1997
Sinopsis
Travis Bickle trabaja de noche como taxista en una Nueva York enferma, sucia y hostil, incapaz de dormir y cada vez más desligado de cualquier forma estable de relación humana. Exmarine y solitario crónico, observa la ciudad como si fuera una herida abierta: prostíbulos, delincuencia, basura moral y una sensación continua de degradación alimentan su resentimiento.
Su rutina cambia cuando se obsesiona con Betsy, una joven que trabaja en la campaña de un candidato político. Travis intenta acercarse a ella con una mezcla de torpeza, intensidad y fantasía redentora, pero el fracaso sentimental no hace sino profundizar su derrumbe interior. Al mismo tiempo, su atención se desvía hacia Iris, una prostituta adolescente a la que imagina como alguien a quien todavía puede salvar.
A medida que sus ideas se vuelven más rígidas y su percepción del mundo más paranoica, Travis convierte la rabia en programa de acción. El coche, la ciudad y el diario íntimo componen el encierro mental de un hombre que necesita encontrar sentido en medio del vacío. La película sigue ese descenso sin ofrecer refugios morales sencillos, convirtiendo la alienación urbana en una experiencia física y psicológica de enorme potencia.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Bernard Herrmann
Director
Director de fotografía
- Michael Chapman
Guionista
- Paul Schrader
Montador
- Marcia Lucas
- Tom Rolf
- Melvin Shapiro
Productor
- Michael Phillips
- Julia Phillips
Reparto
- Robert De Niro como Travis Bickle
- Jodie Foster como Iris "Easy" Steensma
- Cybill Shepherd como Betsy
- Harvey Keitel como Sport
- Peter Boyle como Wizard
- Albert Brooks como Tom
- Leonard Harris como Charles Palantine
Crítica
El insomnio moral de una ciudad y de un hombre roto
Taxi Driver sigue siendo una película incómoda no porque busque el escándalo fácil, sino porque entiende la violencia como síntoma antes que como espectáculo. Martin Scorsese filma el descenso de Travis Bickle con una precisión que todavía hoy inquieta: no lo convierte en monstruo absoluto ni en víctima limpia, sino en una conciencia deformada por el aislamiento, la frustración y una ciudad que parece pudrirse a la misma velocidad que él.
La grandeza del film empieza en su punto de vista. Nueva York no es aquí un simple decorado urbano, sino una extensión física del malestar de Travis. Calles mojadas, luces sucias, taxis amarillos atravesando la noche, humo, neón y basura forman una iconografía asfixiante. Michael Chapman fotografía la ciudad con una densidad casi táctil, y la música de Bernard Herrmann añade una cualidad elegíaca y amenazante al mismo tiempo.
Robert De Niro está extraordinario. Su interpretación no se apoya en grandes estallidos constantes, sino en una acumulación minuciosa de gestos, miradas vacías, rigidez corporal y pulsión contenida. Travis habla con los demás, pero en realidad lleva mucho tiempo encerrado en un monólogo. Esa desconexión hace que cada intento de acercamiento resulte torpe, doloroso o directamente perturbador. La célebre tensión del personaje nace de ahí: de verlo buscar una identidad mientras destruye los puentes que podrían unirlo a los otros.
La escritura de Paul Schrader es decisiva. El guion entiende que la alienación no siempre se presenta como silencio noble o tristeza reconocible. A veces adopta forma de narcisismo herido, de puritanismo delirante, de voluntad redentora contaminada por el odio. Travis quiere limpiar el mundo, pero la película deja claro que también quiere purificarse a sí mismo a través de una fantasía de violencia que confunde justicia, castigo y reconocimiento.
Uno de los mayores logros de Taxi Driver es que nunca simplifica esa ambigüedad. Betsy, Iris, Sport o Palantine no son meros accesorios del arco del protagonista; son figuras que revelan distintas capas del deseo, del poder y del fracaso social. La película tampoco se entrega a una tesis cerrada sobre la masculinidad, la política o la ciudad, aunque roza todas esas cuestiones con una lucidez impresionante.
Formalmente, Scorsese encuentra un equilibrio admirable entre realismo sucio y estilización febril. Los travellings, los retrovisores, los encuadres oblicuos, los diarios en off y la deriva nocturna convierten el relato en una experiencia mental. Y cuando llega la violencia final, no lo hace como catarsis limpia, sino como explosión enferma, brutal, seca. La secuencia conserva su capacidad de estremecer porque no invita a celebrarla sin más.
Si hay algo que hace de Taxi Driver una obra maestra es su resistencia al confort interpretativo. No ofrece un héroe maldito que admirar sin fricción ni un villano transparente al que condenar desde fuera. Obliga a mirar de frente la fabricación íntima de una mirada paranoica y violenta. Esa honestidad, sumada a una puesta en escena de enorme poder, explica su permanencia.
Décadas después, sigue siendo un retrato feroz de la soledad, del deseo de pureza convertido en patología y de la ciudad moderna como máquina de intensificación psicológica. Pocas películas han filmado con tanta claridad el momento en que un hombre deja de soportar el ruido del mundo y decide contestarlo con su propia locura.
Fuente: Redacción
Premios y nominaciones
- Academy Awards (1977) · Best Actor · Nominado · Nominación para Robert De Niro.
- Academy Awards (1977) · Best Original Score · Nominado · Nominación para Bernard Herrmann.
- Academy Awards (1977) · Best Picture · Nominado · Nominación a mejor película.
- Academy Awards (1977) · Best Supporting Actress · Nominado · Nominación para Jodie Foster.
- Festival de Cannes (1976) · Palma de Oro · Ganador · Palma de Oro para Martin Scorsese.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de Taxi Driver?
Un excombatiente del Vietnam insomne y cada vez más aislado recorre la noche de Nueva York al volante de un taxi mientras su mente se precipita hacia la obsesión y la violencia.
¿Quién es el director?
¿Cuál es el reparto principal?
Robert De Niro, Jodie Foster, Cybill Shepherd, Harvey Keitel
¿Cuánto dura Taxi Driver?
114 minutos.
