1. El talento de Mr. Ripley (1999)
Dentro de la carrera de Jude Law, esta película supuso un punto de inflexión definitivo. Su interpretación combina seducción, ligereza y una veta oscura que terminó convirtiéndose en una de las imágenes más persistentes de su filmografía. Fue el título que confirmó que podía sostener un personaje magnético y escurridizo a la vez, y que su presencia iba mucho más allá del atractivo superficial con el que a menudo se le presentó en sus primeros años.