Álbum Serrat Sinfónico (Joan Manuel Serrat)

Serrat Sinfónico de Joan Manuel Serrat

Álbum de Joan Manuel Serrat

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Serrat Sinfónico es un álbum de Joan Manuel Serrat, publicado en 2003. El disco incluye 16 canciones, entre ellas «El carrusel del furo», «Bendita musica», «Canço de matinada» y «Barquito de papel».

Sobre el álbum

El proyecto Serrat Sinfónico, de 2003, es una celebración de la inmensa carrera del "Noi del Poble-sec" en el formato más majestuoso posible. En este trabajo, Joan Manuel Serrat reinterpreta algunas de las canciones más emblemáticas de su repertorio acompañado por la Orquesta Sinfónica de RTVE, dándoles una nueva dimensión de grandiosidad y elegancia.

El disco es un festín para los oídos. Los arreglos orquestales, a cargo de Joan Albert Amargós, son suntuosos y respetuosos con las melodías originales, pero al mismo tiempo aportan nuevos colores y texturas. De esta manera, clásicos como "Mediterráneo" o "Cantares" adquieren una fuerza y una épica sobrecogedoras.

La voz de Serrat, ya en plena madurez, se desliza con una comodidad y una seguridad asombrosas sobre el colchón orquestal. Escuchar estas canciones atemporales en formato sinfónico permite apreciar aún más la increíble calidad de unas composiciones que ya forman parte de la historia.

"Serrat Sinfónico" es un homenaje de una clase y una calidad extraordinarias. Es un proyecto que no solo demuestra la atemporalidad de las canciones de Joan Manuel Serrat, sino que también las eleva a la categoría de música clásica popular. Es una experiencia auditiva imprescindible.

Listado de Canciones

  1. El carrusel del furo4:04

    Letra

    Cuando la llama de la fe se apague, y los doctores no hallen la causa de su mal, señoras y señores sigan la senda de los niños y el perfume a churros que en una nube de algodón dulce le espera el Furo. Goce la posibilidad de alborotar el barrio. Por tres pesetas puede ser bombero voluntario o galopar en sube y baja el mundo en un potrillo. Dos colorados tengo y uno tordillo. Suba usted, señor. Anímese. Cuelgue el pellejo en la acera. Súbase al tordillo de madera. Olvídese de lo que fue y de qué modo. Brínquese a la magia de pasar de todo. Móntese en el carrusel del Furo. Súbase. Dos boletos por un duro. No se sorprenda si al girar, la luna le hace un guiño, que un par de vueltas le dirán cómo alucina un niño. Le aplaudirán desde un balcón geranios y claveles y unos ojos que le llenaron de cascabeles. Enfúndese en los pantalones largos de su hermano y en la primera bocanada de humo americano que el aire será más azul y la noche más corta. Si no le cura, al menos, le reconforta. Señor, señor... Anímese. Cuelgue el pellejo en la acera. Súbase al tordillo de madera. Olvídese de lo que fue y de qué modo. Brínquese a la magia de pasar de todo. Móntese en el carrusel del Furo. Súbase. Dos boletos por un duro.
  2. Bendita musica4:04

    Letra

    Apoyó el arco suavemente entre las cuerdas y atacó con toda naturalidad Mi, Fa, Mi, Re, Do, Re, Mi, Fa... Y uno por uno desgranó cada pasaje con preciso y afilado bisturí Fa, Sol, Fa, Mi, Re, Do, Re, Mi... Y contagió a los cuatro vientos las risas y los lamentos de la sangre puesta en pie Sol, La, Sol, Fa, Mi, Re, Do, Re... Cual grillo en celo que reclama su pareja señalando: ¡Estoy aquí! Fa, Re, Si, La, Fa, Do, Si, La, Sol, Sol, La, Si... Déjalo todo y sígueme; trinaba mágica la voz del músico pariendo música. Música... Bendita música. La, Do, Si, Si, La, Sol, La. A consecuencia de una osada pirueta que el intérprete salvó con frialdad Mi, Fa, Mi, Re, Do, Re, Mi, Fa... Mi corazón echó a volar como un cometa presintiendo que rondabas por allí Fa, Sol, Fa, Mi, Re, Do, Re, Mi... Y con la angustia y el talento del último movimiento anduvo buscándote Sol, La, Sol, Fa, Mi, Re, Do, Re... Y en los impares del segundo anfiteatro te encontró y volvió a por mí Fa, Re, Si, La, Fa, Do, Si, La, Sol, Sol, La, Si... Déjalo todo y sígueme; trinaba mágica la voz del músico pariendo música. Música... Bendita música. La, Do, Si, Si, La, Sol, La.
  3. Canço de matinada4:13

