Álbum Versos en la boca (Joan Manuel Serrat)

Versos en la boca de Joan Manuel Serrat

Álbum de Joan Manuel Serrat

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Versos en la boca es un álbum de Joan Manuel Serrat, publicado en 2002. El disco incluye 11 canciones, entre ellas «De cuando estuve loco», «Así en la guerra como en los celos», «La bella y el metro» y «Que seria de mi».

Sobre el álbum

"Versos en la boca", de 2002, es un álbum que reafirma a Joan Manuel Serrat como un maestro de la canción de autor, y una obra fundamental en la discografía de Joan Manuel Serrat de su etapa de madurez. Este trabajo es una colección de canciones que combinan la poesía, la crónica social y la reflexión personal con la elegancia y la inteligencia que siempre han caracterizado al artista.

El disco presenta un sonido de una gran riqueza y sofisticación. La producción es impecable y los arreglos fusionan el pop, el jazz y los ritmos latinos con una naturalidad asombrosa. El álbum tiene una calidad musical superlativa, al servicio siempre de la palabra.

El álbum incluye colaboraciones de lujo, como la del grupo cubano Orishas, que añade un toque de rap a la canción "Qué va a ser de ti". También destaca la adaptación de un poema de Luis García Montero, demostrando una vez más el profundo amor de Serrat por la poesía. El single "De vez en cuando la vida" se convirtió en un nuevo clásico de su repertorio.

"Versos en la boca" es un álbum de una calidad y una coherencia extraordinarias. Es el sonido de un artesano de la palabra en plena forma, un trabajo que demuestra que, incluso después de décadas de carrera, la inspiración y la lucidez de Joan Manuel Serrat seguían intactas.

Listado de Canciones

  1. De cuando estuve loco4:55

    Letra

    De cuando estuve loco aún conservo el carné de majara en la cartera, un plano detallado del infierno, un cielo con pirañas y goteras, un prontuario en la comisaría, un frasco con pastillas de colores, la carta con la que te despedías, remedios varios contra el mal de amores. Ahora voy rumbo al sur a sentar plaza desdeñando otros puntos cardinales y el sol encarcelado en la terraza. Voy rumbo al sur buscando tus besos espirales. Atrás dejo kilómetros de afueras, aire por respirar, luces en rojo. Hacia donde señalan tus pezones voy a toda pastilla dando gas a la moto. De cuando estuve loco aún conservo un par de gramos de delirio en rama, por si atacan con su razón los cuerdos y un viento fuerza seis de tramontana; el vicio de escribir por las paredes pareados de amor, y la manía de buscarte entre todas las mujeres que en horas bajas me hacen compañía. Cuando rozo tus pétalos, nenúfar que sobrevive en aguas estancadas saltan chispas, los cables se me cruzan, se me sube el mercurio y me salta la alarma. Mono de ti que me obliga a llevarte en sobres rojos, liofilizada, para tomarte cuando me apeteces a sorbos cortos donde duele la madrugada. Te escribo desde un área de servicio donde sólo me ofrecen gasolina. Puedes llamarme a cobro revertido desde la caracola de la esquina.
  2. Así en la guerra como en los celos

    Letra

    Así en la guerra como en los celos sangre, sudor y lágrimas quedan al paso de los heraldos negros que nublan la verdad y envenenan. Rumbos perdidos a flor de tango. Cuentas pendientes, rencores viejos. Con viento, polvo; con lluvia, fango. Así en la guerra como en los celos. Un azote en el alma que te empuja a correr. Un eclipse total de la razón. Una venda en los ojos que no te deja ver. Una mortaja negra en el corazón. Así en la guerra como en los celos. De los infiernos, fuego y ceniza. A las tinieblas, ceniza y fuego. Caricias vueltas papel de lija. Así en la guerra como en los celos. Exilio del que jamás se vuelve. Cizaña que deja el vergel yermo. A hierro mata y a hierro muere. Así en la guerra como en los celos. Un azote en el alma que te empuja a correr. Un eclipse total de la razón. Una venda en los ojos que no te deja ver. Una mortaja negra en el corazón. Así en la guerra como en los celos.
  3. La bella y el metro4:17

