Álbum Versos de Jose Marti (Pablo Milanés)

Versos de Jose Marti de Pablo Milanés

Álbum de Pablo Milanés

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Versos de Jose Marti es un álbum de Pablo Milanés, publicado en 1973. El disco incluye 14 canciones, entre ellas «Mi Verso Es Como Un Puñal», «Yo Soy Un Hombre Sincero», «Banquete De Tiranos» y «Al Buen Pedro».

Listado de Canciones

  1. Mi Verso Es Como Un Puñal2:01

    Letra

    Mi verso es como un puñal Que por el puño, echa flor. Mi verso es un surtidor Que da un agua de coral. Mi verso es de un verde claro Y de un carmín encendido. Mi verso es un ciervo herido Que busca en el monte amparo. ¡penas! ¿quién osa decir Que tengo yo penas? luego, Después del rayo, y del fuego, Tendré tiempo de sufrir. Yo sé de un pesar profundo Entre las penas sin nombres: ¡la esclavitud de los hombres Es la gran pena del mundo! ¡hay montes, y hay que subir Los montes altos: ¡después Veremos, alma, quién es Quién te me ha puesto al morir!
  2. Yo Soy Un Hombre Sincero4:48

    Letra

    Yo soy un hombre sincero De donde crece la palma Y antes de morirme quiero Echar mis versos del alma Yo vengo de todas partes Y hacia todas partes voy Arte soy entre las artes Y en los montes, monte soy Oculto en mi pecho bravo La pena que me lo hiere El hijo de un pueblo esclavo Vive por él, calla y muere Yo he visto al águila herida Volar al azul sereno Y morir en su guarida La víbora del veneno Temblé una vez, en la reja A la puerta de la viña Cuando la bárbara abeja Picó en la frente a mi niña Gocé una vez, de tal suerte Que gocé cual nunca, cuando La sentencia de mi muerte Leyó el alcaide llorando Mírame, madre, y por tu amor no llores Si esclavo de mi edad y mis doctrinas Tu mártir corazón llené de espinas Piensa que nacen entre espinas flores Un verso forjé Donde crece la luz ¡Y América y el hombre digno sea!
  3. Banquete De Tiranos3:45

    Letra

    Hay una raza vil de hombres tenaces De sí propios inflados, y hechos todos, Todos, del pelo al pie, de garra y diente, Y hay otros, como flor, que al viento exhalan En el amor del hombre su perfume. Como en el bosque hay tórtolas y fieras Y plantas insectívoras y pura Sensitiva y clavel en los jardines. De alma de hombres los unos se alimentan, Los otros su alma dan a que se nutran Y perfumen su diente los glotones, Tal como el hierro frío en las entrañas De la virgen que mata se calienta. A un banquete se sientan los tiranos, Pero cuando la mano ensangrentada Hunden en el manjar, del mártir muerto Surge una luz que les aterra, flores Grandes como una cruz súbito surgen Y huyen, rojo el hocico y pavoridos A sus negras entrañas los tiranos. Los que se aman a sí, los que la augusta Razón a su avaricia y gula ponen, Los que no ostentan en la frente honrada Ese cinto de luz que en el yugo funde Como el inmenso sol en ascuas quiebra Los astros que a su seno se abalanzan, Los que no llevan del decoro humano Ornado el sano pecho, los menores Y los segundones de la vida, sólo A su goce ruin y medro atentos Y no al concierto universal. Danzas, comidas, músicas, harenes, Jamás la aprobación de un hombre honrado. Y si acaso sin sangre hacerse puede, Hágase... clávalos, clávalos En el horcón más alto del camino Por la mitad de la villana frente. A la grandiosa humanidad traidores. Como implacable obrero Que a un féretro de bronce clavetea, Los que contigo, Se parten la nación a dentelladas.
  4. Al Buen Pedro1:46

    Letra

    Dicen, buen pedro, que de mí murmuras Porque tras mis orejas el cabello En crespas ondas su caudal levanta. ¡diles, bribón, que mientras tú en festines, En rubios caldos y en fragantes pomas, Entre mancebas del astuto norte, De tus esclavos el sudor sangriento Torcido en oro descuidado bebes, Pensativo, febril, pálido, grave, Mi pan rebano en solitaria mesa Pidiendo ¡oh triste! al aire sordo modo De libertar de su infortunio al siervo Y de tu infamia a ti! Y en estos lances, Suéleme, pedro, en la apretada bolsa Faltar la monedilla que reclama, Con sus húmedas manos el barbero.
  5. Si Ves Un Monte De Espumas1:56