    Letra

    Ens ho ha de dir la veu tremolosa y trista d'un campanar. Un cop de llum i el crit de d'una garsa que ha despertat amb fam i busca per entre blats i civades qualsevol cosa per omplir el pap. O potser un gall que dins la cort canta: la nit és morta i ja es fa clar. Mentre jo canto, de matinada, la vila és adormida encara. S'han despertat mullades les fulles del camp d'alfals veí. S'espolsen l'aigua de la rosada mentre que arriba la matinada i el sol que les escalfa fins que les tallin d'un cop de falç. Alcen la testa mullada i fresca. Per a caure a terra massa temps hi ha. Dintre la vila ja plora un nen i pels afores corren els bens. Amb el sarró i la bóta a l'esquena, amb un bastó a la mà, se'n va el pastor i el seu gos d'atura, se'n van cap unes altres pastures. Trencant rius i cabanyes a les muntanyes volen tornar. Surt amb l'aurora, cal sortit d'hora: el camí que han de fer és molt llarg. Cap a la vila ja ve el pagès, la bossa buida i el carro ple de roig tomàquet i de verdures collides del seu hort. La mula sua i el carro crida i l'home tanca els ulls i somnia mentre el sol es lleva d'un llit d'alzines, enlluernant les velletes que pansidetes, cap a l'església van caminant. I ara jo canto de matinada, la vila és adormida encara. CANCIÓN DE MADRUGADA Nos lo ha de decir la voz temblorosa y triste de un campanario. Un golpe de luz y el grito de una garza que ha despertado con hambre y busca entre trigos y avenas cualquier cosa para llenar el buche. O tal vez un gallo que en el corral canta: la noche ha muerto, y ya clarea. Mientras yo canto, de madrugada, la aldea duerme todavía. Se han despertado mojadas las hojas del campo de alfalfa vecino. Se sacuden el agua del rocío mientras llega la madrugada y el sol que las calienta, hasta que las corten de un golpe de hoz. Alzan la cabeza mojada y fresca. Para caer a tierra ya queda tiempo. En la aldea llora un niño y por las afueras corren los corderos. Con el zurrón y la bota a la espalda, con un bastón en la mano, se van el pastor y su perro guardián, se van hacia otros pastos. Cruzando ríos y cabañas, a las montañas quieren volver. Salen con la aurora, es preciso salir temprano: el camino que han de hacer es muy largo. Hacia la aldea ya viene el payés, la bolsa vacía y el carro lleno de rojo tomate y de verduras cogidas de su huerto. La mula suda, el carro chirría y el hombre cierra los ojos y sueña, mientras el sol se levanta desde un lecho de encinas, deslumbrando a las viejecitas que marchitaditas, hacia la iglesia van caminando. Y ahora yo canto, de madrugada. La aldea duerme todavía.
  4. Barquito de papel3:48

    Letra

    Barquito de papel, sin nombre, sin patrón y sin bandera, navegando sin timón donde la corriente quiera. Aventurero audaz, jinete de papel cuadriculado, que mi mano sin pasado sentó a lomos de un canal. Cuando el canal era un río, cuando el estanque era el mar, y navegar era jugar con el viento. Era una sonrisa a tiempo, fugándose feliz de país en país, entre la escuela y mi casa. Después el tiempo pasa y te olvidas de aquel barquito de papel. Barquito de papel, en qué extraño arenal habrán varado tu sonrisa y mi pasado, vestidos de colegial. Cuando el canal era un río, cuando el estanque era el mar, y navegar era jugar con el viento. Era una sonrisa a tiempo.
  5. La bella y el metro4:42