    Letra

    Entre el infierno y el cielo, galopando entre tinieblas de la periferia al centro del centro a la periferia, el metro. Con ojos de sueño viene cruzando la madrugada; regresará a medianoche con el alma fatigada, el metro. Cargando arriba y abajo íntimos desconocidos, amaneceres y ocasos con dirección al olvido. Por sus arterias discurre presurosa humanidad, el alimento que engorda la ciudad. De reojo se miran, de lejos se tocan, se huelen, se evitan, se ignoran, se rozan; y en el traqueteo del vagón hipnótico cada quien se inventa la suerte del prójimo. El escritor ve lectores, el diputado, carnaza; el mosén ve pecadores, y yo veo a esa muchacha del metro. Los carteristas ven primos, los banqueros ven morosos, el casero ve inquilinos y la pasma, sospechosos en el metro. El general ve soldados; juanetes, el pedicuro; la comadrona, pasado; el enterrador, futuro. La bella ve que la miran, y el feo ve que no está solo en este mundo que viene y va. La bella se deja mirar mientras mira la nada que pasa por la ventanilla. Distante horizonte de cristal de roca, ajena y silente flor de mi derrota. El revisor ve billetes; el sacamuelas ve dientes, el carnicero, filetes; y la ramera, clientes en el metro. Los avaros ven mendigos, los mendigos ven avaros; los caballeros, señoras; las señoras, tipos raros en el metro. El autor ve personajes, el zapatero ve pies; el sombrerero, cabezas; el peluquero, tupés. Los médicos ven enfermos, los camareros, cafés; yo sólo la veo a ella: la bella, la bella, la bella que no me ve.
  4. Que seria de mi

    Letra

    Qué sería del día si el sol no amaneciese. Qué sería del trece sin el uno y el tres. Qué sería del perro sin gatos y sin pulgas; de la flor sin estiércol, del agua sin la sed, del pájaro sin aire, del martillo sin clavo, del amo sin esclavo; del hoy sin el ayer, del caballero andante sin gigantes de viento, sin dama y sin entuertos que desfacer. Qué sería de mí sin ti. De mi trompo sin tu cordel. De mi boca sin tu piel. Qué sería de mí, qué sería de mí... Qué sería del ángel si no tentase el diablo, de la fe sin milagro, del milagro sin fe, de la bici sin ruedas, del cuchillo sin filo, del títere sin hilos, del zapato sin pie, de las olas sin mares, del verano sin siesta, del gallo sin su cresta y su quiquiriquí, de las nubes sin cielos, del pan sin fantasía. Yo no sé qué sería de mí sin ti.
  5. Africa5:52

    Letra

    Mi nombre es África... Mi nombre es África… la que en un tiempo al Edén hizo enloquecer de celos y hoy me consumen los cuatro jinetes lúgubres el hambre, la guerra, la peste y las bestias que vomitan fuego. Mi nombre es África… África en carne viva África chador rasgado África pervertida África reloj parado Mi nombre es África. Mi nombre es África... Mi nombre es África… Me miras y no me ves, o acaso verme no quieres; o tal vez donde estés no se escuchen las súplicas de mis pobres hijos que, igual que los tuyos, parieron mujeres. Mi nombre es África… África manos vacías África ojos grandes África barriga hinchada África piernas de alambre Mi nombre es África. Mi nombre es África... Mi nombre es África vagando en un mundo que ni me suelta ni me toma; descargando en los muelles sur del Támesis, vendimiando el Duero, barriendo París, construyendo Roma. Mi nombre es África… África pena que canta África prisionera África que se desangra y peregrina en patera. Mi nombre es África… África muñeca rota África clandestina África, a la que le brotan flores de las espinas. Mi nombre es Africa… África… África… África…
  6. Muñeca Rusa3:25

    Letra

    Dentro de ella se esconde otra, que es como ella, pero no es; y en esa otra se oculta otra, que esconde otra a su vez. Una se ve, la otra se adivina, la otra ya fue, la otra será, y todas son de mentira y todas son de verdad. Ella es la que se mira al espejo y la que en el espejo se ve. Es lo que dice su boca y lo que ocultan sus ojos también. Son muchas y distintas mujeres viviendo en una mujer no más. Uno no puede querer a una sin querer a las demás. Ella es como una Matryshka. Ella es como una muñeca rusa... Ella es como una muñeca... Ella es como una... Ella es como... Ella es... Ella. Y aunque nadie sabe quién es ella, ni lo que ellos para ella son, todos cuentan la feria según como les fue en el frontón. Que si la oruga o la mariposa, que si la reina del ajedrez, que si el infierno o el paraíso, que si el agua o si la sed. Cuántos quisieran verla entregada, como la playa en la bajamar, con sus secretos a la intemperie y sus arenas por hollar. A mí me basta con ser para ella la misma cosa que siempre fui: el viejo osito de felpa que abraza para dormir. Ella es como una Matryshka. Ella es como una muñeca rusa... Ella es como una muñeca... Ella es como una... Ella es como... Ella es... Ella.
  7. Los recuerdos4:39