    Letra

    Si ves un monte de espumas, es mi verso lo que ves: mi verso es un monte, y es un abanico de plumas. Mi verso al valiente agrada: mi verso, breve y sincero, es del vigor del acero con que se funde la espada. Duermo en mi cama de roca mi sueño dulce y profundo: roza una abeja mi boca y crece en mi cuerpo el mundo. Si ves un monte de espumas, es mi verso lo que ves: mi verso es un monte, y es un abanico de plumas.
  6. Vierte Corazon Tu Pena2:59

    Letra

    Vierte, corazón, tu pena Donde no se llegue a ver, Por soberbia, y por no ser Motivo de pena ajena. Yo te quiero, verso amigo, Porque cuando siento el pecho Ya muy cargado y deshecho Parto la carga contigo. Tú me sufres, tú aposentas En tu regazo amoroso, Todo mi amor doloroso, Todas mis ansias y afrentas. Tú, porque yo pueda en calma Amar y hacer bien, consientes En enturbiar tus corrientes Con cuanto me agobia el alma. Tú, porque yo cruce fiero La tierra, y sin odio y puro, Te arrastras, pálido y duro, Mi amoroso compañero. Mi vida así se encamina Al cielo limpia y serena, Y tú me cargas mi pena Con tu paciencia divina. Y porque mi cruel costumbre De echarme en ti te desvía De tu dichosa armonía Y natural mansedumbre; Porque mis penas arrojo Sobre tu seno, y lo azotan, Y tu corriente alborotan, Y acá lívido, allá rojo. Blanco allá como la muerte, Ora arremetes y ruges, Ora con el peso crujes De un dolor más que tú fuerte. ¿habré, como me aconseja Un corazón mal nacido, De dejar en el olvido A aquel que nunca me deja? ¡verso, nos hablan de un dios Adonde van los difuntos: Verso, o nos condenan juntos, O nos salvamos los dos!
  7. Eramos De Nuestra America1:41
  8. Amor De Ciudad Grande6:30

    Letra

    De gorja son y rapidez los tiempos: Corre cual luz la voz; en alta aguja Cual nave despeñada en sirte horrenda Húndese el rayo, y en ligera barca El hombre, como alado, el aire hiende. ¡así el amor, sin pompa ni misterio . Muere, apenas nacido, de saciado! ¡jaula es la villa de palomas muertas Y ávidos cazadores! si los pechos Se rompen de los hombres, y las carnes Rotas por tierra ruedan, ¡no han de verse Dentro más que frutillas estrujadas! De gorja son y rapidez los tiempos: Se ama de pie en las calles, entre el polvo De los salones y plazas. muere La flor el día en que nace. aquella virgen Trémula que antes a la muerte daba La mano pura que ha ignorado mozo; El goce de temer; aquel salirse Del pecho el corazón; el inefable Placer de merecer; el grato susto De caminar de prisa en derechura Del hogar de la amada, y a sus puertas, Como un niño feliz, romper en llanto; Y aquel mirar, de nuestro amor al fuego, Irse tiñendo de color las rosas. ¡ea, que son patrañas! pues, ¿quién tiene Tiempo de ser hidalgo? ¡bien que sienta, Cual áureo vaso o lienzo suntuoso, Dama gentil en casa de magnate! O si se tiene sed, se alarga el brazo Y a la copa que pasa, ¡se la apura! Luego, la copa turbia al polvo rueda, Y el hábil catador, manchado el pecho De una sangre invisible, ¡sigue alegre, Coronado de mirtos, su camino! No son los cuerpos ya sino desechos, ¡y fosas y jirones! y las almas No son como en el árbol fruta rica En cuya blanda piel la almíbar dulce En su sazón de madurez rebosa, ¡sino fruta de plaza que a brutales Golpes el rudo labrador madura! ¡la edad es ésta de los labios secos! ¡de las noches sin sueño! ¡de la vida Estrujada en agraz! ¿qué es lo que falta Que la ventura falta? como liebre Azorada, el espíritu se esconde, Trémulo huyendo al cazador que ríe, Cual en soto selvoso, en nuestro pecho; Y el deseo, del brazo de la fiebre, Cual rico cazador recorre el soto. ¡me espanta la ciudad! toda está llena De copas por vaciar, ¡oh huecas copas! Tengo miedo, ¡ay de mi! de que este vino Tósigo sea, y en mis venas luego ¡cual duende vengador los dientes clave! Tengo sed, más de un vino que en la tierra ¡no se sabe beber! ¡no he padecido Bastante aún, para romper el muro Que me aparta, ¡oh dolor! de mi viñedo! ¡tomad vosotros, catadores ruines De vinillos humanos, esos vasos Donde el jugo de lirio a grandes sorbos Sin compasión y sin temor se bebe! ¡tomad! yo soy honrado ¡tomad! ¡y tengo miedo! ¡tomad!
  9. Poetica2:10

