Sobre el álbum
A comienzos del nuevo milenio, la discografía de Mick Jagger se expandió con un álbum ambicioso y densamente poblado de estrellas. "Goddess in the Doorway" se caracteriza, sobre todo, por su extensa lista de colaboradores de alto perfil, lo que lo convierte en uno de los proyectos más eclécticos del artista. En consecuencia, el sonido del álbum es moderno y pulido, reflejando las tendencias musicales de principios de los 2000.
Mick Jagger coescribió y grabó canciones con figuras como Lenny Kravitz en el enérgico tema "God Gave Me Everything", que rápidamente se convirtió en uno de los sencillos principales. Asimismo, colaboró con Bono de U2 en la emotiva "Joy" y con Rob Thomas de Matchbox Twenty en "Visions of Paradise". Esta apertura a diferentes talentos resultó en un disco muy variado estilísticamente.
Sin embargo, esta misma diversidad generó opiniones divididas entre la crítica y el público. Mientras que algunos elogiaron la voluntad de Mick Jagger de experimentar y modernizar su sonido, otros sintieron que el álbum carecía de un hilo conductor claro y que, en ocasiones, la producción opacaba la personalidad del cantante. Por ejemplo, también contó con la participación de Pete Townshend y Joe Perry en otros temas.
A pesar de la recepción mixta, el disco contiene momentos innegablemente fuertes. La canción que da título al álbum, por ejemplo, posee una atmósfera casi mística, y "Lucky Day" es una pieza de pop-rock optimista y pegadiza. Definitivamente, "Goddess in the Doorway" es un testimonio de la incansable curiosidad musical de un artista que se niega a estancarse, buscando constantemente nuevos horizontes sonoros, incluso si eso implica arriesgarse a no contentar a todos.