2003
Sinopsis
No puedo perderte por algo tan tonto como el sexo sigue a Timothy “Dunph” Dunphy, un joven de clase trabajadora criado en Pawtucket, Rhode Island, en plena década de los setenta. Acostumbrado a la mala hierba, a los pequeños desastres cotidianos y a una pandilla tan ociosa como leal, Dunph vive en un hogar desordenado junto a un padre imprevisible, un hermano menor en silla de ruedas y un entorno que parece no esperar demasiado de él. Cuando un incidente con la policía lo coloca al borde de un castigo serio, su familia decide mandarlo a un exclusivo internado en Connecticut como última oportunidad.
Lo que en principio parece un exilio se convierte en una experiencia de choque cultural. Allí, Dunph entra en contacto con un mundo de privilegio, normas rígidas y adolescentes tan problemáticos como los de su barrio, solo que mejor vestidos y mejor protegidos. Entre novatadas, castigos, amistades ambiguas y rituales de iniciación, el protagonista empieza a entender que la diferencia entre ambos mundos no está tanto en la rebeldía como en las oportunidades que cada uno recibe para sobrevivir a ella.
En medio de ese aprendizaje aparece Jane, una chica que le obliga a mirar su vida de otra manera. La película mezcla comedia generacional, nostalgia setentera y relato de formación para contar el tránsito de un muchacho desorientado hacia una primera forma de conciencia adulta, siempre con humor melancólico y con la sensación de que crecer consiste, a veces, en perder la niebla que te había permitido no pensar demasiado.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Sheldon Mirowitz
Director
- Michael Corrente
Director de fotografía
- Richard Crudo
Guionista
- Michael Corrente
- Peter Farrelly
- Bobby Farrelly
Montador
- Kate Sanford
Productor
- Michael Corrente
- Peter Farrelly
- Bobby Farrelly
- Randy Finch
Reparto
- Shawn Hatosy como Timothy 'Dunph' Dunphy · Actor
- Amy Smart como Jane Weston · Actriz
- Alec Baldwin como Pat 'Old Man' Dunphy · Actor
- Jon Abrahams como Drugs Delaney · Actor
- Jonathan Brandis como Mousy · Actor
- George Wendt como Joey · Actor
- Richard Jenkins como Barney · Actor
Crítica
Una comedia iniciática irregular pero honesta, con humor de humo dulce y resaca emocional
No puedo perderte por algo tan tonto como el sexo pertenece a esa familia de películas de iniciación que parecen avanzar a trompicones, con la misma inseguridad que sus protagonistas. Michael Corrente adapta la novela autobiográfica de Peter Farrelly con un tono que oscila entre la comedia de fumetas, el retrato nostálgico de clase y el coming-of-age sentimental. No siempre encuentra el equilibrio entre esas capas, pero precisamente en esa mezcla algo desmañada aparece parte de su encanto.
La película funciona mejor cuando observa el choque entre dos mundos: el de la periferia obrera de Rhode Island y el del internado elitista al que va a parar Dunph como castigo encubierto. El film entiende que no hay una distancia moral radical entre ambos espacios, sino una diferencia de acabados, modales y oportunidades. Esa intuición le da una textura interesante, porque evita el tópico de la escuela prestigiosa como simple templo del orden. También allí hay idiotas, hipocresías y pequeñas miserias, solo que mejor peinadas.
Shawn Hatosy sostiene con solvencia el centro emocional del relato. Tiene la torpeza necesaria, la vulnerabilidad justa y un aire de chico a medio hacer que resulta convincente. Amy Smart funciona bien como contrapunto luminoso, aunque el guion no termina de convertir a Jane en un personaje tan rico como podría haber sido. Alec Baldwin, en cambio, aprovecha cada aparición como el padre de Dunph y le da a la película un peso cómico y afectivo muy valioso. Su personaje podría haberse quedado en caricatura, pero Baldwin encuentra un registro entre el desorden, la rudeza y una ternura mal administrada que lo vuelve memorable.
El film tiene un pulso amable, más melancólico de lo que aparenta. Bajo el humo, las bromas y la estética setentera, late una historia sobre la conciencia de clase, el duelo familiar y el miedo a convertirse en alguien sin horizonte. Corrente no subraya demasiado estas ideas, y quizá por eso a veces la película parece vagar de una escena a otra sin una presión dramática del todo definida. Pero cuando acierta, transmite muy bien esa sensación de adolescencia tardía en la que uno todavía no sabe si está a punto de crecer o simplemente de cometer otro error absurdo.
Formalmente no busca el lucimiento. La fotografía de Richard Crudo y el montaje de Kate Sanford trabajan con discreción, al servicio de un relato que confía más en el tono que en la brillantez visual. La música de Sheldon Mirowitz acompaña bien esa mezcla de ligereza y nostalgia. La dirección de Corrente tiene momentos de autenticidad, aunque se nota que el material habría admitido un enfoque más afilado, ya fuera hacia la comedia o hacia el drama.
Sus límites están claros. Hay secundarios poco aprovechados, algunos episodios parecen meras viñetas y el humor no siempre aterriza con precisión. Pero No puedo perderte por algo tan tonto como el sexo conserva una humanidad que compensa buena parte de esas irregularidades. No aspira a ser la gran película generacional de los noventa, ni falta que le hace. Le basta con ser un retrato sincero, a ratos muy gracioso y a ratos tristón, de ese momento en que descubrir otro mundo obliga a mirar con menos complacencia el propio. En ese territorio modesto, la película encuentra una verdad cálida y algo desordenada que sigue resultando simpática.
Fuente: Redacción
Libro en el que se basa
- Outside Providence · Peter Farrelly · Basada en · Ver libro
Premios y nominaciones
- Las Vegas Film Critics Society Awards (2000) · Best Supporting Actor · Nominado · Nominación para Alec Baldwin
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de No puedo perderte por algo tan tonto como el sexo?
Tras un accidente y varios problemas con la ley, un adolescente de Rhode Island es enviado a un internado de élite, donde descubrirá otra clase de privilegios, amistades y primeras heridas sentimentales.
¿Quién es el director?
Michael Corrente
¿Cuál es el reparto principal?
Shawn Hatosy, Amy Smart, Alec Baldwin, Jon Abrahams
¿Cuánto dura No puedo perderte por algo tan tonto como el sexo?
96 minutos.
