Sinopsis
Madeline Ashton es una actriz narcisista acostumbrada a salirse con la suya, mientras que Helen Sharp vive a la sombra de esa amiga convertida en enemiga desde que le arrebató al hombre que amaba. Años después, cuando sus vidas parecen haber tomado rumbos opuestos, ambas vuelven a cruzarse arrastrando un resentimiento feroz que el tiempo no ha suavizado en absoluto.
Lo que empieza como una comedia de celos y reproches da un giro delirante cuando entra en escena un misterioso elixir que promete juventud eterna. Seducidas por la idea de detener el paso del tiempo, Madeline y Helen aceptan un regalo que parece perfecto, pero que pronto revela una trampa tan irónica como macabra. En lugar de liberarlas de sus inseguridades, la inmortalidad convierte sus cuerpos y sus obsesiones en un campo de batalla imposible de reparar.
En medio de esa rivalidad se encuentra Ernest Menville, un cirujano plástico apocado que ha pasado de ser un peón emocional a convertirse en testigo desesperado del absurdo. A medida que la apariencia física se impone sobre cualquier noción de dignidad, la película transforma el miedo al envejecimiento en una farsa venenosa, brillante y grotesca. Entre golpes, secretos y cuerpos que se niegan a morir, la historia retrata la vanidad como una condena tan eterna como ridícula.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Alan Silvestri
Director
- Robert Zemeckis
Director de fotografía
- Dean Cundey
Guionista
- David Koepp
- Martin Donovan
Montador
- Arthur Schmidt
Productor
- Robert Zemeckis
- Steve Starkey
Reparto
- Meryl Streep como Madeline Ashton
- Goldie Hawn como Helen Sharp
- Bruce Willis como Dr. Ernest Menville
- Isabella Rossellini como Lisle von Rhuman
Crítica
Una comedia negra brillante, cruel y visualmente adelantada a su tiempo
La muerte os sienta tan bien funciona como una sátira despiadada sobre el culto a la juventud, pero lo notable es la facilidad con la que Robert Zemeckis convierte esa idea en un espectáculo de gran estudio. La película arranca como una comedia de rivalidades, casi de vodevil sofisticado, y poco a poco deriva hacia un disparate macabro que nunca pierde la precisión del tono. Su gran mérito está en entender que la exageración no resta verdad, sino que la vuelve más incómoda y divertida.
Meryl Streep y Goldie Hawn sostienen el edificio con interpretaciones desatadas y perfectamente medidas. Las dos abrazan el ridículo de sus personajes con una convicción admirable, sin buscar refugio en la parodia fácil. Streep hace de Madeline un monumento al ego herido, siempre teatral, siempre hambrienta de validación. Hawn, por su parte, compone a Helen como una mezcla venenosa de despecho, fragilidad y revancha. La química entre ambas es el verdadero motor de la película: una batalla de vanidades convertida en coreografía del desastre.
Bruce Willis sorprende porque entiende exactamente el tipo de película en la que está. Su Ernest no compite con las divas que lo rodean, sino que se hunde con gesto nervioso en el caos que ellas generan. Ese contraste le da a la historia una base humana muy útil: mientras los demás persiguen una fantasía imposible de perfección, él representa el agotamiento, la cobardía y la resignación. Isabella Rossellini, aunque aparece menos tiempo, aporta una presencia magnética que vuelve todavía más seductora la promesa del artificio eterno.
Vista hoy, la película impresiona también por su dimensión técnica. Los efectos visuales fueron revolucionarios para su momento y, más importante aún, siguen estando al servicio de la puesta en escena y del humor. No son un adorno, sino parte esencial del chiste y de la incomodidad. Los cuerpos deformados, recompuestos o imposibles no buscan solo asombrar; también traducen físicamente la idea de que vivir para siempre carece de valor cuando toda la existencia gira en torno a la apariencia.
Puede que en algunos pasajes su ritmo se resienta por la necesidad de exprimir el gag visual y que cierto exceso noventero forme parte inseparable de su personalidad, pero incluso eso juega a su favor. La película posee un descaro formal que hoy cuesta encontrar en producciones comerciales semejantes. No teme ser chillona, cruel ni grotesca. Y precisamente por eso sigue resultando tan especial: porque se ríe del narcisismo con una ferocidad que termina volviéndose extrañamente liberadora.
Más que una rareza de culto, La muerte os sienta tan bien merece verse como una de las grandes comedias negras fantásticas de su década. Su mirada sobre la obsesión por conservar la belleza no solo sigue vigente, sino que quizá hoy resulta todavía más afilada. Detrás del maquillaje, del artificio y del disparate hay una película muy consciente de la miseria emocional que esconde la vanidad. Y pocas veces esa miseria se ha filmado con tanto brillo, tanta mala leche y tanta imaginación.
Fuente: Redacción
Premios y nominaciones
- Academy Awards (1993) · Mejores efectos visuales · Ganador · Premio para Ken Ralston, Doug Chiang, Douglas Smythe y Tom Woodruff Jr.
- BAFTA Awards (1993) · Mejores efectos visuales especiales · Ganador · Reconocimiento al trabajo de efectos visuales especiales.
- Golden Globe Awards (1993) · Mejor actriz de comedia o musical · Nominado · Nominación para Meryl Streep.
- Saturn Awards (1993) · Mejor actriz · Nominado · Nominación para Meryl Streep.
- Saturn Awards (1993) · Mejor actriz de reparto · Ganador · Premio para Isabella Rossellini.
- Saturn Awards (1993) · Mejor película fantástica · Nominado
- Saturn Awards (1993) · Mejores efectos especiales · Ganador · Premio para el equipo de efectos especiales.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de La muerte os sienta tan bien?
Dos rivales irreconciliables descubren un elixir de juventud eterna que convierte su guerra personal en una sátira fantástica sobre la vanidad, el deseo y el miedo a envejecer.
¿Quién es el director?
Robert Zemeckis
¿Cuál es el reparto principal?
Meryl Streep, Goldie Hawn, Bruce Willis, Isabella Rossellini
¿Cuánto dura La muerte os sienta tan bien?
104 minutos.
