1. Dolor y gloria (2019)
Es una de las cimas interpretativas de Antonio Banderas y el papel que releyó, con una madurez serena, toda su relación con el cine español de autor. Su trabajo contiene contención, melancolía y una vulnerabilidad poco habitual en una carrera asociada muchas veces al magnetismo físico. La película confirmó que su presencia podía ser tan poderosa desde el silencio como desde la energía que marcó sus primeros años.