1. Éxito a cualquier precio (1992)
Éxito a cualquier precio ocupa un lugar privilegiado en la trayectoria de Alec Baldwin porque en muy pocos minutos consiguió una de las intervenciones más recordadas de todo el cine americano de los noventa. Su aparición condensa agresividad, sarcasmo y un magnetismo intimidante que terminó definiendo una faceta clave de su carrera. Es el ejemplo perfecto de cómo Baldwin podía adueñarse de una película sin necesidad de ser su protagonista principal.