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Duncan Dhu
Rozando la eternidadNo... no digas más, no digas más no... no llores más, no llores más no... que no soy yo por quien llorar no... me dormiré, me dormiré. Las botas en el suelo me esperan ya. Na... seis horas para amanecer na... acuestate que yo ahora iré Tendrás después del alba que amar sin mi. Tratando de no pensar tragándome la verdad seis horas para marchar mirándote una vez más. Na... la brisa aquí no huele igual na... no hay nadie aquí a quien abrazar. El miedo vive dentro del pantalón. Rozando la eternidad en vuelos a ras del mar negando la realidad para poderlo contar. (abejas cerca de aquí están tirando a matar).
El día que fuéEl día que fue no quiso oirte llorar. La niña de ayer no te hizo olvidar senderos que cruzan caminos que nunca debiste olvidar. El dí se fue la noche no quiere entrar. El fuego apagó tus ganas de hablar mirada profunda, un libro en la mano aún por empezar. Sumergido en recuerdos de alcohol quien pudiera cambiar de color no recuerdo el sabor de tu voz. La sangre cayó como agua de nieve cae. No fue la razón sino el corazón a veces el tiempo no puede borrar lo que él mismo dejó. Un día más las flores en su lugar, la misma canción, la misma oración, el libro cerrado, la mesa abierta y el viejo sillón.
Rosa grisRosa gris mirada dulce y labios de cristal, y la piel que no toqué, blanca como su intención sin saber las reglas de la calle del amor no se puede flirtear con la pasión de la ciudad. La vida y la ilusión se van como el viejo tren que no volvió por la calle del amor se van donde sin pensar se venderán. Una vez el día trajo la oportunidad de volar aún más allá de la calle del amor. Al notar la seda de princesa acariciar a la chica de cristal, a la fría rosa gris su piel se endureció y su voz ya no se quebró al suspirar la mirada aprendió a pedir lo que alguna vez no se atrevió.
El nuevo calorEl verde lleva al azul el viento sopla fuerte en el sur amarra velas que nos vamos cuando quieras tú. Brillos a contraluz aroma de verano en el sur buscando estrellas que nos guíen donde quieras tú. Y pronto verás que el cielo no es tan gris que tras la lluvia vendrán ángeles por ti no nadan sino vuelan. Nubes en mi interior olor a hierbabuena y carbón horas muertas esperando el nuevo calor.
Dulce aromaEl silencio de tu cara y ese brillo en la mirada son dejar hacer, una mano en tu piel y en mi cara un dulce aroma a miel... a miel. Tú, tu brillo no es de aquí la risa traes y tú haces olvidar. Tus latidos como almohada la temperatura ya subió fue sin hablar. Hay un cuerpo en la ventana y un vestido cerca del cristal... Tú, canción de tu región que sólo sabes tú házmela probar.
El viejo camino de la vía del trenHoy al volver me lo encontré. Sin pensar lo recorrí. Ví el camino viejo allí. Ya no es joven como tú. El hierro se oxidó en la vía de ese tren y ya no vi a nadie allí. La gente ya no va a la universidad, por donde fue el viejo tren. Hoy los recuerdos en tu voz, se han reunido junto a mí. Vi cada día que se fue al andar por el raíl. Aquel camino que no recorres ya hablando sin desayunar. La gente al salir de clase de latín, nunca va ya por allí.
Cuento de la canción en la botellaAhí está, sin saber, qué pudo pasar. Quién la oirá, sin poder salir, ni escapar. Qué será del tipo aquel que salió sin direcció ¿Dónde fue?, debió marchar en un frío día de puerto de mar. Notas de una canción, envuelta en cristal su patrón, su señor, un lobo de mar. ¿Qué tendrá en su interior, la botella de cristal? ¿Qué tendrá?, la quiero oir dijo un chico soñando robarla y martchar. Olor de mar, metido allí color de mar, violeta y gris canción de mar, te quiere hablar canción de mar, en su prisión. Al subir al desván, se puso a buscar y al abrir un cajón el chico la vio él se fue y se la llevó y en su casa la aprendió y aquel patrón nunca volvió y en el pueblo suena una vieja canción. Olor de mar, ha vuelto allí color de mar, violeta y gris canción de mar, te quiere hablar canción de mar, suena en su voz.
