, imperfecta y absorbente. No es un biopic complaciente ni una pieza de museo; es una película que discute con la historia mientras intenta dramatizar el vacío íntimo de un hombre que alcanzó la cima sin dejar de sentirse asediado. Ese conflicto la mantiene viva. Más que contar quién fue Nixon, explora por qué su figura sigue resultando tan perturbadora. Y lo hace con una audacia que pocas películas políticas estadounidenses se han permitido.
Fuente: Redacción
Premios y nominaciones
- Globos de Oro (1996) · Mejor actor en drama · Nominado · Nominación para Anthony Hopkins.
- Premios Óscar (1996) · Mejor actor · Nominado · Nominación para Anthony Hopkins.
- Premios Óscar (1996) · Mejor actriz de reparto · Nominado · Nominación para Joan Allen.
- Premios Óscar (1996) · Mejor banda sonora original · Nominado · Nominación para John Williams.
- Premios Óscar (1996) · Mejor guion original · Nominado · Nominación para Stephen J. Rivele, Christopher Wilkinson y Oliver Stone.
- Screen Actors Guild Awards (1996) · Mejor reparto · Nominado · Nominación para el reparto.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de Nixon?
Oliver Stone retrata el ascenso, el poder y la caída de Richard Nixon en un biopic político atravesado por la culpa, la paranoia y la ambición.
¿Quién es el director?
Oliver Stone
¿Cuál es el reparto principal?
Anthony Hopkins, Joan Allen, Powers Boothe, Ed Harris
¿Cuánto dura Nixon?
192 minutos.
