1998
Sinopsis
En un pequeño pueblo galés donde la muerte también es un negocio, Boris Plots dirige la funeraria familiar con resignación y modales discretos. Desde joven arrastra un amor nunca consumado por Betty Rhys-Jones, que acabó casada con un hombre vanidoso, oportunista e infiel. El reencuentro entre ambos llega cuando fallece la suegra de Betty y los preparativos del entierro vuelven a cruzar dos vidas marcadas por la renuncia.
La situación se complica por la presencia de Frank Featherbed, empresario funerario estadounidense dispuesto a convertir cada sepelio en un espectáculo temático. Su agresivo sentido del negocio introduce un tono de farsa que convive con la frustración sentimental de los protagonistas y con la rutina opresiva del matrimonio de Betty.
Convencidos de que solo una ruptura radical puede darles una segunda oportunidad, Boris y Betty elaboran un plan tan romántico como descabellado: simular la muerte de ella para desaparecer y empezar de nuevo lejos del pueblo. Pero toda conspiración sentimental se vuelve más difícil cuando intervienen amantes, rivales comerciales, ayudantes torpes y una comunidad demasiado pendiente del cotilleo.
Funerarias S.A. mezcla comedia romántica y humor negro con una estética caprichosa y teatral. Entre lápidas, ataúdes y funerales extravagantes, la película habla del deseo de corregir una vida mal vivida, del peso de las convenciones y de la posibilidad de reescribir el propio destino incluso cuando parece que ya todo está enterrado.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Rupert Gregson-Williams
Director
- Nick Hurran
Director de fotografía
- Kevin Rudge
- James Welland
Guionista
- Frederick Ponzlov
Montador
- John Richards
Productor
- Michael Cowan
- Suzanne Lyons
- Jason Piette
- Kate Robbins
Reparto
- Brenda Blethyn como Betty Rhys-Jones
- Alfred Molina como Boris Plots
- Robert Pugh como Hugh Rhys-Jones
- Naomi Watts como Meredith Mainwaring
- Lee Evans como Delbert Butterfield
- Christopher Walken como Frank Featherbed
Crítica
Romance tardío, farsa mortuoria y delicadeza bajo el absurdo
Funerarias S.A. es una de esas rarezas británicas que parecen disfrutar instalándose en una frontera extraña: la que separa el cuento romántico de la farsa macabra. Su premisa podría haber dado lugar a una comedia de humor grueso o a una sátira más agresiva sobre la muerte convertida en negocio. En cambio, la película opta por una tonalidad más delicada de lo esperado, incluso cuando pone en escena ataúdes temáticos, rivalidades funerarias y planes descabellados para fingir un fallecimiento. Nick Hurran dirige el material con una ligereza juguetona muy consciente de la artificialidad del universo que está construyendo. El pueblo, los personajes, los decorados y el tono tienen algo de fantasía excéntrica, casi de fábula teatralizada. Esa estilización ayuda a que el film no quede atrapado en el naturalismo y le permite convertir la muerte, el adulterio y la frustración sentimental en piezas de una maquinaria cómica bastante singular. Brenda Blethyn encuentra en Betty un personaje especialmente agradecido. No la interpreta como una simple mujer resignada, sino como alguien que ha aprendido a contener durante demasiado tiempo una vida interior muy intensa. Alfred Molina, por su parte, dota a Boris de una ternura torpe que sostiene la dimensión romántica del relato. Entre ambos hay una química apacible, casi melancólica, que equilibra el disparate que los rodea y da sentido emocional a la historia. Christopher Walken entra en el film con la energía imprevisible que suele acompañarlo y convierte a Frank Featherbed en una figura deliciosa: mitad showman, mitad depredador comercial, siempre a punto de romper el tono y, sin embargo, perfectamente integrado en él. Lee Evans, Naomi Watts y Robert Pugh completan un reparto que entiende bien el pulso caricaturesco de la propuesta sin caer del todo en la farsa vacía. Lo mejor de la película es su capacidad para hacer convivir registros distintos. Puede burlarse del espectáculo funerario, ironizar sobre la hipocresía matrimonial y, en la misma escena, defender con sinceridad el deseo de dos personas que quieren recuperar una oportunidad perdida. No siempre lo logra con idéntica precisión. Hay momentos en los que el guion se dispersa, y algunas decisiones narrativas parecen depender más del capricho tonal que de una progresión sólida. Pero incluso en sus desajustes conserva una personalidad propia. Visualmente, la película aprovecha bien su aire de fábula sombría. No busca el realismo, sino un artificio amable en el que la muerte se convierte en escenario y los rituales sociales revelan su absurdo. La música y el diseño del conjunto acompañan ese tono suspendido entre lo lúgubre y lo tierno. Es un film que prefiere sugerir una atmósfera antes que empujar chistes de forma agresiva. Funerarias S.A. quizá no tenga la contundencia satírica de una gran comedia negra ni la emoción devastadora de un gran melodrama romántico. Pero precisamente en esa mezcla imperfecta reside su encanto. Es una película excéntrica, amable, algo desordenada y genuinamente afectuosa con sus criaturas. Habla de segundas oportunidades, del peso de las decisiones equivocadas y del deseo de escapar de una vida diseñada por otros. Y lo hace entre funerales absurdos, fantasmas sentimentales y una ternura inesperada. Eso la convierte en una pieza menor, sí, pero también en una obra muy fácil de recordar.
Fuente: Redacción
Premios y nominaciones
- BAFTA Cymru Awards (2003) · Best Film (Y FFilm Orau) · Ganador
- Dinard British Film Festival (2002) · Golden Hitchcock · Nominado
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de Funerarias S.A.?
Una mujer atrapada en un matrimonio vacío y un enterrador enamorado desde la juventud planean fingir su muerte para escapar juntos de un pueblo galés lleno de rivalidades.
¿Quién es el director?
Nick Hurran
¿Cuál es el reparto principal?
Brenda Blethyn, Alfred Molina, Robert Pugh, Naomi Watts
¿Cuánto dura Funerarias S.A.?
88 minutos.
