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Joan Manuel Serrat
Mi NiñezTenía diez años y un gato peludo, funámbulo y necio, que me esperaba en los alambres del patio a la vuelta del colegio. Tenía un balcón con albahaca y un ejército de botones y un tren con vagones de lata roto entre dos estaciones. Tenía un cielo azul y un jardín de adoquines y una historia a quemar temblándome en la piel. Era un bello jinete sobre mi patinete, burlando cada esquina como una golondrina, sin nada que olvidar porque ayer aprendí a volar, perdiendo el tiempo de cara al mar. Tenía una casa sombría, que madre vistió de ternura, y una almohada que hablaba y sabía de mi ambición de ser cura. Tenía un canario amarillo que sólo trinaba su pena oyendo algún viejo organillo o mi radio de galena. Y en julio, en Aragón, tenía un pueblecillo, una acequia, un establo y unas ruinas al sol. Al viento los ombligos, volaban cuatro amigos, picados de viruela y huérfanos de escuela, robando uva y maíz, chupando caña y regaliz. Creo que entonces yo era feliz. Tenía cuatro sacramentos y un ángel de la guarda amigo y un «Paris-Hollywood» prestado y mugriento escondido entre mis libros. Tenía una novia morena, que abrió a la luna mis sentidos jugando los juegos prohibidos a la sombra de una higuera. Crucé por la niñez imitando a mi hermano. Descerrajando el viento y apedreando al sol. Mi madre crió canas pespunteando pijamas, mi padre se hizo viejo sin mirarse al espejo, y mi hermano se fue de casa, por primera vez. Y ¿dónde, dónde fue mi niñez?
SeñoraEse con quien sueña su hija, ese ladrón que os desvalija de su amor, soy yo, SEñORA. Ya sé que no soy un buen yerno. Soy casi un beso del infierno, pero un beso, al fin, SEñORA. Yo soy ese por quien ahora os preguntáis por qué, SEñORA, se marchitó vuestra fragancia, perdiendo la vida, mimando su infancia, velando su sueño, llorando su llanto con tanta abundancia. Si cuando se abre una flor, al olor de la flor, se le olvida la flor. De nada sirvieron las monjas, ni los caprichos y lisonjas que tuvo a granel, SEñORA. No la educó, ya me hago cargo, pa' un soñador de pelo largo. ¿Qué le va usted a hacer, SEñORA, si en su reloj sonó la hora de olvidar vuestro hogar, SEñORA, en brazos de un desconocido, que sólo le ha dado un soplo de Cupido que no la hizo hermosa a fuerza de arrugas y de años perdidos? Si cuando se abre una flor, al olor de la flor, se le olvida la flor. Póngase usted un vestido viejo y, de reojo, en el espejo, haga marcha atrás, SEñORA. Recuerde antes de maldecirme, que tuvo usted la carne firme y un sueño en la piel, y un sueño en la piel, y un sueño en la piel, SEñORA...
Cuando Me VayaMe iré despacio un amanecer que el sol vendrá a buscarme temprano. Me iré desnudo, como llegué. Lo que me diste cabe en mi mano. Mientras tú duermes deshilaré en tuyo y mío lo que fue nuestro y a golpes de uñas en la pared dejaré escrito mi último verso. Y a la grupa del terral, mi chalupa de blanca vela peinará el mar. ¿Que soledad te vendrá a buscar...? Cuando me vaya. Cuando me vaya. Luna tras luna, llamándome bajarás donde el azul se rompe. El viento te abrazará de pie hurgando el vientre del horizonte. Una sonrisa se esfumará rozando el borde de los aleros. Tu boca amarga preguntará ¿...para quién brillan hoy los luceros? Y las olas sembrarán caracolas arena y algas entre tus pies. Los besarán y se irán después hacia otra playa. Cuando me vaya. Me iré silbando aquella canción que me cantaba cuando era un crío un marinero lleno de ron por si en verano sentía frío. Me iré despacio y sé que quizás te evoque triste doblando el faro. Después la aldea quedará atrás, después el día será más claro. Y ese día dulce melancolía, has de arrugarte junto al hogar. Sin una astilla para quemar. Cuando me vaya. Cuando me vaya.
