Sinopsis
Slevin llega a Nueva York para refugiarse en el apartamento de un amigo desaparecido, pero una cadena de malos entendidos lo coloca en el centro de una disputa entre dos jefes del crimen que controlan la ciudad desde trincheras opuestas. Antes de comprender qué ocurre, el joven se ve vigilado, golpeado y obligado a moverse entre amenazas, deudas ajenas y un asesino profesional que parece conocer demasiado bien cada pieza del tablero.
Mientras la vecina Lindsey intenta averiguar qué ha sido del verdadero inquilino y un detective comienza a relacionar nombres, deudas y cadáveres, la película convierte la confusión inicial en un juego de espejos. Cada conversación parece esconder una intención distinta, y cada giro revela que los personajes no ocupan exactamente el lugar que aparentan. La tensión criminal se mezcla con una ironía seca que sostiene el tono incluso en los momentos más violentos.
Lo que al principio parece una pesadilla de azar y equivocaciones termina desvelando una venganza meticulosamente construida, ligada a un trauma antiguo y a una identidad cuidadosamente fabricada. Así, El caso Slevin enlaza humor negro, fatalismo y relato de ajuste de cuentas en una intriga de dobles fondos donde la suerte, más que una casualidad, funciona como una máscara.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- J. Ralph
Director
- Paul McGuigan
Director de fotografía
- Peter Sova
Guionista
- Jason Smilovic
Montador
- Andrew Hulme
Productor
- Chris Roberts
- Christopher Eberts
- Kia Jam
- Andreas Grosch
- Anthony Rhulen
- Tyler Mitchell
- Robert Kravis
Reparto
- Josh Hartnett como Slevin Kelevra / Henry · Actor
- Morgan Freeman como The Boss · Actor
- Ben Kingsley como The Rabbi · Actor
- Lucy Liu como Lindsey · Actriz
- Stanley Tucci como Detective Brikowski · Actor
- Bruce Willis como Mr. Goodkat / Smith · Actor
- Mykelti Williamson como Sloe · Actor
- Sam Jaeger como Nick Fisher · Actor
Crítica
Ingenio criminal, estilo vistoso y una trampa narrada con media sonrisa
El caso Slevin es una de esas películas que entienden el placer del artificio y deciden abrazarlo sin complejos. Paul McGuigan no persigue el realismo, sino una forma de estilización muy consciente, hecha de decorados con personalidad, diálogos cortantes y personajes que se presentan como si ya conocieran el efecto que producen. Desde sus primeras escenas, la película deja claro que quiere funcionar como mecanismo de relojería y como número de prestidigitación, dos ambiciones que en el thriller contemporáneo no siempre conviven con tanta soltura.
Lo más atractivo de su propuesta está en la manera en que administra la información. El guion de Jason Smilovic juega a desorientar, pero no lo hace desde el puro capricho: va sembrando claves, dobles sentidos y silencios que más tarde encuentran una posición concreta en el engranaje. Durante buena parte del metraje, el espectador comparte la perplejidad de Slevin, empujado de un despacho a otro por mafiosos que lo confunden con otra persona. Esa confusión no solo ordena la intriga, también crea un tono peculiar donde el absurdo y la amenaza se alimentan mutuamente.
Josh Hartnett sostiene el centro del relato con una mezcla eficaz de desconcierto, sarcasmo y contención. Su interpretación evita el exceso y consigue que el personaje resulte legible incluso cuando la película lo obliga a moverse detrás de varias capas. A su alrededor, Bruce Willis, Morgan Freeman y Ben Kingsley aportan presencia, oficio y ese punto de autoridad que vuelve creíble un universo más cercano a la fábula criminal que al drama naturalista. Lucy Liu, por su parte, introduce una ligereza bienvenida y sirve como contrapunto luminoso dentro de una historia diseñada a base de sombras, rencores y simulacros.
Visualmente, McGuigan rueda con gusto por la composición y por el detalle decorativo. Hay una voluntad clara de convertir cada encuentro en una escena con identidad propia, ya sea mediante el color, el vestuario o la geometría de los espacios. Esa decisión formal le da al conjunto una personalidad inmediata y muy reconocible. A veces, sin embargo, la película se enamora tanto de su propia pose que corre el riesgo de distanciar emocionalmente al espectador. Algunos diálogos suenan más brillantes de lo necesario y ciertos movimientos del argumento parecen pensados antes para el impacto que para la verosimilitud.
Aun así, cuando llega el momento de revelar sus cartas, El caso Slevin demuestra que bajo la superficie cool había una estructura bastante firme. El desenlace reorganiza el relato con habilidad, resignifica varias escenas previas y transforma la extravagancia inicial en un mecanismo de venganza mucho más oscuro de lo que parecía. No todas las piezas tienen el mismo peso ni todos los desvíos resultan igual de elegantes, pero el conjunto mantiene el pulso y recompensa la atención.
Su mayor virtud quizá sea esa: convertir una historia de ajustes de cuentas en un espectáculo de identidad, engaño y estilo que sabe ser juguetón sin dejar de lado la crueldad. No es una obra maestra del noir moderno, pero sí un thriller muy disfrutable, con personalidad visual, reparto magnético y un gusto evidente por la narración tramposa bien entendida. Sale airosa porque conoce sus limitaciones, explota sus fortalezas y nunca deja de avanzar con esa media sonrisa de quien sabe que todavía guarda un as en la manga.
Fuente: Redacción
Premios y nominaciones
- Golden Reel Awards (2007) · Best Sound Editing for Music in a Feature Film · Nominado
- Golden Reel Awards (2007) · Best Sound Editing for Sound Effects and Foley in a Foreign Film · Nominado
- Directors Guild of Canada Awards (2006) · Outstanding Sound Editing – Feature Film · Nominado
- Milano International Film Festival Awards (2006) · Best Actor · Ganador · Premio concedido a Josh Hartnett por su interpretación.
- Milano International Film Festival Awards (2006) · Best Film · Ganador · Premio atribuido a Paul McGuigan por la película.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de El caso Slevin?
Un caso de identidad equivocada arrastra a Slevin a una guerra entre mafiosos rivales, sin que nadie sospeche que su aparente mala suerte forma parte de un plan mucho más calculado.
¿Quién es el director?
Paul McGuigan
¿Cuál es el reparto principal?
Josh Hartnett, Morgan Freeman, Ben Kingsley, Lucy Liu
¿Cuánto dura El caso Slevin?
110 minutos.
