2012
Sinopsis
Richie Lanz, antiguo representante musical venido a menos, sobrevive enlazando pequeños trabajos con artistas que ya no atraviesan su mejor momento. En busca de una última oportunidad, acepta acompañar a su única clienta a una gira para las tropas estadounidenses en Afganistán. Lo que empieza como un viaje precario y lleno de improvisaciones termina convirtiéndose en una caída libre cuando su mundo profesional se desmorona y se queda prácticamente solo en Kabul.
Lejos de casa, sin recursos y moviéndose entre la picaresca y la intuición, Richie entra en contacto con un entorno que no entiende del todo, pero que le ofrece una posibilidad inesperada de redención. En medio del caos descubre a Salima, una joven con una voz extraordinaria cuyo talento contrasta con las barreras sociales y culturales que la rodean. Richie ve en ella algo más que una promesa artística: encuentra la ocasión de dar sentido a su propia deriva.
A partir de ese encuentro, la película mezcla comedia, aventura y un tono melancólico para seguir a un protagonista acostumbrado al oportunismo que, por una vez, parece dispuesto a apostar por alguien más que por sí mismo. Entre conciertos, negociaciones improvisadas y choques culturales, la historia plantea una segunda oportunidad tanto para el representante fracasado como para la cantante que sueña con hacerse oír en un contexto hostil.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Marcelo Zarvos
Director
- Barry Levinson
Director de fotografía
- Sean Bobbitt
Guionista
- Mitch Glazer
Montador
- Aaron Yanes
Productor
- Steve Bing
- Bill Block
- Mitch Glazer
Reparto
- Bill Murray como Richie Lanz
- Kate Hudson como Merci
- Leem Lubany como Salima Khan
- Bruce Willis como Bombay Brian
- Zooey Deschanel como Ronnie
- Danny McBride como Soldier
- Scott Caan como Jake
Crítica
Una sátira irregular con un Bill Murray a contracorriente
Rock The Kasbah parte de una premisa con enorme potencial: un mánager musical acabado, un viaje accidentado a Afganistán y el hallazgo de una voz capaz de alterar el destino de quienes la rodean. Sobre el papel, la idea permite combinar sátira de la industria, choque cultural, comedia de supervivencia y relato de redención. La película intenta abrazar todo eso a la vez, y durante algunos tramos encuentra un tono simpático, desastrado y hasta entrañable.
El gran motor de la función es Bill Murray. Su personaje encaja muy bien con esa forma suya de interpretar perdedores con encanto, hombres agotados que parecen avanzar por pura inercia y que, aun así, conservan una mezcla extraña de ironía, egoísmo y humanidad. Murray sostiene la película incluso cuando el guion se dispersa, porque convierte a Richie Lanz en alguien ridículo pero nunca del todo vacío. Es fácil entender por qué seguimos mirándolo aunque sepamos que ha tomado malas decisiones durante media vida.
Barry Levinson dirige con soltura profesional y sabe rodear a su protagonista de un ecosistema de secundarios reconocibles. Kate Hudson aporta energía y desenfado, Bruce Willis se mueve con comodidad en una caricatura casi autoparódica y Leem Lubany introduce el contrapunto emocional necesario para que la historia no quede reducida a una simple cadena de chistes y tropiezos. Cuando la película se concentra en la relación entre Richie y Salima, aparece una versión más interesante y más humana de sí misma.
El problema es que el conjunto nunca termina de decidir qué quiere ser. Hay momentos en los que parece aspirar a la farsa desmadrada, otros en los que busca la emoción inspiradora y otros en los que se aproxima a una mirada más amarga sobre el fracaso occidental y la explotación del talento ajeno. Esa indecisión le resta fuerza. Algunas situaciones cómicas funcionan por acumulación y por el talento del reparto, pero otras parecen esbozos de una película más afilada que nunca acaba de materializarse.
Tampoco ayuda que la estructura avance a trompicones. La narración tarda en asentarse y, cuando por fin encuentra un objetivo claro, ya ha consumido parte de su crédito dramático. Aun así, la película conserva un atractivo extraño. Hay algo valioso en su voluntad de mezclar cinismo y ternura, de burlarse del protagonista sin negarle una posible redención y de presentar la música como un puente imperfecto, pero poderoso.
No es una obra redonda ni una de las mejores piezas de su director, pero sí un título curioso, con momentos agradables y un protagonista magnético. Rock The Kasbah funciona mejor cuando acepta su condición de comedia desaliñada sobre gente perdida que cuando pretende convertirse en una gran fábula contemporánea. En esa escala menor, irregular pero sincera, encuentra su personalidad.
Fuente: Redacción
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de Rock The Kasbah?
Un representante musical en decadencia viaja a Afganistán y descubre a una joven cantante capaz de cambiar su vida y la de quienes la escuchan.
¿Quién es el director?
Barry Levinson
¿Cuál es el reparto principal?
Bill Murray, Kate Hudson, Leem Lubany, Bruce Willis
¿Cuánto dura Rock The Kasbah?
106 minutos.
