1. James Bond contra Goldfinger (1964)
Goldfinger consolidó definitivamente a Connery como el James Bond canónico: sofisticado, peligroso y dueño de una ironía que marcó el molde de la saga durante décadas. Su interpretación convirtió al agente 007 en un mito popular de alcance mundial y fijó una imagen de masculinidad cinematográfica que, con matices y revisiones, sigue asociada a la edad dorada del personaje.