    Letra

    La verdad quiere cetro. El verso mío puede, cual paje amable, ir por lujosas salas de aroma vario y luces ricas, temblando enamorado en el cortejo de una ilustre princesa, o gratas nieves repartiendo a las damas. De espadines sabe mi verso, y de jubón violeta y toca rubia, y calza acuchillada. Sabe de vinos tibios y de amores mi verso montaraz, pero el silencio del verdadero amor, y la espesura de la selva prolífica prefiere. ¡Cuál gusta del canario, cuál del águila!
  10. Para Un Principe Enano3:33
  11. El Enemigo Brutal1:38

    Letra

    El enemigo brutal Nos pone fuego a la casa. El sable la calle arrasa, A la luna tropical. Pocos salieron ilesos Del sable del español. La calle, al salir el sol, Era un reguero de sesos. Pasa, entre balas, un coche, Entran, llorando, a una muerta, Llama una mano a la puerta En lo negro de la noche. No hay bala que no taladre El portón, y la mujer Que llama, me ha dado el ser: Me viene a buscar mi madre. A la boca de la muerte, Los valientes habaneros Se quitaron los sombreros Ante la matrona fuerte. Y después que nos besamos Como dos locos, me dijo: ¡vamos pronto, vamos hijo. La niña está sola, vamos!
  12. Es Rubia, El Cabello Suelto2:38

    Letra

    Es rubia, el cabello suelto da más luz al ojo moro voy desde entonces envuelto en un torbellino de oro. La abeja estival que zumba más ágil por la flor nueva no dice como antes, tumba Eva, dice todo es Eva. Bajo el oscuro, al temido raudal de la catarata y brilla el iris tendido sobre las hojas de plata. Miro ceñudo la agreste pompa del monte irritado y en el alma azul celeste brota un jacinto rosado. Voy por el bosque a paseo a la laguna vecina y entre las ramas la veo y por el agua camina la serpiente del jardín silba, escupe y se resbala por su agujero el clarín me tiende trinando el ala. Arpa soy, salterio soy donde vibra el universo vengo del sol y al sol voy soy el amor, soy el verso.
  13. Yo Soy Un Hombre Sincero4:48

    Letra

    Yo soy un hombre sincero De donde crece la palma Y antes de morirme quiero Echar mis versos del alma Yo vengo de todas partes Y hacia todas partes voy Arte soy entre las artes Y en los montes, monte soy Oculto en mi pecho bravo La pena que me lo hiere El hijo de un pueblo esclavo Vive por él, calla y muere Yo he visto al águila herida Volar al azul sereno Y morir en su guarida La víbora del veneno Temblé una vez, en la reja A la puerta de la viña Cuando la bárbara abeja Picó en la frente a mi niña Gocé una vez, de tal suerte Que gocé cual nunca, cuando La sentencia de mi muerte Leyó el alcaide llorando Mírame, madre, y por tu amor no llores Si esclavo de mi edad y mis doctrinas Tu mártir corazón llené de espinas Piensa que nacen entre espinas flores Un verso forjé Donde crece la luz ¡Y América y el hombre digno sea!
  14. Versos Sencillos0:53

    Letra

    Si ves un monte de espumas, es mi verso lo que ves: mi verso es un monte, y es un abanico de plumas. Mi verso es de un verde claro y de un carmín encendido. Mi verso es un ciervo herido que busca en el monte amparo. Yo sé de un pesar profundo entre las penas sin nombres: ¡la esclavitud de los hombres es la gran pena del mundo! ¡Hay montes, y hay que subir los montes altos: ¡después veremos, alma, quién es quién te me ha puesto al morir! Mi verso es como un puñal que por el puño, echa flor. Mi verso es un surtidor que da un agua de coral. Mi verso al valiente agrada: mi verso, breve y sincero, es del vigor del acero con que se funde la espada. Yo quiero, cuando me muera, sin patria, pero sin amo, tener en mi tumba un ramo de flores y una bandera. No me pongan en lo oscuro a morir como un traidor: ¡Yo soy bueno, y como bueno, moriré de cara al sol!