Muchacha TípicaEs esa muchacha típica cuya familia es la típica familia «bien» del país. Anda esa muchacha típica los domingos en la hípica y a las dos en "JOSé LUIS". La educó una "nurse" vesánica típicamente británica, un aya y un preceptor, que le habló de nuestros próceres, y un primo suyo de Cáceres que le desveló el amor. Para la muchacha es básico ese veraneo clásico en una aldea de mar, típicamente cantábrica, alejada de esas fábricas que no dejan respirar. Es su deporte congénito la pesca del primogénito sin saberlo Samaranch. Pero entre vómico y vómico le encanta andar con un cómico y llevarlo al palomar. Son modas aristocráticas en cierto modo simpáticas que ejerce hasta la vejez. Mas te sientes en su tálamo como a la sombra de un álamo un verano en Aranjuez. Es esa muchacha típica cuya familia es la típica familia «bien» del país. Anda esa muchacha típica los domingos en la hípica y a las dos en "JOSé LUIS".
Como Un GorriónEs menuda como un soplo y tiene el pelo marrón y un aire entre tierno y triste como un gorrión. Le gusta andar por las ramas ir de balcón en balcón sin que nadie le eche mano como un gorrión. Nació libre como el viento, no tiene amo ni patrón y se mueve por instinto como un gorrión. Pajarillo pardo... En la Carrera de San Bernardo, quedó tu nido seco y vacío quizá algún niño ya lo robó. Pajarillo errante que bebe el agua de los estanques y de mi mano jamás comió. Y no le vende al alpiste su calor ni su canción por ahí busca su lechuga como un gorrión. Y le da pena el canario pero no envidia a un halcón. Le gusta volar bajito como un gorrión. Y tutearse con las nubes y dormir en el rincón donde no llegan los gatos como un gorrión. Pajarillo pardo... En la Carrera de San Bernardo, quedó tu nido seco y vacío quizá algún niño ya lo robó. Pajarillo errante que bebe el agua de los estanques y de mi mano jamás comió.
De Cartón PiedraEra la Gloria vestida de tul con la mirada lejana y azul que sonreía en un escaparate con la boquita menuda y granate, y unos zapatos de falso charol que chispeaban al roce del sol. Limpia y bonita. Siempre iba a la moda. Arregladita como pa' ir de boda. Y yo, a todas horas la iba a ver porque yo amaba a esa mujer de cartón piedra, que de San Esteban a Navidades, entre saldos y novedades, hacía más tierna mi acera. No era como esas muñecas de abril que me arañaron de frente y perfil. Que se comieron mi naranja a gajos. Que me arrancaron la ilusión de cuajo. Con la presteza que da el alquiler, olvida el aire que respiró ayer. Juega las cartas que le da el momento MAñANA es sólo un adverbio de tiempo. No, no. Ella esperaba en su vitrina verme doblar aquella esquina... Como una novia, como un pajarillo, pidiéndome "libérame, libérame... y huyamos a escribir la historia" De una pedrada me cargué el cristal y corrí, corrí, corrí con ella hasta mi portal. Todo su cuerpo me tembló en los brazos. Nos sonreía la luna de marzo. Bajo la lluvia bailamos un vals, un, dos, tres, un, dos, tres... todo daba igual. Y yo le hablaba de nuestro futuro, y ella lloraba en silencio... OS LO JURO. Y entre cuatro paredes y un techo se reventó contra su pecho pena tras pena. Tuve entre mis manos el universo e hicimos del pasado un verso perdido dentro de un poema. Y entonces, llegaron ellos. Me sacaron a empujones de mi casa y me encerraron entre estas cuatro paredes blancas, donde vienen a verme mis amigos de mes en mes..., de dos en dos..., y de seis a siete...
Los DebutantesLos amantes debutantes empezaron a bailar ayer. Van girando, preludiando la sinfonía del hombre y la mujer. Con sus rizos primerizos la ternura les tejió una red y un soneto que en secreto les lee Bécquer para abrevar su sed. Y nada vale nada a su alrededor creen que inventaron el amor. Guardan la llave del misterio a medias con el adulterio. Tierno alarde que en la tarde cobija el parque o la catedral. Primaveras callejeras que anidan cuando anochece en un portal. Despedidas a escondidas. El primer beso, el primer adiós. Y vuelta a casa, donde pasan las horas lánguidamente en un rincón. Susurran aquel nombre como una oración y se acurrucan en su habitación, para vestir el dulce anzuelo con un manto de terciopelo. A mi juicio falta oficio y es por eso que, sin más ni más, se marchitan y a una cita uno de los debutantes no vendrá. Desconsuelo que el pañuelo de alguien que llega consolará. Y la noria de la historia sigue, del fondo del pozo hasta el brocal. Buscando terciopelo en la mirada y abrazarse contra la almohada, con un amor de contrabando pasas la vida DEBUTANDO...