    Letra

    Entre el infierno y el cielo, galopando entre tinieblas de la periferia al centro del centro a la periferia, el metro. Con ojos de sueño viene cruzando la madrugada; regresará a medianoche con el alma fatigada, el metro. Cargando arriba y abajo íntimos desconocidos, amaneceres y ocasos con dirección al olvido. Por sus arterias discurre presurosa humanidad, el alimento que engorda la ciudad. De reojo se miran, de lejos se tocan, se huelen, se evitan, se ignoran, se rozan; y en el traqueteo del vagón hipnótico cada quien se inventa la suerte del prójimo. El escritor ve lectores, el diputado, carnaza; el mosén ve pecadores, y yo veo a esa muchacha del metro. Los carteristas ven primos, los banqueros ven morosos, el casero ve inquilinos y la pasma, sospechosos en el metro. El general ve soldados; juanetes, el pedicuro; la comadrona, pasado; el enterrador, futuro. La bella ve que la miran, y el feo ve que no está solo en este mundo que viene y va. La bella se deja mirar mientras mira la nada que pasa por la ventanilla. Distante horizonte de cristal de roca, ajena y silente flor de mi derrota. El revisor ve billetes; el sacamuelas ve dientes, el carnicero, filetes; y la ramera, clientes en el metro. Los avaros ven mendigos, los mendigos ven avaros; los caballeros, señoras; las señoras, tipos raros en el metro. El autor ve personajes, el zapatero ve pies; el sombrerero, cabezas; el peluquero, tupés. Los médicos ven enfermos, los camareros, cafés; yo sólo la veo a ella: la bella, la bella, la bella que no me ve.
  6. Princesa5:11

    Letra

    Tú no, princesa, tú no. Tú eres distinta. No eres como las demás chicas del barrio. Así los hombres te miran como te miran. Así murmura envidioso el vecindario. Tú no, princesa, tú no. Tú eres la rosa que fue a nacer entre cardos como revancha a un arrabal despiadado en donde el día se ocupa de echar por tierra toda esperanza. Tú no has de ver consumida, cómo la vida pasó de largo, maltratada y mal querida, sin ver cumplida ni una promesa, le dice mientras cepilla el pelo de su princesa. Tú no, princesa, tú no. Tú no has nacido para pasar las fatigas que yo pasé sacándole el dobladillo a un miserable salario que no alcanza a fin de mes. Tú no, princesa, tú no. Por Dios lo juro: tú no andarás de rodillas fregando pisos, no acabarás hecha un zarrio como tu madre, cansada de quitar mierda y de parir hijos. Tú saldrás de esta cochambre de muertos de hambre. Ya me imagino la cara de las vecinas cuando aparezcas en limusina a por esta vieja le dice mientras cepilla el pelo de su princesa. Tú no, princesa, tú no: Vuelve temprano... Y la sigue un paso atrás hasta la calle, planchándole con la palma de la mano una arruga que el vestido le hace en el talle. Y, como quien ve a la Virgen subir al cielo, la ve alejarse camino a su primer casting para un anuncio en televisión. La nena vale, la nena estudia danza moderna y declamación.
  7. Aquellas pequeñas cosas3:34
    vídeo del tema Aquellas pequeñas cosas
    Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia. Pero su tren vendió boleto de ida y vuelta. Son aquellas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas en un rincón, en un papel o en un cajón. Como un ladrón te acechan detrás de la puerta. Te tienen tan a su merced como hojas muertas que el viento arrastra allá o aquí, que te sonríen tristes y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve.
  8. Pueblo blanco5:01

    Letra

    Colgado de un barranco duerme mi pueblo blanco bajo un cielo que, a fuerza de no ver nunca el mar, se olvidó de llorar. Por sus callejas de polvo y piedra por no pasar, ni pasó la guerra. Sólo el olvido camina lento bordeando la cañada donde no crece una flor ni trashuma un pastor. El sacristán ha visto hacerse viejo al cura. El cura ha visto al cabo y el cabo al sacristán. Y mi pueblo después vio morir a los tres... Y me pregunto por qué nacerá gente si nacer o morir es indiferente. De la siega a la siembra se vive en la taberna. Las comadres murmuran su historia en el umbral de sus casas de cal. Y las muchachas hacen bolillos buscando, ocultas tras los visillos, a ese hombre joven que, noche a noche, forjaron en su mente. Fuerte para ser su señor. Tierno para el amor. Ellas sueñan con él, y él con irse muy lejos de su pueblo. Y los viejos sueñan morirse en paz, y morir por morir, quieren morirse al sol. La boca abierta al calor, como lagartos. Medio ocultos tras un sombrero de esparto. Escapad gente tierna, que esta tierra está enferma, y no esperes mañana lo que no se os dio ayer, que no hay nada que hacer. Toma tu mula, tu hembra y tu arreo. Sigue el camino del pueblo hebreo y busca otra luna. Tal vez mañana sonría la fortuna. Y si te toca llorar es mejor frente al mar. Si yo pudiera unirme a un vuelo de palomas, y atravesando lomas dejar mi pueblo atrás, os juro por lo que fui que me iría de aquí... Pero los muertos están en cautiverio y no nos dejan salir del cementerio.
  9. Herido de amor3:35

