|
Buscar Artista
Joan Manuel Serrat
CantaresTodo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre el mar. Nunca perseguí la gloria, ni dejar en la memoria de los homres mi canción; yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón. Me gusta verlos pintarse de sol y grana, volar bajo el cielo azul, temblar súbitamente y quebrarse... Nunca perseguí la gloria... Caminante son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar... Hace alg&uacte;n tiempo en ese lugar donde hoy los bosques se visten de espinos se oyó la voz de un poeta gritar "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..." Golpe a golpe, verso a verso... Murió el poeta lejos del hogar. Le cubre el polvo de un país vecino. Al alejarse le vieron llorar. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..." Golpe a golpe, verso a verso... Cuando el jilguero no puede cantar cuando el poeta es un peregrino, cuando de nada nos sirve rezar. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..." Golpe a golpe, verso a verso...
RetratoMi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierra de Castilla; mi historia, algunos casos que no quiero recordar. Ni un seductor Mañara, ni un Bradomin he sido -- ya conocéis mi torpe aliño indumentario -- mas recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario. Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y más que un hombre al uso que sabe su doctrina soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una. Converso con el hombre que siempre va conmigo -- quien habla solo espera hablar a Dios un día -- mi soliloquio es plática con este buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía. Y al cabo, nada os debo; me debéis cuanto escribo a mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho donde yago. Y cuando llegue el día del último viaje, y está al partir la nave que nunca ha de tornar me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar.
Guitarra del MesonGuitarra del Mesón que hoy suenas jota, mañana petenera, según quién llega y tañe, las empolvadas cuerdas. Guitarra del Mesón de los caminos no fuiste nunca ni serás poeta. Tú eres el alma que dice su armonía solitaria las almas pasajeras... y siempre que te escuche el caminante sueña con un aire de su tierra. Guitarra del Mesón que hoy suenas jota, mañana petenera, según quién llega y tañe, las empolvadas cuerdas. Guitarra del Mesón de los caminos no fuiste nunca ni serás poeta.
Las MoscasVosotras las familiares inevitables, golosas vosotras moscas vulgares me evocáis todas las cosas. Oh viejas moscas voraces como abejas en abril viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil. Moscas de todas las horas de infancia y adolescencia de mi juventud dorada de esta segunda inocencia que da el no creer en nada, en nada. Moscas del primer hastío en el salón familiar las claras noches de estío en que yo empecé a soñar. Y en la aborrecida escuela raudas moscas divertidas perseguidas, perseguidas por amor de lo que vuela. Yo sé que os habéis posado sobre el juguete encantado sobre el librote cerrado sobre la carta de amor sobre los párpados yertos de los muertos. Inevitables golosas que ni labráis como abejas ni brilláis cual mariposas pequeñitas, revoltosas vosotras amigas viejas me evocáis todas las cosas.
Llanto y CoplasAl fin, una pulmonía mató a Don Guido, y están las campanas todo el día doblando por él: din, don murió don Guido, un señor de mozo muy jaranero, muy galán y algo torero de viejo gran rezador. Dicen que tuvo un serrallo este señor de Sevilla; que era diestro en manejar a caballo, y un maestro en refrescar manzanilla. Cuando mermó su riqueza era su monotonía pensar que pensar debía en asentar la cabeza y asentóla de una manera española, que fue a casarse con una doncella de gran fortuna. Y repintar sus blasones hablar de las tradiciones de su casa, a escándalos y amoríos poner tasa, sordina a sus desvaríos. gran pagano se hizo hermano de una santa cofradía el jueves Santo salía, llevando un cirio en la mano --aquel trueno-- vestido de nazareno. Hoy nos dice la campana que han de llevarse mañana a buen Don Guido muy serio camino del cementerio. Tu amor a los alamares y a las sedas y a los oros y a la sangre de los toros y al humo de los altares Oh fin de una aristocracia La barba canosa y lacia sobre el pecho metido en tosca saya las yertas manos en cruz tan formal el caballero andaluz.
