2011
Sinopsis
Kevin Lomax ha construido su reputación sobre una cualidad inquietante: nunca pierde. Su talento para manipular juicios y doblegar la verdad lo convierte en una promesa irresistible para una gran firma de Nueva York, que le ofrece prestigio, dinero y una vida deslumbrante junto a su esposa Mary Ann. La mudanza parece el premio perfecto para una carrera meteórica, pero pronto el lujo empieza a adquirir una textura malsana.
Mientras Kevin se deja absorber por el poder y por la seducción intelectual de su nuevo jefe, John Milton, Mary Ann comienza a sufrir una erosión psicológica cada vez más intensa. La ciudad, la firma y los espacios donde se mueven parecen deformarse bajo una lógica de tentación continua, donde la ambición profesional tiene un precio espiritual que nadie menciona abiertamente. Kevin, convencido de que todo puede justificarse en nombre del éxito, tarda demasiado en comprender que su ascenso está diseñado como una trampa moral.
La película entrelaza thriller jurídico, horror sobrenatural y parábola faústica para construir una historia sobre la corrupción íntima. No se trata solo de vender el alma de forma literal, sino de hacerlo poco a poco, mediante decisiones aparentemente pragmáticas. El verdadero horror nace de esa degradación gradual: la idea de que el mal no siempre se impone por violencia frontal, sino por la vía del deseo, la vanidad y la autosatisfacción. Cuando Kevin entiende por fin el juego en el que participa, la pregunta ya no es cuánto ha ganado, sino cuánto ha perdido de sí mismo.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- James Newton Howard
Director
- Taylor Hackford
Director de fotografía
- Andrzej Bartkowiak
Guionista
- Jonathan Lemkin
- Tony Gilroy
Montador
- Mark Warner
Productor
- Arnold Kopelson
Reparto
- Keanu Reeves como Kevin Lomax
- Al Pacino como John Milton
- Charlize Theron como Mary Ann Lomax
- Jeffrey Jones como Eddie Barzoon
- Judith Ivey como Alice Lomax
Crítica
Fausto en Manhattan, entre exceso y fascinación
Pactar con el diablo es una película de excesos, y esa es precisamente una parte esencial de su encanto. Taylor Hackford no intenta domesticar el material ni convertirlo en un thriller sobrenatural de prestigio contenido. Prefiere empujar la historia hacia el melodrama moral, la imaginería demoníaca y la tentación del espectáculo. El resultado es irregular, sí, pero también intensamente disfrutable.
La premisa funciona porque transforma el relato fáustico en una fantasía corporativa de finales de los noventa. El infierno ya no necesita cuevas ni azufre: le basta un bufete poderoso, apartamentos de lujo, ascensores silenciosos y una cultura profesional donde ganar importa más que cualquier principio. La película acierta al identificar la ambición como una forma de contagio. Todo en Nueva York seduce a Kevin Lomax para que acepte la lógica de que el talento justifica cualquier concesión.
Keanu Reeves sostiene el papel central con una mezcla eficaz de arrojo juvenil y rigidez moral. Su Kevin no es tanto un cínico como un hombre convencido de que puede controlar el juego sin contaminarse. Charlize Theron aporta el reverso emocional del relato: su personaje encarna el coste psíquico del pacto, la fragilidad de quien percibe antes que nadie que la realidad ha empezado a pudrirse. El deterioro de Mary Ann introduce en la película una dimensión de pesadilla muy física y muy triste.
Y luego está Al Pacino. Su John Milton es una fuerza de la naturaleza: exuberante, burlón, teatral, seductor y monstruoso. Pacino entiende que la película le pide amplitud, no contención, y se lanza sin miedo al borde del delirio. Habría sido fácil convertir esa interpretación en puro descontrol, pero el actor encuentra un tono juguetón que hace del personaje algo perversamente magnético. Cada aparición suya cambia la temperatura de la escena.
Desde el punto de vista visual, Hackford combina con habilidad el thriller judicial, el horror urbano y la alegoría religiosa. No todas las decisiones son sutiles, pero casi ninguna es indiferente. La película abraza sus símbolos con una convicción que hoy resulta refrescante. En lugar de esconder su vocación de parábola, la exhibe. Y cuando lo hace bien, consigue imágenes de auténtica potencia.
Pactar con el diablo quizá no sea una obra perfecta, pero sí una película que sabe exactamente cómo quiere seducir al espectador. Es grandilocuente, oscura, provocadora y a menudo deliciosamente desmesurada. En su mejor versión, ofrece algo que no abunda: un entretenimiento adulto que convierte la corrupción del alma en un espectáculo voluptuoso y feroz.
Fuente: Redacción
Libro en el que se basa
- The Devil's Advocate · Andrew Neiderman · Basada en
Premios y nominaciones
- Premios Saturn (1998) · Mejor película de terror · Ganador
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de Pactar con el diablo?
Un brillante abogado acepta el trabajo de sus sueños en Nueva York, sin advertir que detrás del éxito, el lujo y el poder se esconde una fuerza demoníaca.
¿Quién es el director?
Taylor Hackford
¿Cuál es el reparto principal?
Keanu Reeves, Al Pacino, Charlize Theron, Jeffrey Jones
¿Cuánto dura Pactar con el diablo?
144 minutos.