    Letra

    Amor, amor, que está herido. Herido de amor huido; herido, muerto de amor. Decid a todos que ha sido el ruiseñor. Bisturí de cuatro filos, garganta rota y olvido. Cógeme la mano, amor, que vengo muy mal herido, herido de amor huido, herido, muerto de amor.
  10. De carton piedra4:02

    Letra

    Era la gloria vestida de tul con la mirada lejana y azul que sonreía en un escaparate con la boquita menuda y granate, y unos zapatos de falso charol que chispeaban al roce del sol. Limpia y bonita. Siempre iba a la moda. Arregladita como pa' ir de boda. Y yo, a todas horas la iba a ver porque yo amaba a esa mujer de cartón piedra, que de San Esteban a Navidades, entre saldos y novedades, hacía más tierna mi acera. No era como esas muñecas de abril que me arañaron de frente y perfil. Que se comieron mi naranja a gajos. Que me arrancaron la ilusión de cuajo, y con la presteza que da el alquiler, olvida el aire que respiró ayer y juega las cartas que le da el momento: Mañana es sólo un adverbio de tiempo. No. Ella esperaba en su vitrina verme doblar aquella esquina como una novia. Como un pajarillo, pidiéndome: libérame, libérame... y huyamos a escribir la historia. De una pedrada me cargué el cristal y corrí, corrí con ella hasta mi portal. Todo su cuerpo me tembló en los brazos. Nos sonreía la luna de marzo. Bajo la lluvia bailamos un vals, un, dos, tres,... un, dos, tres... todo daba igual, y yo le hablaba de nuestro futuro, y ella lloraba en silencio... ¡os lo juro! Y entre cuatro paredes y un techo se reventó contra su pecho pena tras pena. Tuve entre mis manos el universo e hicimos del pasado un verso perdido dentro de un poema. Y entonces, llegaron ellos... Me sacaron a empujones de mi casa y me encerraron entre estas cuatro paredes blancas, donde vienen a verme mis amigos de mes en mes, de dos en dos y de seis a siete...
  11. Pare4:30

    Letra

    Pare, digueu-me què li han fet al riu que ja no canta. Rellisca com un barb mort sota un pam d'escuma blanca. Pare, el riu ja no és el riu. Pare, abans que torni l'estiu amagui tot el que és viu. Pare, digueu-me què li han fet al bosc que no hi ha arbres. A l'hivern no tindrem foc ni a l'estiu lloc on aturar-nos. Pare, el bosc ja no és el bosc. Pare, abans de que no es faci fosc ompliu de vida el rebost. Sense llenya i sense peixos, pare, ens caldrà cremar la barca, llaurar el blat per les enrunes, pare i tancar amb tres panys la casa i deia vostè, pare, si no hi ha pins no es fan pinyons ni cucs, ni ocells. Pare, on no hi ha flors no es fan abelles, cera, ni mel. Pare, que el camp ja no és el camp. Pare, demà del cel plourà sang. El vent ho canta plorant. Pare, ja són aquí... Monstres de carn amb cucs de ferro. Pare, no, no tingeu por, digueu que no, que jo us espero. Pare, que estan matant la terra. Pare, deixeu de plorar que ens han declarat la guerra. PADRE Padre, decidme qué le han hecho al río que ya no canta. Resbala como un barbo muerto bajo un palmo de espuma blanca. Padre, que el río ya no es el río. Padre, antes de que vuelva el verano esconda todo lo que tiene vida. Padre, decidme qué le han hecho al bosque que no hay árboles. En invierno no tendremos fuego ni en verano sitio donde resguardarnos. Padre, que el bosque ya no es el bosque. Padre, antes de que oscurezca llenad de vida la despensa. Sin leña y sin peces, padre tendremos que quemar la barca, labrar el trigo entre las ruinas, padre, y cerrar con tres cerraduras la casa y decía usted, padre, si no hay pinos no se hacen piñones, ni gusanos, ni pájaros. Padre, donde no hay flores no hay abejas, ni cera, ni miel. Padre, que el campo ya no es el campo. Padre, mañana del cielo lloverá sangre. El viento lo canta llorando. Padre, ya están aquí... Monstruos de carne con gusanos de hierro. Padre, no tengáis miedo, decid que no, que yo os espero. Padre, que están matando la tierra. Padre, dejad de llorar que nos han declarado la guerra.
  12. Es caprichoso el azar4:12

