Sinopsis
Durante la Segunda Guerra Mundial, David Halloran, piloto estadounidense de bombarderos destinado en Inglaterra, conoce a Margaret Sellinger en medio del clima incierto y tenso de la retaguardia aliada. La atracción entre ambos surge con rapidez y se convierte en una relación marcada por la urgencia, el secreto y la culpa, porque Margaret está casada con Paul Sellinger, un agente británico de inteligencia.
Lo que comienza como un romance imposible adquiere un cariz más complejo cuando Halloran recibe una misión delicada que lo obliga a transportar precisamente a Paul, sin conocer al principio hasta qué punto sus vidas personales están ya entrelazadas. La operación se desarrolla bajo presión y deriva en una situación límite tras un ataque enemigo que deja a ambos hombres aislados y obligados a colaborar para sobrevivir.
Entre el frente y la intimidad, la historia avanza como un drama romántico atravesado por la lógica implacable de la guerra. El conflicto amoroso no desaparece, pero cambia de tono cuando la supervivencia, la lealtad y el sacrificio ocupan el primer plano. Más que un simple triángulo sentimental, la película plantea cómo el deber militar y los vínculos afectivos se contaminan mutuamente en tiempos extremos.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- John Barry
Director
- Peter Hyams
Director de fotografía
- David Watkin
Guionista
- Peter Hyams
Montador
- James Mitchell
Productor
- Paul N. Lazarus III
Reparto
- Harrison Ford como David Halloran · Actor
- Lesley-Anne Down como Margaret Sellinger · Actriz
- Christopher Plummer como Paul Sellinger · Actor
- Alec McCowen como Mayor Trumbo · Actor
- Richard Masur como Segundo Teniente Jerry Cimino · Actor
- Michael Sacks como Segundo Teniente Martin Hyer · Actor
- Patsy Kensit como Sarah Sellinger · Actriz
- Max Wall como Harry Pike · Actor
- Shane Rimmer como Coronel Ronald Bart · Actor
- Keith Buckley como Teniente Wells · Actor
Crítica
Melodrama de guerra con un Harrison Ford en transición
La calle del adiós es una película curiosa dentro de la carrera de Harrison Ford y también dentro del cine británico de finales de los setenta. A primera vista parece un melodrama romántico de corte clásico incrustado en un decorado bélico, pero su verdadera singularidad está en la tensión entre esos dos impulsos. Peter Hyams no se decide del todo entre narrar una historia de amor contrariada o una aventura de guerra marcada por el honor, y de esa indecisión nace una obra irregular, aunque por momentos bastante estimable.
El planteamiento tiene fuerza. Un piloto norteamericano, una enfermera británica casada y un marido que además forma parte del engranaje militar crean un triángulo con posibilidades dramáticas evidentes. La película aprovecha bien esa premisa durante su primera mitad, cuando el romance se desarrolla con rapidez y cierta solemnidad melodramática. Hay algo deliberadamente antiguo en su forma de filmar la pasión, como si Hyams quisiera mirar hacia los grandes dramas románticos de estudio y trasladarlos al contexto de la Segunda Guerra Mundial.
Ese tono, sin embargo, no siempre funciona con la misma convicción. Harrison Ford aporta presencia, carisma y una vulnerabilidad contenida que resulta interesante precisamente porque todavía no era el intérprete completamente consolidado que sería poco después. Lesley-Anne Down encaja bien en el registro romántico, con una mezcla de elegancia y tristeza que sostiene muchos pasajes íntimos. Christopher Plummer, por su parte, añade gravedad y una inteligencia serena que eleva las escenas en las que la rivalidad sentimental se transforma en una relación más compleja, dominada por la obligación y la supervivencia.
Cuando la película abandona parcialmente el romance y se orienta hacia la misión militar, gana nervio narrativo. La segunda mitad es más eficaz que la primera porque el conflicto deja de depender sólo del adulterio y se desplaza hacia una zona moral más interesante. Allí la película encuentra al fin una tensión genuina: dos hombres unidos por circunstancias extremas, cada uno consciente de lo que el otro representa en su vida privada, deben colaborar para seguir adelante. Esa idea da espesor al relato y permite que el melodrama se convierta, al menos por un rato, en una reflexión sobre el deber, el orgullo y la renuncia.
Formalmente, La calle del adiós está bien sostenida. La fotografía de David Watkin tiene empaque y elegancia, y la música de John Barry aporta el tipo de romanticismo expansivo que la historia necesita para aspirar a una grandeza emocional clásica. La puesta en escena no busca modernidad, sino nobleza visual, y en ese sentido la película es coherente consigo misma. También ayuda que Hyams sepa administrar los espacios militares, los interiores británicos y el contraste entre la intimidad sentimental y la maquinaria de guerra.
Sus limitaciones son evidentes. El desarrollo emocional puede parecer esquemático, algunos diálogos resultan más funcionales que memorables y el filme tarda demasiado en encontrar el equilibrio entre sus dos almas. Pero incluso con esas reservas, conserva un interés nada menor. No es una gran película romántica ni un gran filme bélico, aunque roza ambos territorios con cierta dignidad. Vista hoy, vale sobre todo como pieza de transición: una obra que intenta recuperar un clasicismo sentimental desde una sensibilidad ya tardía, y que deja un retrato atractivo de personajes atrapados entre el deseo y la responsabilidad. Puede que no alcance toda la intensidad que promete, pero sí mantiene una melancolía honesta y una seriedad narrativa que la hacen más valiosa de lo que su reputación sugiere.
Fuente: Redacción
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de La calle del adiós?
En plena Segunda Guerra Mundial, un piloto estadounidense destinado en Inglaterra se enamora de una enfermera casada y termina unido al marido de ella en una peligrosa misión tras las líneas enemigas.
¿Quién es el director?
Peter Hyams
¿Cuál es el reparto principal?
Harrison Ford, Lesley-Anne Down, Christopher Plummer, Alec McCowen
¿Cuánto dura La calle del adiós?
109 minutos.
