Sinopsis
Val sale de prisión después de muchos años y encuentra esperándolo a Doc, viejo compañero de fechorías y amigo leal de otra época. Lo que debería ser una noche de reencuentro, celebración y excesos tiene desde el principio una sombra amarga: Doc ha recibido la orden de asesinarlo antes de la mañana siguiente. Aun así, decide regalarle a su amigo unas últimas horas de libertad y acompañarlo en una despedida tan absurda como melancólica.
Durante esa noche, ambos recorren bares, burdeles, hospitales, restaurantes y recuerdos, mientras intentan recuperar algo del vínculo que los sostuvo en tiempos más violentos. En el camino reaparece Hirsch, antiguo cómplice y conductor del grupo, y el paseo deriva en una odisea nocturna donde el humor vulgar, la nostalgia y la amenaza de la muerte conviven sin dejar de estorbarse mutuamente.
Tipos legales se apoya menos en la intriga que en la química entre sus protagonistas. Bajo la fachada de comedia criminal, la película habla de la vejez, de la amistad masculina, del cansancio y de la imposibilidad de volver realmente a un pasado idealizado. Cada parada del recorrido tiene algo de ajuste de cuentas sentimental. Entre bromas de veteranos, gestos de camaradería y momentos inesperadamente tiernos, el relato acompaña a tres hombres que ya conocen el precio de la lealtad y que, precisamente por eso, solo pueden medirse ante su final mirando de frente aquello que más temen perder.
Fuente: Redacción
Ficha técnica
Compositor
- Lyle Workman
Director
- Fisher Stevens
Director de fotografía
- Michael Grady
Guionista
- Noah Haidle
Montador
- Mark Livolsi
Productor
- Sidney Kimmel
- Tom Rosenberg
- Gary Lucchesi
- Jim Tauber
Reparto
- Al Pacino como Val
- Christopher Walken como Doc
- Alan Arkin como Richard Hirsch
- Julianna Margulies como Nina Hirsch
- Mark Margolis como Claphands
- Lucy Punch como Wendy
- Addison Timlin como Alex
- Vanessa Ferlito como Sylvia
Crítica
El peso del tiempo sobre tres viejos criminales
Tipos legales parte de una idea excelente: tomar a tres figuras legendarias del cine norteamericano y colocarlas en una historia de gánsteres crepuscular donde el crimen sea menos importante que la amistad, el deterioro físico y la conciencia del tiempo perdido. Sobre el papel, la propuesta parecía casi imbatible. En la práctica, la película se mueve de forma irregular, pero aun así encuentra suficientes momentos de verdad como para sostenerse con dignidad. Lo mejor está en el trío protagonista. Al Pacino, Christopher Walken y Alan Arkin no necesitan demostrar nada, y la película acierta cuando simplemente les deja estar, hablar y observarse. Pacino interpreta a Val con una energía desesperada, casi infantil, como si supiera que cada exceso de esa noche fuera la última oportunidad de sentirse vivo. Walken, por contraste, trabaja desde la contención y la culpa. Doc carga con el secreto que estructura la historia, y el actor lo transmite con una mezcla de ternura seca y tristeza resignada. Arkin entra más tarde, pero cada aparición suya aporta una ligereza magnífica. El problema es que la película no siempre confía lo suficiente en esos materiales. A ratos parece querer ser una buddy movie obscena y desmadrada; en otros, aspira a una elegía sobre la vejez y la lealtad. Ambas direcciones podrían convivir, pero Fisher Stevens no termina de encontrar un equilibrio del todo firme. Algunas escenas funcionan por su desparpajo y otras por su tono elegíaco, aunque entre unas y otras hay cambios bruscos que se sienten más arbitrarios que calculados. Aun así, sería injusto despacharla como un simple vehículo nostálgico. Hay una sensibilidad genuina en la manera de observar a estos personajes. No son héroes envejecidos, sino hombres cansados, ridículos en ocasiones, a veces tiernos, a veces patéticos. El filme entiende que la decadencia puede ser cómica sin dejar de ser dolorosa. Y cuando se concentra en esa intuición, acierta. Basta ver cómo una conversación banal en un restaurante o un trayecto en coche adquieren una melancolía inesperada gracias a las miradas y a las pausas. El guion de Noah Haidle tiene buenas líneas y algunas ideas potentes, pero también recurre a salidas fáciles. Hay episodios diseñados para provocar risa inmediata que hoy se perciben más como rutina que como hallazgo. La película, sin embargo, remonta cada vez que regresa a su núcleo: la pregunta por lo que se debe a un amigo cuando todo alrededor empuja a traicionarlo. Visualmente es sobria, sin demasiada personalidad, y quizá eso juegue en su contra. No hay una atmósfera especialmente memorable más allá de la presencia de los actores y de cierta tristeza nocturna que asoma de vez en cuando. La música y el montaje cumplen, aunque tampoco elevan demasiado el conjunto. Donde sí hay algo valioso es en la negativa a convertir la vejez en simple gag o en lección moral. Tipos legales muestra cuerpos agotados, deseos todavía vivos y una necesidad infantil de seguir importando para alguien. Esa mezcla de erosión y dignidad es lo que le da espesor. No siempre sabe qué hacer con ella, pero está ahí. No es una gran película, y sería ingenuo fingir que lo es. Tiene altibajos, escenas torpes y una puesta en escena funcional. Pero también tiene humanidad, oficio interpretativo y una melancolía sincera que aparece cuando deja de forzar el ingenio. A veces eso basta. Y en este caso basta para convertir una obra desigual en un retrato crepuscular razonablemente entrañable de hombres que saben que el amanecer puede ser la última frontera.
Fuente: Redacción
Premios y nominaciones
- Globos de Oro (2013) · Mejor canción original · Nominado · Por la canción Not Running Anymore, de Jon Bon Jovi.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la sinopsis de Tipos legales?
Un exconvicto sale de prisión y descubre que su mejor amigo tiene la orden de matarlo antes del amanecer.
¿Quién es el director?
Fisher Stevens
¿Cuál es el reparto principal?
Al Pacino, Christopher Walken, Alan Arkin, Julianna Margulies
¿Cuánto dura Tipos legales?
95 minutos.
