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Rounders (1998)

Estados Unidos · 121 min

  • Crimen
  • Drama
DirecciónJohn Dahl
Estreno11/09/1998
Reparto principalMatt Damon, Edward Norton, John Malkovich, John Turturro
Puntuación crítica7.7

Sinopsis

Mike McDermott es un estudiante de derecho con un talento excepcional para leer a sus rivales en la mesa de póker. Durante una partida de altas apuestas en un club clandestino de Nueva York, lo pierde todo frente al temido Teddy KGB. Golpeado por la derrota, promete abandonar el juego y centrarse en una vida más estable junto a Jo, su pareja, y en su prometedora carrera académica.

Durante un tiempo parece cumplir su palabra, hasta que Worm, su viejo amigo de la infancia, sale de prisión y regresa arrastrando deudas, trampas y problemas con gente peligrosa. Mike vuelve entonces a los garitos, sótanos y partidas ilegales de la ciudad con la esperanza de reunir el dinero necesario para salvar a Worm y, de paso, demostrar que aún puede ganar en el terreno donde siempre se ha sentido más vivo. Cada mano, sin embargo, lo acerca también a una vida que amenaza con devorarlo.

Rounders mezcla el drama urbano con la adrenalina del juego para construir una historia sobre la lealtad, la ambición y la imposibilidad de dejar atrás ciertos impulsos. Más allá del póker, la película retrata el conflicto entre el talento desaprovechado y la necesidad de encontrar un lugar propio, incluso cuando ese lugar se sitúa al borde del abismo.

Fuente: Redacción

Ficha técnica

Compositor

  • Christopher Young

Director

  • John Dahl

Director de fotografía

  • Jean-Yves Escoffier

Guionista

  • David Levien
  • Brian Koppelman

Montador

  • Scott Chestnut

Productor

  • Joel Stillerman
  • Ted Demme

Reparto

  • Matt Damon como Mike McDermott · Actor
  • Edward Norton como Lester "Worm" Murphy · Actor
  • John Malkovich como Teddy "KGB" · Actor
  • John Turturro como Joey Knish · Actor
  • Famke Janssen como Petra · Actriz
  • Gretchen Mol como Jo · Actriz
  • Martin Landau como Judge Abe Petrovsky · Actor

Crítica

Una película de póker que entiende que el verdadero riesgo está fuera de la mesa

Rounders es una de esas películas que con el tiempo terminan creciendo más allá de su recepción inicial. En apariencia, podría verse como un drama criminal sobre partidas clandestinas y deudas peligrosas, un relato de ascenso y caída dentro de los bajos fondos del juego. Pero lo que la hace perdurar es que comprende que el póker no es aquí un simple decorado exótico ni una excusa para construir suspense, sino una prolongación del carácter de sus personajes. Cada apuesta revela una forma de estar en el mundo. John Dahl dirige con una eficacia sobria, sin exceso de estilo ni romanticismo artificioso. El Nueva York de Rounders no está idealizado: es un espacio nocturno, áspero, de bares, sótanos y clubes donde la inteligencia rápida vale tanto como la sangre fría. La película encuentra muy pronto su tono y se mueve con soltura entre el drama personal, la tensión criminal y el retrato de un ecosistema en el que casi todo depende de saber cuándo arriesgar y cuándo retirarse. Matt Damon aporta al personaje de Mike McDermott una mezcla muy convincente de talento, ambición y vulnerabilidad. Su protagonista no es exactamente un héroe ni un adicto clásico, sino alguien atrapado entre dos versiones posibles de sí mismo: el estudiante brillante que podría encauzar su vida y el jugador que siente que en las mesas clandestinas existe una verdad sobre él que no encuentra en ningún otro lugar. Damon hace creíble esa contradicción sin forzarla. A su lado, Edward Norton compone un Worm carismático, irritante y peligrosamente inmaduro, un amigo cuya energía desordena todo lo que toca. La relación entre ambos es el verdadero motor emocional de la película. John Turturro aporta humanidad y oficio como Joey Knish, contrapunto esencial frente al impulso autodestructivo de Worm. John Malkovich, con su acento extravagante y su presencia calculadamente excesiva, convierte a Teddy KGB en una figura memorable, casi caricaturesca, pero nunca irrelevante. Su aparición da a la película el tipo de antagonista que no necesita demasiado tiempo en pantalla para dejar huella. Uno de los grandes aciertos del guion de David Levien y Brian Koppelman es que entiende el mundo del juego como una red de códigos, supersticiones, jerarquías y pequeños gestos que los personajes habitan con naturalidad. No hace falta ser jugador para entrar en ese universo, porque la película traduce muy bien su lógica emocional: el orgullo, la humillación, la intuición, la codicia, la tentación de una última mano. En ese sentido, Rounders funciona tanto como película especializada como como historia universal sobre el riesgo. Puede objetarse que algunos pasajes responden a una estructura bastante clásica y que el arco sentimental con Jo no alcanza la misma fuerza que el conflicto entre Mike y Worm. Pero incluso esas limitaciones quedan compensadas por la seguridad narrativa del conjunto y por la convicción con la que la película defiende su mundo. Vista hoy, conserva intacto su atractivo. No solo porque anticipó el boom cultural del póker que llegaría pocos años después, sino porque habla con precisión de algo más profundo: la fascinación por aquello en lo que uno puede perderlo todo y, aun así, sentirse completamente vivo. Rounders no glorifica del todo a sus personajes, pero tampoco los juzga. Los observa apostar contra los demás y contra sí mismos. Ahí reside su verdadera fuerza.

Fuente: Redacción

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la sinopsis de Rounders?

Un brillante estudiante de derecho vuelve al póker clandestino para ayudar a un amigo endeudado y arriesga con ello su futuro.

¿Quién es el director?

John Dahl

¿Cuál es el reparto principal?
¿Cuánto dura Rounders?

121 minutos.

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