Sinopsis
Ambientada en el Nueva York de mediados de los noventa, Landline se adentra en la vida de una familia aparentemente funcional que empieza a resquebrajarse cuando una de las hijas descubre indicios de que su padre podría estar engañando a su madre. Lo que en principio parece el arranque de una investigación doméstica se convierte pronto en una exploración más amplia sobre la intimidad, la deslealtad y las zonas grises del afecto.
La película sigue sobre todo a Dana y Ali, dos hermanas situadas en momentos vitales muy distintos. Mientras una intenta encontrar una forma adulta de comprometerse sin perderse a sí misma, la otra observa a los mayores con una mezcla de curiosidad, desconfianza y desencanto. Entre conversaciones telefónicas, discusiones familiares y decisiones sentimentales erráticas, ambas van descubriendo que la madurez rara vez llega de manera limpia.
Con una mirada irónica pero cercana, el relato convierte los malentendidos, las medias verdades y los silencios en el verdadero motor dramático. Las tensiones entre padres e hijas, el deseo de escapar y la imposibilidad de controlar del todo a quienes amamos terminan dibujando un retrato coral de familia imperfecta, vulnerable y reconocible. Landline habla de los vínculos que se desgastan, pero también de los que persisten incluso cuando ya no parecen sostenerse en ninguna certeza.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Chris Bordeaux
- Clyde Lawrence
- Jordan Cohen
Director
- Gillian Robespierre
Director de fotografía
- Chris Teague
Guionista
- Gillian Robespierre · Guion
- Elisabeth Holm · Guion
Montador
- Casey Brooks
Productor
- Elisabeth Holm
- Russell Levine
- Gigi Pritzker
Reparto
- Jenny Slate como Dana Jacobs
- Edie Falco como Pat Jacobs
- Abby Quinn como Ali Jacobs
- John Turturro como Alan Jacobs
- Jay Duplass como Ben
- Finn Wittrock como Nate
Crítica
Una comedia amarga sobre la familia y sus interferencias
Landline tiene la virtud de parecer ligera sin ser superficial. Gillian Robespierre filma a sus personajes con una cercanía que no busca idealizarlos ni castigarlos, y de ahí nace buena parte del encanto de la película. Lo que podría haberse quedado en una comedia nostálgica sobre los años noventa encuentra una textura emocional más rica: la de una familia que se quiere, se miente y se decepciona casi al mismo tiempo. La película se mueve con soltura entre el humor seco, la incomodidad y la ternura. No necesita grandes giros para sostenerse porque entiende que los verdaderos terremotos domésticos suelen empezar con pequeñas señales: una llamada sospechosa, una frase a medio decir, una intuición que incomoda. Ese mundo de detalles cotidianos está muy bien observado y le permite construir un relato familiar donde el conflicto nace más de las fisuras acumuladas que de un único estallido. Uno de los mayores aciertos está en la escritura de las hermanas. Dana y Ali no responden a un molde fácil; son contradictorias, por momentos egoístas y, sin embargo, profundamente creíbles. Jenny Slate aporta un nervio muy particular a la primera, con una mezcla atractiva de sarcasmo, fragilidad y desorientación. Abby Quinn, por su parte, dota a la segunda de una energía inquisitiva que evita convertirla en mera observadora adolescente. Entre ambas se genera una dinámica viva, cambiante, que sostiene el corazón de la película. El reparto adulto también suma matices. Edie Falco y John Turturro componen a los padres sin trazo grueso, con una humanidad que impide reducirlos a culpables o víctimas. La película insiste, con buen criterio, en que la intimidad familiar está hecha de versiones parciales. Nadie posee toda la verdad sobre nadie, y esa idea, tratada desde un tono de comedia dramática, le da al conjunto una inteligencia poco aparatosa. La recreación de época funciona porque no quiere convertir los noventa en un escaparate decorativo. El título no es casual: teléfonos fijos, contestadores y secretos menos inmediatos forman parte del tejido narrativo. La película aprovecha muy bien ese contexto tecnológico para recordar que la comunicación nunca ha garantizado la transparencia. Cambian los aparatos, pero no la torpeza afectiva. Quizá Landline no alcance una intensidad definitiva en todos sus frentes. Algunos personajes secundarios merecían más espacio y hay momentos en los que el film parece conformarse con una deriva amable cuando podía haber tensado más ciertos dilemas morales. Aun así, esa moderación también forma parte de su identidad. No busca el gran juicio ni la gran catarsis, sino algo más cercano y más difícil: retratar la confusión sentimental sin subrayados innecesarios. El resultado es una película pequeña en escala, pero precisa en sensibilidad. Robespierre observa a sus criaturas con ironía, sí, pero también con una compasión inteligente que evita el sentimentalismo fácil. Landline sabe que crecer, dentro de una familia, implica aceptar que el amor no siempre trae claridad. A veces solo deja ruido, interferencias y una conversación pendiente que nadie termina de saber cómo empezar.
Fuente: Redacción
Premios y nominaciones
- Sundance Film Festival (2017) · Grand Jury Prize: U.S. Dramatic · Nominado · Nominación acreditada por IMDb Awards.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de Landline?
En el Nueva York de 1995, dos hermanas sospechan que su padre mantiene una aventura mientras ambas lidian con su propia madurez emocional.
¿Quién es el director?
Gillian Robespierre
¿Cuál es el reparto principal?
Jenny Slate, Edie Falco, Abby Quinn, John Turturro
¿Cuánto dura Landline?
93 minutos.