    Letra

    Fue sin querer... Es caprichoso el azar. No te busqué ni me viniste a buscar. Tú estabas donde no tenías que estar; y yo pasé, pasé sin querer pasar. Y me viste y te vi entre la gente que iba y venía con prisa en la tarde que anunciaba chaparrón. Tanto tiempo esperándote... Fue sin querer... Es caprichoso el azar. No te busqué ni me viniste a buscar. Yo estaba donde no tenía que estar y pasaste tú, como sin querer pasar. Pero prendió el azar semáforos carmín, detuvo el autobús y el aguacero hasta que me miraste tú. Tanto tiempo esperándote... Fue sin querer... Es caprichoso el azar. No te busqué, ni me viniste a buscar.
  13. Mediterraneo4:21
    vídeo del tema Mediterraneo
    Quizás porque mi niñez sigue jugando en tu playa y escondido tras las cañas duerme mi primer amor, llevo tu luz y tu olor por dondequiera que vaya, y amontonado en tu arena guardo amor, juegos y penas. Yo, que en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno que han vertido en ti cien pueblos de algeciras a estambul para que pintes de azul sus largas noches de invierno. a fuerza de desventuras, tu alma es profunda y oscura. A tus atardeceres rojos se acostumbraron mis ojos como el recodo al camino. soy cantor, soy embustero, me gusta el juego y el vino, tengo alma de marinero. qué le voy a hacer, si yo nací en el mediterráneo. Y te acercas, y te vas después de besar mi aldea. jugando con la marea te vas, pensando en volver. eres como una mujer perfumadita de brea que se añora y que se quiere que se conoce y se teme. Ay, si un día para mi mal viene a buscarme la parca. empujad al mar mi barca con un levante otoñal y dejad que el temporal desguace sus alas blancas. Y a mí enterradme sin duelo entre la playa y el cielo... En la ladera de un monte, más alto que el horizonte. quiero tener buena vista. mi cuerpo será camino, le daré verde a los pinos y amarillo a la genista. Cerca del mar. porque yo nací en el mediterráneo.
  14. Mi niñez6:48

    Letra

    Tenía diez años y un gato peludo, funámbulo y necio que me esperaba en los alambres del patio a la vuelta del colegio. Tenía un balcón con albahaca y un ejército de botones y un tren con vagones de lata roto entre dos estaciones. Tenía un cielo azul y un jardín de adoquines y una historia a quemar temblándome en la piel. Era un bello jinete sobre mi patinete burlando cada esquina como una golondrina sin nada que olvidar porque ayer aprendí a volar, perdiendo el tiempo mirando el mar. Tenía una casa sombría que madre vistió de ternura y una almohada que hablaba y sabía de mis sueños de ser cura. Tenía un canario amarillo que al viento trinaba sus penas oyendo algún viejo organillo o mi radio de galena. Y en julio, en Aragón, tenía un pueblecillo, una acequia, un establo y unas ruinas al sol. Al viento los ombligos volaban cuatro amigos picados de viruela y huérfanos de escuela, robando uva y maíz, chupando caña y regaliz. Creo que entonces yo era feliz. Tenía cuatro sacramentos y un ángel de la guarda amigo y un "Paris-Hollywood" prestado y mugriento escondido entre los libros. Tenía una novia morena que abrió a la luna mis sentidos jugando los juegos prohibidos a la sombra de una higuera. Crucé por la niñez imitando a mi hermano. Descerrajando el viento y apedreando al sol. Mi madre crió canas pespunteando pijamas, mi padre se hizo viejo sin verse en el espejo, y mi hermano se fue de casa, por primera vez. Y ¿con quién?, y ¿dónde fue mi niñez?
  15. Fa vint anys que dic que fa vint nay
  16. Cantares4:18
    vídeo del tema Cantares
    Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar. Nunca perseguí la gloria, ni dejar en la memoria de los hombres mi canción; yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón. Me gusta verlos pintarse de sol y grana, volar bajo el cielo azul, temblar súbitamente y quebrarse. Nunca perseguí la gloria... Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar... Hace algún tiempo en ese lugar donde hoy los bosques se visten de espinos se oyó la voz de un poeta gritar: «Caminante no hay camino, se hace camino al andar...» golpe a golpe, verso a verso... Murió el poeta lejos del hogar. Le cubre el polvo de un país vecino. Al alejarse le vieron llorar. «Caminante no hay camino, se hace camino al andar...» golpe a golpe, verso a verso... Cuando el jilguero no puede cantar, cuando el poeta es un peregrino, cuando de nada nos sirve rezar. «Caminante no hay camino, se hace camino al andar...» golpe a golpe, verso a verso.