    Letra

    Los recuerdos suelen contarte mentiras. Se amoldan al viento, amañan la historia; por aquí se encogen, por allá se estiran, se tiñen de gloria, se bañan en lodo, se endulzan, se amargan a nuestro acomodo, según nos convenga; porque antes que nada y a pesar de todo hay que sobrevivir. Recuerdos que volaron lejos o que los armarios encierran; cuando está por cambiar el tiempo, como las heridas de guerra, vuelven a dolernos de nuevo. Los recuerdos tienen un perfume frágil que les acompaña por toda la vida y tatuado a fuego llevan en la frente un día cualquiera, un nombre corriente con el que caminan con paso doliente, arriba y abajo, húmedas aceras canturreando siempre la misma canción. Y por más que tiempos felices saquen a pasear de la mano, los recuerdos suelen ser tristes hijos, como son, del pasado, de aquello que fue y ya no existe. Pero los recuerdos desnudos de adornos, limpios de nostalgias, cuando solo queda la memoria pura, el olor sin rostro, el color sin nombre, sin encarnadura, son el esqueleto sobre el que construimos todo lo que somos, aquello que fuimos y lo que quisimos y no pudo ser. Después, inflexible, el olvido irá carcomiendo la historia; y aquellos que nos han querido restaurarán nuestra memoria a su gusto y a su medida con recuerdos de sus vidas.
  8. La mala racha4:28

    Letra

    Mientras dura la mala racha se me cae todo de los bolsillos y la memoria. Mientras dura la mala racha pierdo las llaves, los documentos, el tren y el rumbo tal como si tuviese al mundo en contra de mí. Mientras dura la mala racha... Tropiezo con mi propio pie, me llueve sal si tengo sed. Mientras dura la mala racha todo lo mezclo, todo lo enredo, todo lo rompo. Mientras dura la mala racha olvido nombres, confundo caras y tengo dudas si eso será tan solo pura casualidad. Mientras dura la mala racha... O alguien que no me quiere bien. Maldito quien me maldijo. Mientras dura la mala racha, dame cobijo.
  9. Sin piedad4:35

    Letra

    Tu derrota es la mía y mi fracaso tu quebranto, mujer. Mía es tu ruina, tuya mi agonía. Tan solo somos un par de perdidos que no tienen nada que perder. Y sin embargo, o tal vez por eso, donde más duele nos damos los besos. A sangre y fuego, a sangre y fuego, te parto el alma y me mato luego. No tendré piedad de ti. No tendré piedad de mí. Morir matando, matar muriendo, sin piedad de ti, sin piedad de mí. Callejón sin salida: así es esa malsana realidad. Si me entregase a ti me despreciarías y si te venzo me odiarás y si huyo no he de verte nunca más. Me necesitas y te necesito como la confesión necesita al delito . Sueño contigo, sueño contigo, como la muerte sueña con alguien vivo. No tendré piedad de ti. No tendré piedad de mí. Morir matando, matar muriendo, sin piedad de ti, sin piedad de mí.
  10. Es caprichoso el azar3:33

    Letra

    Fue sin querer... Es caprichoso el azar. No te busqué ni me viniste a buscar. Tú estabas donde no tenías que estar; y yo pasé, pasé sin querer pasar. Y me viste y te vi entre la gente que iba y venía con prisa en la tarde que anunciaba chaparrón. Tanto tiempo esperándote... Fue sin querer... Es caprichoso el azar. No te busqué ni me viniste a buscar. Yo estaba donde no tenía que estar y pasaste tú, como sin querer pasar. Pero prendió el azar semáforos carmín, detuvo el autobús y el aguacero hasta que me miraste tú. Tanto tiempo esperándote... Fue sin querer... Es caprichoso el azar. No te busqué, ni me viniste a buscar.
  11. Señor de la noche4:46

    Letra

    Señor compañero, Señor de la noche, haz que vuelva su rostro quien no quiso mirarme. Que sus ojos me busquen sostenidos y azules por detrás de la barra. Que pregunte mi nombre y se acerque despacio a pedirme tabaco. Señor de la noche, dios de la barra, ángel del sí, sota de copas, flor del pecado: reza por mí. Reza por mí. Reza por mí. Reza por mí. Si prefiere quedarse, haz que todos se vayan y este bar se despueble para dejarnos solos con la canción más lenta. Si decide marcharse, que la luna disponga su luz en nuestro beso y que las calles sepan también dejarnos solos. Señor de la noche, dios de la barra, ángel del sí, sota de copas, flor del pecado: reza por mí. Reza por mí. Reza por mí. Reza por mí. Haz que no cante el gallo sobre los edificios, que se retrase el día y que duren tus sombras el tiempo necesario. Señor de la noche, rey de los forajidos, llévame a los jardines de la dulce serpiente y los sueños cumplidos. Señor de la noche, dios de la barra, ángel del sí, sota de copas, flor del pecado: reza por mí. Reza por mí. Reza por mí. Reza por mí. Haz que vuelva su rostro quien no quiso mirarme. Que sus ojos me busquen sostenidos y azules por detrás de la barra. Que pregunte mi nombre y se acerque despacio a pedirme tabaco. Señor de la noche, dios de la barra, ángel del sí, sota de copas, flor del pecado: reza por mí. Reza por mí. Reza por mí. Reza por mí. Reza por mí.