Entre salitre y sudorMañana de San Juan la lluvia que nos quiere mal el sol ya apareció tras el ratón. Barcas a la mar campanas en la gran ciudad el viento a favor es hora de marchar. Y los viejos cuentan con tristeza que en el mar hubo mil ballenas, hoy decenas y Dios dirá... Ballenas a babor listos cuerda y arpón no hay duda que hoy habrá un perdedor. La caza terminó entre salitre y sudor el cielo enmudeció la lluvia nos dejó.
Mujer sobre el papelHábleme, señora hábleme colgada en la pared cuénteme, desde ahí que es lo que ve, sonríe de placer, pues desde aquí yo la adoraré. Míreme, mujer sobre el papel sus manos dejan ver el color del trabajo y del sudor de madre y de mujer, su cara ya borró el dolor. Mujer de vocación su voz aún suena en el salón. Y otra vez, mirándola otra vez he vuelto a desear poder ser su capricho y su deber que bien lo supo hacer y nunca la dejo de querer. Mujer sobre el papel aquí su ruego era un deber.
Camisas limpiasCamisas limpias que ya forman parte del lugar de un viejo patio de ciudad. Aquí las voces son ruidos fuertes que al chocar cuentan historias que estarán entre el embuste y la verdad. La vida se cobró toda la ira y la ilusión que contra el sulo se extrelló. Si puedes ven a oir las tuberías que al sonar van escupiendo sin piedad toda la vida de un portal. Y la colada al atardecer cogen las mujeres, míralas si quieres, que la lluvia está cerca de aquí. Las notas que al salir de aquella oscura habitación y van trepando la pared nos suben a contar aquella historia de traición de celos, rosas y pasión de celos, rosas y pasión. Las manchar grises de la pared son todo el paisaje, son todo el mensaje que recibe la gente de aquí.
AmargaDuele más cuando es por amor siempre más si no estamos los dos. Las noches son como día sin luz, los días son como noche con luz. Amarga amarga ¿quién da más? por mi pobre razón ¿quién da más? si yo tengo un montón. La nieve está empañando el cristal no quiero estar solo en Navidad.
El camino de la pielSígueme por el camino de la piel cómprame con dos palabras en papel no quieras ser la única en ver el sol nacer la noche es larga y tiempo habrá para beber. Como la hiedra tatuada en tu corazón un beso pide otro tus labios hablan poco la piel que nos separa es de los dos. Muévete me gusta verte del revés enséñame las marcas que hay sobre tu piel y cuéntame como llegaron a crecer el día es largo y su noche también. Como la hiedra tatuada en tu corazón voz encadenada figura entrecortada un grito en la noche se escuchó. Mira la hiedra tatuada en tu corazón voz encadenada figura entrecortada un grito en la noche se escuchó. Un beso pide otro tus labios hablan poco la piel que nos separa es de los dos.
La casa del enterradorNo sé expresarme bien al ver al viejo enterrador ¿quién le obligó a salir de allí? dejar su antiguo hogar. La vieja casa allí la mira y le dice adiós sigue tú ya sin mí. Me he de ir que yo hasta aquí llegué y ahora aquí dejo ya lo que fui. El frío suelo está sin luz él no vive aquí. ¿Qué nuevo enterrador traerán aquí al gran desván? El viejo envejeció. Llegó el retiro como un haz de metal a cortar lo que fue sin darse cuenta él, se le fue y ahora qué sabe hacer.
Rosas en aguaDías que dejan su silencio noches llenas de calor oro en tus manos temblor en la voz nena, temblor en la voz. Ruidos ahogando el deseo niebla que oculta el dolor rosas en agua sedientas de sol nena, sedientas de sol. Rosas olvidadas por el viento marcas profundas de amor gotas de lluvia amargo sabor nena, amargo sabor. Sombra que busca el sendero luz que ilumina la flor lento es el tiempo entre tú y yo nena, entre tú y yo.
Tras la cortinaTras la cortina estoy al fondo de un volcán tras la cortina estoy profundo como el mar como un diamante sin tallar mira al revés y lo verás. Tras la cortina estoy mirándote volar tras la cortina estoy cogiéndote al pasar un laberinto de coral si pierdes no puedes entrar un arcoiris que no está no pierdas tu oportunidad. Tras la cortina estoy tras la cortina estoy tras la cortina estoy...
Las reglas del juegoTú te paseas sin mirar entre rostros de marfil que se vuelven al pasar se han clavado sobre ti. Hoy con tus trampas vencerás la partida a la ciudad, no te vuelvas al andar son las reglas del lugar te harán ganar. Y ahí están sudores fríos de metal que se resvalan por tu piel otra vez, otra vez. No, no te sientes hoy mejor la humedad de tu sudor aparece al recordar y tu blusa se pegó está al llegar. Y sin voz tus manos tiemblan otra vez y una caricia te avisó y tú vas, sin mirar.