FiestaGloria a Dios en las alturas, recogieron las basuras de mi calle, ayer a oscuras y hoy sembrada de bombillas. Y colgaron de un cordel de esquina a esquina un cartel y banderas de papel verdes, rojas y amarillas. Y al darles el sol la espalda revolotean las faldas bajo un manto de guirnaldas para que el cielo no vea, en la noche de San Juan, cómo comparten su pan, su tortilla y su gabán, gentes de cien mil raleas. Apurad que allí os espero si queréis venir pues cae la noche y ya se van nuestras miserias a dormir. Vamos subiendo la cuesta que arriba mi calle se vistió de fiesta. Hoy el noble y el villano, el prohombre y el gusano bailan y se dan la mano sin importarles la facha. Juntos los encuentra el sol a la sombra de un farol empapados en alcohol abrazando a una muchacha. Y con la resaca a cuestas vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas. Se despertó el bien y el mal la pobre vuelve al portal, la rica vuelve al rosal, y el avaro a las divisas. Se acabó, el sol nos dice que llegó el final, por una noche se olvidó que cada uno es cada cual. Vamos bajando la cuesta que arriba en mi calle se acabó la fiesta.
Si La Muerte Pisa Mi HuertoSi la muerte pisa mi huerto ¿quién firmará que he muerto de muerte natural? ¿Quién lo voceará en mi pueblo? ¿quién pondrá un lazo negro al entreabierto portal? ¿Quién será ese buen amigo que morirá conmigo, aunque sea un tanto así? ¿Quién mentirá un padrenuestro y a rey muerto, rey puesto... pensará para sí? ¿Quién cuidará de mi perro? ¿quién pagará mi entierro y una cruz de metal? ¿Cuál de todos mis amores ha de comprar las flores para mi funeral? ¿Quién vaciará mis bolsillos? ¿quién liquidará mis deudas? A saber... ¿Quién pondrá fin a mi diario al caer la última hoja en mi calendario? ¿Quién me hablará ente sollozos? ¿quién besará mis ojos para darles la luz? ¿Quién rezará a mi memoria, Dios lo tenga en su Gloria, y brindará a mi salud? ¿Y quién hará pan de mi trigo? ¿quién se pondrá mi abrigo el próximo diciembre? ¿Y quién será el nuevo dueño de mi casa y mis sueños y mi sillón de mimbre? ¿Quién me abrirá los cajones? ¿quién leerá mis canciones con morboso placer? ¿Quién se acostará en mi cama, se pondrá mi pijama y mantendrá a mi mujer, y me traerá un crisantemo el primero de noviembre? A saber... ¿Quién pondrá fin a mi diario al caer la última hoja en mi calendario?
Amigo MioAmigo mío que desde que el tiempo fue tiempo, vas sembrando guijarros por donde es plomo el sol y es tan espeso el polvo del camino, que embarra el canto. Si al ir manso a doblar un recodo hacia el mar vieses los ojos de esa muchacha, detén tus aguas y pregúntale si se acuerda de mí. Si la ves en primavera, corre con ella por los trigales, arrancando amapolas, avena y grama para adornar el jarrón que hay junto a su cama. Si la ves cuando el verano, corre su mano seca y calina, mécela entre tus brazos frescos de río. Y vuelve para contármelo. Amigo mío. Si al ir manso a doblar un recodo hacia el mar vieses los ojos de esa muchacha, detén tus aguas y pregúntale si se acuerda de mí. Si la ves cuando el otoño, te hace ancho y hondo y sueña el barbecho, cuéntale que la llevo como el abrojo, prendida en el pelo, el alma, el vientre y los ojos. Si la ves cuando el invierno, viste su terno blanco y helado, cuida que por las noches no sienta frío. Y vuelve para contármelo. Amigo mío.
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