1. Lost in Translation (2003)
Lost in Translation sigue siendo uno de los papeles decisivos de Scarlett Johansson porque convirtió su aparente contención en una forma de presencia magnética. Con muy pocos gestos, logró transmitir extrañeza, melancolía y una madurez emocional impropia de su edad en aquel momento. Fue la película que la situó en el mapa del cine internacional de prestigio y una prueba temprana de que podía sostener personajes complejos sin recurrir a subrayados evidentes.