Historias tristesJugando a ser, jugando a ser sombras nada más, sombras de papel con tu piel. Jugando a ser, jugando a ser carne de cuartel, de letrina y de burdel la ira vive aquí y la cordura se largó sin avisar ninguna voz en el cuartel. Y Marcos se ha marchado ya algunos dicen que escapó se oyó un disparo de fusil y Marcos no se levantó. Voz de mujer, voz de mujer llorando en el salón, envuelta en gritos y en sudor. Un día gris, un día gris alguien avisó que ella ya no está muy capaz. Y a una casa gris se la llevaron a vivir, sin preguntar y ahora allí se puede oír, un llanto lento en el salón... envuelto en odio y en dolor y tiemblan manos de mujer la vista en humo se perdió.
Música ratoneraTu madre sabe bien, que escuchas al cenar hay ruido en el salón, de aquí te van a echar. Si tú eres tú y yo soy yo no quieras ver lo que no fui hoy tienes que sacar tu hermana a pasear al ir se te ocurrió: la llevarás al bar si quieres sí, si quieres no ven toma o déjalo. Los gritos suenan al chocar en la música de un bar las faldas suben por la piel con la música de un bar. La escuchas cuando tú te vas a preparar tu padre te prohibió pintarte un poco más si quieres sí, si quieres no ven toma o déjalo. Los ruidos dulces al sonar en la música de un bar guitarras chillan al tocar y te dejas conquistar.
El chico de los ojos asustadosSigue allí junto a la pared ese cuerpo que está esperando en la ventana por ti. Y tú estás donde no te ve, pero tú le ves en la calle de los balcones de atrás. La pared de ladrillo gris siempre junto a ti, siempre junto a ti, la conoces muy bien, muy muy bien. Y siguen allí y siguen por siempre allí; sin hablar tus bellos ojos asustados (aquellos ojos). Un portal en la oscuridad bajo su balcón sabes muy bien dónde te conduciría. Sin pensar oyes al entrar pasos al sonar risas al chillar dentro de su portal. Si te vas pierdes la ocasión de volverla a ver como debe ser y no sabes pensar, al temblar. Y viven allí y nunca se cansarán de mirar a la ventana encendida. Subirás sin poder parar, sin mirar atrás, un segundo más y la conocerás. Al sonar tu respiración contra la pared en un cuarto piso su voz te asustó. Ella fue una suave piel, una dulce voz, ojos de cristal, un segundo de amor, para ti. Y allí seguirá, de nuevo le has vuelto a ver, al pasar en la ventana encendida.
Dulce tentaciónDentro, en mí quiero ver tras de ti sólo sé que no he de temer verte ahí. Centro de atención, mi niña sabia decisión te espero en el rincón camina lento ven por favor. Llave que abrirá tu alma sólo yo puedo encontrarla suave piel grande el corazón toda mi fe no es una ilusión. Sweet temptation, mi niña Dulce es el sabor.
Cayendo el cieloEn la tierra del honor no existe la razón ni una mancha en tu historial la cosa es no pensar. Deberás disparar mientras va cayendo el cielo. Y podrás escribir con tu sangre en el suelo. Sin pensar, sin hablar, salvarás tu honor. En el nombre del honor la muerte una vez más ha crecido alrededor te espera aquí detrás. Volverás a nacer otra vez si es que hay suerte, deberás aprender a reírte de la muerte, sin pensar, sin hablar, vas a obedecer.
En el andénEl sabor y el olor a podrida miel y a sudor un cartel de pared queriendo vender amor dulzón. Amor dulzón. Viejos que al correr, persiguiendo al tren van y se caen. Sentirán el sabor áspero y cruel del andén del sucio andén. Hoy, hoy he vuelto allí bajo tierra un vagón que se va en la triste oscuridad. Un tirao, un colgao, que el jersey sin lavar forma parte ya de su piel. Hoy le vi vomitar, justo antes de entrar la resaca está en el andén el sucio andén. Hoy, hoy también bajarás hoy también bajarás hasta allí a las sombras del andén.