La SaetaDijo una voz popular Quién me presta una escalera para subir al madero para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno Oh, la saeta, el cantar al Cristo de los gitanos siempre con sangre en las manos siempre por desenclavar. Cantar del pueblo andaluz que todas las primaveras anda pidiendo escaleras para subir a la cruz. Cantar de la tierra mía que echa flores al Jesús de la agonía y es la fe de mis mayores Oh, no eres tú mi cantar no puedo cantar, ni quiero a este Jesús del madero sino al que anduvo en la mar
Del Pasado EfimeroEste hombre del casino provinciano que vió a Carancha recibir un día, tiene mustia la piel, el pelo cano ojos velados por melancolía bajo el bigote gris, labios de hastío, y una triste expresión que no es tristeza, sino algo más y menos: el vacío del mundo en la orquendad de su cabeza. Aún luce de corintio terciopelo chaqueta y pantalón abotinado, y un cordobés color de caramelo pulido y torneado. Tres veces heredó y tres ha perdido al monte su caudal; dos ha enviudado. Sólo se anima ante el azar prohibido sobre el verde tapete reclinado, o al evocar la tarde de un torero la suerte de un tahúr o si alguien cuenta la hazaña de un gallardo bandolero, o la proeza de un matón, sangrienta. Bosteza de políticas banales dicterios al gobierno reaccionario y augura que vendrán los liberales cual torna la cigüeña al campanario. Un poco labrador, de cielo aguarda y al cielo teme; alguna vez suspira pensando en su olivar, al cielo mira con ojos inquietos si la lluvia tarda. Lo demás, taciturno, hipocondríaco prisionero de la Arcadia del presente le aburre; sólo el humo del tabaco simula algunas sombras en su frente. Este hombre no es de ayer, ni es de mañana sino de nunca; de la cepa hispana. No es el fruto maduro, ni podrido, es una fruta vana de aquella España que pasó y no ha sido esa que hoy tiene la cabeza cana.
EspañolitoYa hay un español que quiere vivir y a vivir empieza entre una España que muere y otra España que bosteza. Españolito que vienes al mundo te guarde Dios. una de las dos Españas ha de helarte el corazón.
A Un Olmo SecoAl olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas hojas verdes le han salido. El olmo centenario en la colina... Un musgo amarillento le lame la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero te convierta en malena de campana, lanza de carro o yugo de carretera; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas de alguna mísera caseta. Antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. Mi corazón espera también hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.
He Andado Muchos CaminosHe andado muchos caminos he abierto muchas veredas; he navegado en cien mares y atracado en cien riberas. En todas partes he visto caravanas de tristeza, soberbios y melancólicos borrachos de sombra negra. Y pedantones al paño que miran, callan y piensan que saben, porque no beben el vino de las tabernas. Mala gente que camina y va apostando la tierra... Y en todas partes e visto gentes que danzan o juegan, cuando pueden, y laboran sus cuatro palmos de tierra. Nunca si llegan a un sitio preguntan a donde llegan. Cuando caminan, cabalgan a lomos de mula vieja. Y no conocen la prisa ni aun en los días de fiesta. Donde hay vino, beben vino, donde no hay vino, agua fresca. Son buenas gentes que viven laboran, pasan y sueñan, y un día como tantos, descansan bajo la tierra.
En CoulliureSoplaban vientos del sur y el hombre emprendió viaje. Su orgullo, un poco de fe y un regusto amargo fue su equipaje. Miró hacia atrás y no vio más que cadáveres sobre unos campos sin color. Su jardín sin una flor y sus bosques sin un roble. Y viejo y cansado a orillas del mar bebióse sorbo a sorbo su pasado. Profeta ni mártir quiso Antonio ser. Y un poco de todo lo fue sin querer. Una gruesa losa gris vela el sueño del hermano. La hierba crece a sus pies y le da sombra un ciprés en verano. El jarrón que alguien llenó de flores artificiales, unos versos y un clavel y unas ramas de laurel son las prendas personales, del viejo y cansado que a orillas del mar bebióse sorbo a sorbo su pasado. Profeta ni mártir quiso Antonio ser. Y un poco de todo lo fue sin querer.
ParabolaErase un marinero que hizo un jardín junto al mar y se metió a jardinero. Estaba el jardín en flor y el marinero se fue por esos mares de Dios. La España de charanga y pandereta cerrado y sacristía devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y de alma quieta ha de tener su mármol y su día, su infalible mañana y su poeta Erase un marinero que hizo un jardín junto al mar y se metió a jardinero. Estaba el jardín en flor y el marinero se fue por esos mares de Dios.
|
|