Palabras sin nombreAquí está la historia a quien quiera escuchar es la triste historia de quien quiso regalar la luna sin preguntar. Cuántas veces tenía razón cuántas veces fueron dos. Lágrimas no brotan si uno no quiere llorar mas el tiempo pesa y uno no puede olvidar que el día ya se ocultó. Si el Otoño no te quiere dejar el Invierno llegará. Y aquí en la noche no encuentro lugar donde descansar y aunque lo intente palabras sin nombre.
Paraguas una tarde de diciembre grisTiempos de tormenta en la ciudad tiempos de carreras y ansiedad, calles empapadas brillando al pasar. Paraguas al chocar una tarde de Diciembre gris. Gente que se mueve sin mirar atrás horas de peinados que al llover se van pieles de señoras oliendo a alquitrán. Paraguas al chocar una tarde de Diciembre gris. Fue sin mirar y al resbalar caímos en la tarde gris y allí te vi y oí tu voz entrando juntos a un portal. Ojos claros en la multitud bajo la tormenta estabas tú otro paso en falso y voy a caer. Paraguas al chocar una tarde de Diciembre gris.
El maniquíTirado en un rincón de un viejo almacén ¿quién se olvidó de mí? del viejo maniquí. La sombra se hace luz y tu figura viene aquí hacia mí. Tus ojos brillan más mirando a contraluz tu voz se deja oír y corre por mi piel. El hombre que se ve en una bola de cristal soy yo. Tu magia vino aquí vivió en la habitación flotando junto a mí y se fue. Me has enseñado a ver lo que no puede ser tu bola de cristal se ha puesto junto a ti. Aquél que pude ser si no me hubieran visto así maniquí.
Un punto másUna daga y una flor, frutos de la ira y del amor. Sé reír y sé llorar, sé apreciar el beso que me das ¿dónde estás?, ¿dónde vas? te quiero ver cerca, muy cerca de mí que al llegar el invierno no me atrevo a estar sin ti. Tan sólo soy un punto más en la ciudad. Gritos que vienen y van, dulces tardes en la gran ciudad nada nuevo para hoy, nada que decir ni para hacer pero hoy no me voy al calor de tu abrigo y de tu amor quiero estar sin saber del exterior nada más. Tan sólo soy un punto más en la ciudad.
Mi fiel talismánMe fui no tuve que pensar salí sin avisar dejé la ropa sin lavar en el sillón. Viajé como puede viajar quien no puede pagar tal vez no puedas entender que daba igual era normal. Siento que volveré ahí como la lluvia al mar siento nostalgia de ti eres mi fiel talismán. Robé las horas al reloj soñé bajo el sol el mar fue quien me recibió quien vio crecer mi corazón.
Carne de barUna falda y una blusa tras la barra de algún bar donde el polvo no se limpia forma parte del lugar diez miradas y la tuya no sabe donde estar. No me mires a los ojos no me obligues a decir cosas de las que más tarde me podría arrepentir no me mires cuando sirves a un viejo que al mirarte se deshace en un sillón del bar. ¿Cuánto más seguirás?, ¿cuánto más duraré sin venirte a decir, luego que vas a hacer al terminar? Hay un charco en el lavabo moscas en el mostrador hay un tipo que ha dejado un billete para ti no te agaches a cogerlo que se te puede ver desde tu lunar hasta el corazón. Ya no sé si podré, ya no sé si sabré esperar sin mirar, a que salgas de aquí y a ir por ahí. Carne de bar que a todos atrae carne de bar que a todos distrae.
El ritmo de la calleLa vida tiene dos sentidos no intentes recorrer los dos es como el agua y un buen vino separados mejor son voces que van hacia el lugar donde viven juntos cielo y mar. No tengas miedo de bajarte en la primera estación no hay nada como equivocarse si es con el corazón son voces que van hacia el lugar donde viven juntos cielo y mar. Es el ritmo de la calle es un texto en la pared es la estrella que no brilla si tú no te sientes bien.
Fiesta y vinoHay una fiesta en mi callejón con claveles, rosas y pan rosas rojas y pan. El vino corre y las chicas también perseguidas sin falda se van, perseguidas se van. Sube bien, fresca hiedra por la pared, como yo lo haría esta noche por ti oye bien las pisadas que no se ven hay parejas solas en la oscuridad hay parejas solas en la oscuridad. Un hombre canta una vieja canción con el vino adornando su voz, adornando su voz. Y dos hermanos se van a pegar mientras suena una voz de mujer y despacio se van. Suave piel, voz tan fina como el papel arrojando frases de fuego al gritar es cristal su mirada sin avisar un cuchillo que no se puede esquivar un cuchillo que no se puede esquivar.
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